jueves, septiembre 3, 2026
La Estrella de Nicaragua
  • Inicio
  • Editorial
  • Comunidad
  • Foto Histórica
  • Cátedra Dariana
  • Libertad de Expresión
  • Contáctanos
No Result
View All Result
  • Inicio
  • Editorial
  • Comunidad
  • Foto Histórica
  • Cátedra Dariana
  • Libertad de Expresión
  • Contáctanos
No Result
View All Result
La Estrella de Nicaragua
Contáctanos
No Result
View All Result
Home Estrella

1960: Asalto a los cuarteles GN de Jinotepe y Diriamba

by len2020
3 de septiembre de 2026
in Estrella, Foto Historica
0
Patrullas de la Guardia Nacional persiguieron a los insurrectos y ejecutaron una cacería implacable. Los rebeldes botaban sus armas para no parecer combatientes mientras trataban de salir huyendo hacia los cafetales aledaños de Jinotepe y Diriamba. Los 14 más avispados jefes se metieron al Instituto Pedagógico de Diriamba La Salle a protegerse con los estudiantes del internado tomandolos como rehenes.

Contraofensiva de la Guardia Nacional.

El primer indicio de que «la fiesta» en Jinotepe no había terminado, fue la aparición de tres radiopatrullas con efectivos de la Guardia Nacional comandadas por el Cptn. (Inf) Guillermo Sánchez, G.N., que se tomaron y atrincheraron en el edificio de Comunicaciones. Los rebeldes posesionados del Cuartel resolvieron salir a atacarlos por tres puntos, uno de los grupos parapetados tras un camión hizo un fuerte tiroteo sobre el edificio de Comunicaciones, pero no pudieron dominar a los Guardias de las radiopatrullas y optaron por retirarse. Al poco tiempo los aviones de la Fuerza Aérea Nicaragüense, FAN-GN, aparecieron volando sobre las ciudades tomadas haciendo vuelos de reconocimiento.

En Managua el Gral. Anastasio Somoza Debayle, Jefe Director de la Guardia Nacional ordenó una reunión con el Estado Mayor y altos oficiales con el propósito de planificar la contraofensiva que lograra rápidamente la recuperación de las ciudades de Jinotepe y Diriamba y la aniquilación de todos los insurrectos. Somoza concluyó su arenga a los reunidos en el Cuartel General de La Curva, expresando: –«La Guardia Nacional y el gobierno no pueden tolerar acciones terroristas dirigidas por el régimen comunista de Fidel Castro. Tenemos el deber de actuar con energía y darles una lección definitiva y contundente para que otros terroristas no se atrevan a retarnos. Esto debe hacerse hoy mismo y liquidar a esa gente…»

Cerca de 500 Guardias Nacionales apoyados con morteros y tanquetas recuperaron las dos ciudades el sábado 12 de noviembre por la tarde. Los rebeldes se tomaron ambas ciudades y las tuvieron bajo su control por un poco más de 24 horas. Se suponía que la rebelión sería generalizada en todos los departamentos de Nicaragua y se esperaba que fuerzas insurgentes ingresaran por las fronteras de Honduras y Costa Rica. Los únicos que actuaron fueron los rebeldes de Jinotepe y Diriamba.

Para la recuperación de los cuarteles y las ciudades fueron organizados dos contingentes: Se ordenó que el Cptn. (Inf) Fernando Guadalupe Ocón Matus, G.N. al mando de 125 oficiales y soldados cumpliera la misión de recuperar la ciudad de Diriamba.

Y al Cptn. (Inf) José Fanor Cruz, G.N. al frente de 200 oficiales y guardias, ejecutaran la misión de recuperar Jinotepe.

Ambos contingentes tendrían el apoyo del Batallón Blindado de la Guardia Nacional, de la artillería, de la Fuerza Aérea, de más fuerzas de infantería que fueran necesarias y de inteligencia militar.

El sábado 12 de noviembre de 1960 a las 4:30 de la madrugada comenzó la movilización de las fuerzas de la Guardia Nacional para la contraofensiva.

El Cptn. (Inf) Fernando Guadalupe Ocón Matus, G.N. salió para Diriamba a las 7:00 de la noche, con cuatro transportes con 5 oficiales y 120 soldados del Batallón de Combate General Somoza. Organizó 4 pelotones de 30 alistados cada uno: 3 de infantería y 1 de Comunicaciones. Un grupo de exploración con motociclistas, un carro patrulla de enlace con las tropas, un pelotón de infantería de punta de vanguardia, seguido por otro de infantería. Al centro de la columna iba el pelotón de transmisiones, y en la retaguardia otro de infantería. La punta de vanguardia iba comandada por el SubTnte. (Inf) Jacobo Ortegaray, G.N. El pelotón de Transmisiones bajo el mando del Tnte. (R) Alberto Luna Solórzano, G.N. El contingente de Infantería de Retaguardia comandado por el SubTnte. (Inf) Orlando Taleno, G.N.

