HIPÓCRITAMENTE SE ABRAZAN ANTE LAS CÁMARAS, PERO SE APUÑALAN EN LAS REDES SOCIALES


Se presentan juntos en fotos cuando visitan la Organización de Estados Americanos (OEA) o las oficinas del Departamento de Estado, en ambos casos con funcionarios menores. Hablan de «unidad» de la oposición contra Ortega, pero todos: los MRS, los renegados sandinistas expulsados por el régimen Ortega-Murillo, los conservadores insípidos, los «instrastrábidos azules y blancos» y el «clan Chamorro». Todos se abrazan para las fotografías.
Pero cuando cada grupito regresa a sus madrigueras, continúan conspirando contra sus propios «aliados» para evitar que el gobierno de los Estados Unidos imponga a alguno de ellos como jefe de Estado en Nicaragua.
Claro que los ataques no se hacen de frente ni dando la cara, sino utilizando testaferros con nombres verdaderos o seudónimos que publican ataques en las redes sociales.
Por ejemplo, el «clan Chamorro» percibe a Félix Maradiaga como un peligroso candidato potencial para que el Departamento de Estado lo bendiga como sucesor de Ortega, pero no lo pueden atacar directamente. Por eso utilizan testaferros, endilgándole a Maradiaga toda clase de epítetos y descalificaciones, haciéndolo aparecer como sandinista, infiltrado, camaleón o «negro feo». Por supuesto, los testaferros chamorristas no mencionan a ninguno de los cuatro o cinco Chamorro aspirantes a ocupar el trono de Ortega.
Los mismos testaferros del «clan Chamorro» también atacan y descalifican a Dora María Téllez, recordándole las inhumanidades cometidas cuando era comandanta sandinista y acusándola de pretender establecer en Nicaragua el primer gobierno «LBMCÑJKR+».
Pero el chamorrismo no es el único que utiliza testaferros. También los seguidores de Maradiaga sacan los trapos sucios tanto al «clan Chamorro» como a los candidatos del MRS y del movimiento azul y blanco. Señalan que, durante varias generaciones, seis presidentes Chamorro vivieron del erario público, desde Fruto Chamorro hasta Violeta Barrios de Chamorro. Los acusan de considerarse la familia propietaria de Nicaragua y de aspirar nuevamente al poder con Cristiana, Carlos Fernando, Juan Sebastián o Juan Lorenzo; en otras palabras, todo un arsenal de Chamorro hambrientos del taburete de Ortega.
A Margarita Vigil la atacan los testaferros de todas las manadas, porque ella misma ha proclamado que acaba de graduarse en el «abecedario norteamericano» para ejercer la Presidencia de Nicaragua.
Todos quieren el mismo hueso y la gloria de vivir, enriquecerse y gobernar sin trabajar, como ha ocurrido demasiadas veces en la triste historia de Nicaragua. Y si alguna de estas criaturas llegara a tomar el poder, que la Divina Providencia ampare a Nicaragua y le conceda fortaleza para seguir soportando miseria, petulancia, altanería, ignorancia y supersticiones.

