FRITANGAS, RESTAURANTES Y SABORES IMPERAN EN EL CONDADO

La parte más sensitiva de la cultura de los pueblos es su cocina, su comida, su deleite al paladar. No cualquier comida, sino su comida, esas viandas que se han convertido en ícono, en estandarte, en parte integral de su ser, de la personalidad colectiva de su pueblo. El gusto por los manjares que penetraron en su alma desde la lactancia.
Cuando el pueblo nicaragüense se vio obligado a emigrar en multitudes al éxodo, al exilio, al destierro en otras patrias, llevó en sus espaldas, «a tuto», en su alforja de emigrante, las raíces de su patria, de su natal Nicaragua. Se llevó sus imágenes, sus aromas y sabores de sus tesoros culinarios.
Y el nicaragüense, en esto de preservar y cultivar sus sabores y aromas, es incomparable. Para el nica, su comida es —literalmente— divina, como una religión milenaria de patria. Pone en el altar de su veneración a los nacatamales, al gallopinto, a la sopa de cola, a su indio viejo, al guapote sin espinas, al indoespañol quesillo con tortilla, a la güirila con cuajada, su imprescindible carne en vaho («en bajo» dice su fonética); a las manuelitas, al maduro en gloria, a las tajadas de plátano y maduro, a su café de olla con rosquillas, a su tibio con un tuco de dulce de rapadura.

Comulga con la hostia de maíz llamada perrerreque y bebe, como vino de consagrar, las nutritivas delicias de la semilla de jícaro, del fresco de cacao, de la cebada, de la chicha, del tiste, la chía y otras delicias refrescantes que son una experiencia que los nicas tienen en su paladar —y en el alma— desde que nacen.
El nicaragüense no solamente preserva la riqueza de su cultura sibarítica, sino que la divulga, la promueve, la exige y finalmente la impone a sangre y fuego (sangre de moronga y fuego de leña). Así la impuso en Miami y en todo el Sur de la Florida, sobre la multitud de comidas de tantas naciones que, en la actualidad, los miamenses de todas las nacionalidades son fervientes devotos de los manjares nicas.
La historia de la conquista de la comida nica en Miami comenzó en 1979 (hace 46 años), al inicio del exilio masivo, cuando la necesidad orgánica de las fritangas se hizo imperiosa, cultural y nostálgica.

El primer paso fue la producción casera de carne asada con gallopinto, ensalada y tortillas y de nacatamales elaborados en las cocinas de mujeres emprendedoras.
Después proliferaron las fritangas y restaurantes nicas en todo el Condado Miami-Dade. Los muy superiores restaurantes nicaragüenses de Miami, como la cadena Los Ranchos Steakhouse, impusieron el gallopinto anunciándolo por televisión.
En esos mismos anuncios en los grandes periódicos, radios y televisoras también anunciaban el churrasco con gallopinto, tajadas y de postre tres leches. El gran público multinacional de Miami llegó a identificar y considerar que el churrasco era de origen nicaragüense, lo que irritó a los argentinos.
El postre tres leches fue introducido en Miami por matagalpinos que lo aprendieron de los inmigrantes holandeses que llegaron al norte de Nicaragua.