Como segundo jefe de la «Operación Diriamba» fue nombrado el Tnte. (Inf) Sebastián «Guachán» López T. con un Sargento Primero, un operador de radio, y cuatro Guardias rasos para mensajeros y enlaces.

Al llegar al punto llamado Las Esquinas poco antes de Diriamba, afinaron la organización de las tropas: a cada pelotón y grupo de mando se le asignaron cinco fusileros, equipados con radios, con funciones de exploradores que facilitaran las informaciones y transmisiones. Luego iría un agente de enlace, seguido por un pelotón de infantería al mando del SubTnte. (Inf) René Barberena, G.N. y después otro pelotón de infantería.

La reconquista de Diriamba
.
Se ordenó marcha a paso forzado sobre la carretera hasta llegar al edificio del colegio La Inmaculada en la entrada a la ciudad de Diriamba, donde hicieron un alto para esperar las tanquetas Staghound, vehículos blindados de cuatro ruedas con un cañón de 37 mm y 3 ametralladoras, operadas por 5 hombres, con capacidad de correr hasta 60 kilómetros por hora, equipadas con radio para la comunicación y coordinación con la tropa de infantería, especiales para operaciones policiales y enfrentamiento urbanos y rurales.

En las cercanías de la hacienda La Palmera, el contingente de la Guardia Nacional entró a Diriamba con el apoyo de las tanquetas Staghound. Una de las tanquetas se dirigió a la torre del reloj, donde podrían haber francotiradores; otro blindado dobló en la esquina del Teatro González, hacia el oeste, en dirección al cuartel, protegiendo a otro pelotón de infantería. Detrás iba el grupo de mando, el pelotón de Transmisiones y el pelotón de reserva. Pasaron por la calle del hotel Majestic, rumbo al cuartel, donde minutos después ocurrieron algunos tiroteos.

A las diez de la noche, bajo un torrencial aguacero y sin energía eléctrica, se desataron algunas balaceras en la ciudad. Los blindados circulaban por las calles disparando su artillería contra los puntos fuertes de los rebeldes, mientras en los barrios de la Estación del Ferrocarril, el camino a Santa Cecilia, la entrada a Diriamba, y los linderos de la finca del señor Mincho Parrales, los guerrilleros trataban de consolidar puntos de defensa demostrando arrojo y valentía, pero la superioridad del armamento y entrenamiento de las tropas del Batallón de Combate obligaron a retroceder a los rebeldes.

El Cptn. Fernando Guadalupe Ocón desalojó del cuartel a los insurgentes, capturándoles la ametralladora Browning calibre 30, e iniciando un ataque feroz contra el edificio de la Alcaldía, y otros lugares donde estaban parapetados los insurrectos.

El SubTnte. René Barberena combatió con sus hombres en el costado derecho de la Basílica, irrumpiendo violentamente en las casas desde donde los insurrectos hacían resistencia. Los grupos de rebeldes fueron escapando por los tejados, huyendo hacia el suburbio de Dolores. Dos rebeldes tomaron un jeep y corriendo a gran velocidad, se estrellaron contra una barricada, saltaron del vehículo y se metieron a los cafetales. Diez más eran perseguidos por una patrulla de la Guardia al mando del Cabo G.N. Francisco Salguera. Los rebeldes Juan Ramón González y César López trataron de resistir la embestida del Cabo Salguera, pero terminaron por rendirse y se entregaron a la Guardia.

Cuatro tanques Sherman llegaron a Diriamba transportados en camiones de plataforma y entraron en acción rápidamente. Rafael López «Rafaelito Negro» cuando vio actuar a los tanques Sherman, comentó en un escrito posterior años después:

–«Cuando miramos que los Sherman se acercaban decidimos irnos al Instituto Pedagógico de Diriamba, porque rifles contra tanques no se puede. Entonces, catorce combatientes nos refugiamos en las instalaciones del Instituto Pedagógico: Julio Rocha, Vidal Jirón, los tres hermanos Edmundo, Fernando y Silvio Chamorro Rappaciolli, Juan Morales Avilés, Pedro Blanco, José Vargas Gaitán, José Antonio Conrado, Telmo Vargas, Carlos Vicente Fuentes, Ronaldo Mendieta, Ricardo Vargas, y un joven de apellido Jarquín. Los Hermanos Cristianos estaban exigiendo que nos fuéramos del Pedagógico, entonces Edmundo Chamorro le dijo al Hermano Miguel que éramos nicaragüenses en guerra y que mejor se fuera para que no saliera lastimado. Gracias a Dios que estaban los muchachos internos, si no la guardia se mete y nos mata a todos, porque estábamos rodeados, no había por donde salirnos, porque además la aviación y los helicópteros sobrevolaban las instalaciones del Pedagógico. Al día siguiente, 12 de noviembre, llegó Mons. Manuel Salazar y Espinoza y nos dijo: –Vean muchachos, ríndanse, porque su Movimiento está fracasado. (A nosotros nos habían dicho que de Costa Rica entraría un pelotón y “agarramos la vara”). En Rivas no hay nada, en Managua y León tampoco. Todos los “héroes” se habían ido a la chingada, sólo los catorce, quedamos en el corazón de Nicaragua, entrampado por un ejército bestial, que era la Guardia Nacional…”».

Fue evidente que los rebeldes tomaron como rehenes a los muchachos internos en el Pedagógico La Salle de Diriamba porque sabían que la Guardia Nacional no atacaría al colegio por la seguridad de los estudiantes y con ese secuestro los exrebeldes se sentían protegidos. Cuando el juez, Dr. Sergio García Quintero les señaló el delito de secuestrar a más de cien estudiantes adolescentes, el Negro Chamorro replicó: –«No secuestramos a los estudiantes, ellos estaban felices de acompañarnos. Estaban de nuestra parte». Pero no era eso lo que pensaban los padres de familia que angustiados rodearon el colegio.

A medianoche del 12 de noviembre caía un gran aguacero, pero todo quedó en silencio y en oscuridad total.

A esa hora, la Guardia Nacional tenía bajo su control y dominio total los cuarteles recuperados y totalmente controladas las dos ciudades de Jinotepe y Diriamba.

La reconquista de Jinotepe.
.
En Jinotepe el Dr. Diego Manuel Robles, que había quedado como jefe de la plaza, ordenó que grupos de rebeldes recorrieran las calles vigilando la ciudad. Ordenó sacar de la cárcel a todos los presos comunes y les pidió que se unieran a las filas rebeldes, algunos lo hicieron, pero la mayoría de los delincuentes se negaron a pelear y aprovecharon para quedar libres y alejarse del peligro.


A los guardias y oficiales que los rebeldes mantuvieron encerrados, los usaron de escudos humanos en puertas y ventanas. Ante el contraataque de la Guardia decidieron esperar en las entradas de la ciudad. Diego Manuel Robles colocó francotiradores en la torre de la iglesia El Calvario; diez francotiradores más en la iglesia de San José, por si venían por los cafetales; otros diez fueron destacados en las torres de la parroquia, y el resto de hombres en el cuartel y en la Radio Cultural Carazo. En la entrada de San Marcos sólo se colocaron dos francotiradores, porque Robles no creyó que la Guardia podría llegar por ese lado… ¡pero fue por allí donde llegó la principal tropa de la Guardia Nacional!
El Cptn. Fanor Cruz al mando de 200 guardias avanzó hacia San Marcos, donde esperó la llegada de tres tanques. Ordenó al Tnte. (Inf) Carlos García Solórzano, G.N. con su pelotón para que entrara a Jinotepe por la línea férrea, y atacara por el flanco izquierdo el beneficio de café Santa Rosa. Y le dió órdenes al Tnte. (Inf) Harry Pineda, G.N. que ocupara la finca La Chaliapa.


El primer tiroteo se produjo a las cuatro de la mañana, al empezar a disparar los francotiradores colocados en tres puntos: la Radio Cultural Carazo, el cuartel y la casa de la señora Amalia de Somoza. La guardia concentró el ataque de su artillería pesada contra el cuartel, destruyendo sus paredes. El tanque conducido por el Tnte. (Inf) Jairo Sánchez, G.N., destrozó el torreón del cuartel desde donde los rebeldes disparaban su arma más pesada: la ametralladora .30.
El ataque obligó a los rebeldes a escapar abriendo un hueco en la parte trasera del cuartel, por donde salieron huyendo. Diego Manuel Robles había planeado llevarse como rehenes a los oficiales y guardias que estaban presos, pero en la urgencia por escapar dejaron a los guardias encerrados en las celdas. Algunos rebeldes ni siquiera quisieron llevarse sus rifles, pensando que yendo desarmados sería más difícil ser reconocidos como combatientes.