En otro capítulo de la conquista de Miami por la comida nicaragüense está el fenómeno de la gran cantidad de fritangas establecidas en los condados Miami-Dade y Broward. Las fritangas se instalaron como negocios altamente rentables; aunque las primeras fritangas no tenían la intención de forjar un negocio de regular calibre, resultó que, con los años, se convirtieron en negocios millonarios, en empresas con dos, tres y hasta cuatro sucursales con ingresos brutos que oscilan entre 2 y 7 millones de dólares de ventas anuales.
¿Por qué ocurre este explosivo fenómeno con las fritangas?
La respuesta es sencilla: en Miami-Dade existe una Comunidad Nicaragüense de nacidos en Nicaragua cercana a los trescientos mil ciudadanos (300,000), sin contar las nuevas olas; pero existe además una población igual o muy cercana, de hijos, nietos y bisnietos nacidos en Miami-Dade desde 1979 a 2025, criados en la cultura nicaragüense y, por tanto, clientes de las fritangas nicaragüenses.
La Hormiga de Oro cuenta con dos fritangas, cada una con comedores confortables, en Hialeah y el norte del Condado Miami-Dade, bajo la dirección de su propietaria, la Lic. Darlyng Molina, que ha logrado éxito por la calidad de su comida nicaragüense y las ofertas especiales, como los suculentos Desayunos Nicas al bajo costo de $2.99.
Otra famosa fritanga —con dos establecimientos— es La Leonesa de Angelita Castillo. Ambos locales se encuentran en la Pequeña Habana. En los mismos locales se ofrecen, además, cientos de productos nicaragüenses, que son verdaderos mercaditos.
En el Sur de la Florida existen más de un centenar de fritangas y restaurantes nicaragüenses y a la clientela de más de medio millón de nicaragüenses, incluyendo a los nacidos en Estados Unidos, se suman cientos de miles de ciudadanos de varias nacionalidades que descubrieron en nuestras fritangas una deliciosa forma de alimentarse bien y a bajo costo.
A miles de nativos norteamericanos les ha costado pronunciar la palabra fritangas y les llaman «Nicaraguan fast food», que es la categoría de Burger King, Wendy’s y McDonald’s, que en definitiva son las «fritangas gringas», pero sin la variedad, calidad y sabor de nuestras fritangas.
Esos norteamericanos se han ido sumando por millares a preferir las fritangas nicas porque han comprobado que la comida nica no se elabora con elementos industriales de desconocido origen, sino que ellos ven cómo los nicaragüenses cocinan con ingredientes naturales de la mejor calidad y un delicioso punto de sabor. Amén.
Conviene enumerar el menú de las fritangas nicas, aunque sea parcialmente. Comenzamos con la carne asada con ensalada, gallopinto y tortillas, y continuamos con esta ristra de manjares ofrecidos en todas las más de cien fritangas de Miami-Dade: queso frito, tajadas verdes y maduras, chorizo, moronga, maduro horneado, pescozones, frijoles con crema (en cazuela de barro), quesillo con tortilla, chancho con yuca, repochetas, cuajadas, vigorón, enchiladas, lengua en salsa, indio viejo, frito, etcétera.
Capítulo aparte es la inigualable carne en vaho (o en bajo) que ofrecen los cientos de restaurantes, fritangas y cafeterías nicaragüenses de Miami. La yuca, plátanos verdes y maduros, y los elementos para la ensalada abundan en Miami.
También especial es la mención de los milenarios nacatamales, que en la Comunidad Nica de Miami tienen una apasionante historia. En los primeros años de destierro fue una actividad económica que produjo los recursos para sostener a la familia sin abandonar el hogar.