Nueve guardias, arrastrándose, se acercaron al cuartel, y al ser avisados por los que estaban adentro, que los rebeldes habían huido, cometieron la imprudencia de ponerse de pie y los francotiradores que estaban en la Radio Cultural les dispararon hiriendo a algunos. La Guardia comenzó la persecución casa por casa. De la Radio Cultural huyeron Herty Lewites y Vladimir Flinth. En la iglesia El Calvario la Guardia capturó a cuatro rebeldes, entre ellos, al granadino Manrique Zavala. El periodista Alejandro Cordonero fue capturado cuando iba huyendo por Masatepe.


El Dr. Diego Manuel Robles salió a las 4:10 de la madrugada del sábado 12 de noviembre de 1960 en misión, como Jefe Rebelde de la Plaza, de inspeccionar los puestos de defensa para cerciorarse que todos estuvieran alertas y preparados. Se dirigía a inspeccionar el puesto de El Calvario, se fue caminando por la acera del Palacio Municipal y antes de llegar a El Calvario escuchó los primeros disparos y se dio cuenta que la contraofensiva de la Guardia Nacional había comenzado. Robles corrió de regresó al Cuartel del Comando y cuando estaba llegando, el centinela rebelde que estaba en el torreón le disparó, pues el vigía no lo reconoció en la oscuridad. Para protegerse de los balazos dobló a la derecha, caminó a prisa dos cuadras y luego se parapetó detrás de una gasolinera. Desde esa posición pudo comprobar que el fuego de las armas de la Guardia Nacional se intensificaba y sintió que todo un ejército se le venía encima, veía en las nubes el resplandor del fuego de las ametralladoras y de los cañonazos de los tanques que, además, hacían temblar la tierra y sacudía la ciudad. Los camiones y materiales que los rebeldes habían colocado como barricadas para bloquear las calles, saltaron por el aire convertidos en bolas de fuego.


El Dr. Robles comprendió que sus valientes rebeldes jamás podrían enfrentar y resistir la feroz y agresiva ofensiva de la Guardia Nacional y emprendió la huída, pero no era el único que corría en busca de salvación, todos los insurrectos corrían por las calles buscando cómo llegar a refugiarse en los cafetales. Antes que llegara la luz del día, que lo haría fácilmente visible, Robles se refugió en la casa de una familia amiga, pero los amigos le pidieron que saliera de la casa, temerosos de ser reprimidos por ocultar al jefe guerrillero. Desesperado logró esconderse en un garaje donde pasó la noche del sábado, sin beber ni comer. El domingo 13 de noviembre decidió salir caminando sin prisa para parecer un ciudadano corriente sin percatarse que caminaba solitario en las calles vacías. Cuando cruzaba la esquina del Dr. Santos Vanegas vio venir a una patrulla de la Guardia acompañada de una tanqueta y se retiró corriendo. Providencialmente encontró abierta la puerta de la pulpería de Los Navarrete y se metió a velocidad olímpica, alcanzó el patio, saltó el cerco a otra casa y siguió saltando de patio en patio, finalmente se metió en una de las casas, pero los Guardias lo vieron entrar sofocado y entraron por él. El Dr. Diego Manuel Robles, Jefe Rebelde de la Plaza de Jinotepe fue capturado violentamente en la casa de Olga Navarrete por la patrulla de la Guardia Nacional comandada por el Tnte. (Inf) Carlos García Solórzano, G.N., el Oficial GN que años más tarde sería el célebre dirigente del beisbol en Nicaragua. Ese mismo domingo 13 de noviembre, el Dr. Diego Manuel Robles fue llevado a Managua y subido a la Casa Presidencial donde lo estaba esperando el propio Gral. Anastasio Somoza para «interrogarlo».

Continuará en la próxima Edición…

ShareTweetShare

Related Posts

¿Cura filibustero u hombre de paz?

¿Cura filibustero u hombre de paz?

by len2020
3 de septiembre de 2026
0

Agustín Vijil, el sacerdote granadino que apoyó inicialmente a William Walker y terminó marcado por la controversia política de su...

Los inmigrantes exiliados, no regresan

Los inmigrantes exiliados, no regresan

by len2020
3 de septiembre de 2026
0

Los Miles de Millares del Éxodo lo Comprueban En los Estados Unidos de Norteamérica la mayoría de los inmigrantes del éxodo nicaragüenses,...

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La Estrella de Nicaragua

Copyright © 2020, La Estrella de Nicaragua Newspaper, Inc. All rights reserved, including the right of reproduction in all or part in any form.

Navegación del Sitio

  • Contáctanos

Síguenos

No Result
View All Result
  • Inicio
  • Editorial
  • Comunidad
  • Foto Histórica
  • Cátedra Dariana
  • Libertad de Expresión
  • Contáctanos

Copyright © 2020, La Estrella de Nicaragua Newspaper, Inc. All rights reserved, including the right of reproduction in all or part in any form.