Cientos de damas nicaragüenses, utilizando su cocina doméstica, trabajaron duro preparando nacatamales los fines de semana para venderlos a su clientela: vecinos, amigos y parientes.
Algunos nacatamales llegaron a ser famosos en Miami y tuvieron gran venta, como los Nacatamales Marcia, que comercializaba doña Marcia de Miranda, en la zona de Kendall-Westchester.
Todos los ingredientes para los nacatamales son abundantes en Miami: masa de maíz, carne, pecho, arroz, alcaparras, aceitunas, chicharrón, tocino, tomates, etcétera.
Las hojas de chagüite se obtienen en cualquier cantidad en los mercados nicas. Los agricultores nicas comenzaron a cultivar las cepas de plátano en Homestead y Hialeah, contribuyendo a abastecer la fuerte demanda de hojas de este imprescindible tejido de clorofila y fibra.
También cultivan árboles de guayabas y hacen buen negocio vendiendo las frutas y las ramitas para la cama del baho.
El pescado a la Tipitapa es sin duda un logotipo de la marisquería nicaragüense que se ha internacionalizado y está disponible en muchas fritangas y en restaurantes nicas.
Las sopas nicaragüenses constituyen una parte vital en la conquista que la comida nicaragüense ha logrado en Miami. Sin duda que la sopa reina es la sopa de cola, que en Miami es superior a la que se prepara en Nicaragua.
Los restaurantes Guayacán, Cerro Negro, El Madroño, Caña Brava, Pinolandia, El Novillo, La Leonesa, La Hormiga de Oro, El Spotted Gallo, Mama Lady, El Chalecito, Casa Nicaragua y la cadena Los Ranchos Steakhouse son, sin duda, los emporios de las sopas nicaragüenses.
En Miami se disfruta de un extenso inventario de sopas nicas: de frijoles con huevo y chicharrón, de mondongo, de cangrejo, de punche, de queso, de gallina, de albóndigas, de pollo, de cebolla con queso, de hueso, de verduras (o «sopa de piedras»), etcétera.
Los refrescos nicas se consumen muchísimo más en Miami que en Nicaragua, donde mucha gente olvidó las tradiciones vencida por la propaganda de las gaseosas; pero en nuestra «Nicaragua de Miami» se ofrecen en restaurantes, fritangas, cafeterías y en los mercados o groceries nicaragüenses todos nuestros tradicionales, saludables y nutritivos refrescos, ya preparados o para prepararse en casa: pinolillo, tiste, semilla de jícaro, calala, posol, cacao, chicha, granadilla, pitahaya, coyolito, linaza, chía, zanahoria con naranja, tamarindo, gengibre (generalmente con coyolito), cebada y mucho más.
Las cosas de horno y la repostería típicamente nicaragüense se producen en Miami: rosquillas, empanadas y viejitas, pasteles de pollo y piña, picos, perrerreques, semitas leonesas, ojos de cabro jinotepino, torta de leche, etcétera.
Los postres, dulces y almíbares son intensamente cultivados en la «Nicaragua de Miami», hasta el punto que el ahora famosísimo tres leches, que trajeron los matagalpinos, fue introducido en Miami por la cadena de restaurantes Los Ranchos y toda la Florida considera el tres leches como el típico postre nica.
El Pío V (Pío Quinto) y la sopa borracha, también de sello nica, son los más próximos rivales del tres leches.
Todos estos postres son elaborados por damas nicaragüenses en sus hogares, compitiendo en exquisitez y calidad.
En los mercados nicas se ofrecen dulces y postres en todas sus variedades, sabores y colores: icacos en miel, limones en miel con queso, toronja en miel, crispetas, turrones, ayote en miel, cuznaca, churros, sopa borracha, cajetas (de todas las clases), almíbares, etcétera.
l mayor fabricante nicaragüense de raspados, postres y helados es la empresa Raspados Loly’s, «Los Legítimos de Nicaragua». La fábrica es administrada por la Dra. Brenda Guatemala y sus hijos, ofreciendo un completo menú de raspados nicas: sorbetes, refrescos, sodas, mamoncillo, snacks, rellenos, leche, nancite, fresa, conos, sundae, banana split, piña y muchos raspados más.
Los mercados nicaragüenses abundan en Miami. No se trata de vender cualquier cosa, sino exclusivamente productos nicaragüenses y centroamericanos que ofrecen los ingredientes para las comidas nicas, como cajetas, quesos, quesillos, tortillas, repostería, cosas de horno, picos, semitas leonesas, helados, linaza, nancites, jocotes, frijoles rojos, negros y blancos, tamales, yoltamales, crema, encurtidos, chileros, piñatas nicas, artesanía nica y todo lo imaginable.
No existe la menor duda de que la comida nicaragüense conquistó Miami desde los primeros años de la existencia de la Comunidad Nicaragüense, que tiene como base histórica un exilio y doloroso destierro.
Y por eso mismo, la fortaleza del espíritu y la necesidad de preservar y reafirmar los valores culturales nicaragüenses en los Estados Unidos hacen que la comida ocupe un lugar tan especial, porque la patria pesa más en el alma cuando se está ausente.
Y son esos valores, como la comida nicaragüense, los que nos hacen sentir la tierra natal entre las manos… y dentro del corazón.

