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	<title>Foto Historica &#8211; La Estrella de Nicaragua</title>
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		<title>1934: La muerte de Sandino, paso a paso</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Feb 2025 21:22:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[ED-586-Febrero 2025.- Esta historia es un resumen del capítulo tomado del Tomo Uno de La Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua, del autor Nicolás López Maltez. El 26 de Enero de 1933 los cuatro delegados políticos del Gral. Sandino con don Sofonías Salvatierra y don Gregorio Sandino, y consideraron necesario un acercamiento a dialogar [&#8230;]]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="500" height="401" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-1.jpg" alt="" class="wp-image-58670" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-1.jpg 500w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-1-300x241.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">ED-586-Febrero 2025.- Esta historia es un resumen del capítulo tomado del Tomo Uno de La Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua, del autor Nicolás López Maltez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 26 de Enero de 1933 los cuatro delegados políticos del Gral. Sandino con don Sofonías Salvatierra y don Gregorio Sandino, y consideraron necesario un acercamiento a dialogar directamente con el Gral. Sandino. El Presidente Sacasa les autorizó a realizar un viaje de la comisión para reunirse con Sandino.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="500" height="381" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-2.jpg" alt="" class="wp-image-58669" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-2.jpg 500w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-2-300x229.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las fuertes críticas de los sectores económicos, sociales y militares más poderosos de Nicaragua, se incrementaron porque estaban opuestos radicalmente a la paz con Sandino, pero no intimidaron a Sacasa que continuó con su determinación de hacer la paz con el Gral. Sandino.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 1ro. de Febrero de 1933 llegaron al Cuartel General de Sandino y cuando los delegados estaban conversando con el Gral. Sandino, súbitamente el jefe rebelde les manifestó su decisión de conversar directamente con el Presidente Sacasa y en consecuencia les anunció que estaba listo para viajar a Managua. Inmediatamente Salvatierra le reportó a Sacasa la inminente llegada de Sandino «en los primeros cinco próximos días, sin más dilaciones».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sandino les informó que viajaría en avión, pero exigió que no debían estar presentes Guardias Nacionales en el aeropuerto Xolotlán cuando él llegara. El mismo 1ro. de Febrero el Presidente Sacasa respondió que autorizaba el viaje del Gral. Sandino a Managua y que le recibiría en Casa Presidencial. Sandino había preparado este viaje mucho antes de informarlo a la comisión y al Presidente Sacasa, pues el general mexicano Gral. Roberto Fierro Villalobos, dueño del avión Tomochic, con la autorización del gobierno de México le había facilitado y enviado a Sandino el avión Tomochic, que se convirtió en una aeronave famosa e histórica, y también al piloto Julio Zincer, y al copiloto nicaragüense Rafael Espinosa Altamirano, avión y pilotos que había gestionado el Dr. Pedro José Zepeda ante el Gral. Abelardo L. Rodríguez Luján, Presidente Interino de México. Al Gral. Sandino no se le había ocurrido pedir prestado un avión para él, y aunque se le atribuyó la obtención del aparato al Dr. Pedro José Zepeda, todo fue un plan para fomentar el ego de Sandino, pues ni el mismo Presidente Sacasa contaba con un avión.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="400" height="708" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-3.jpg" alt="" class="wp-image-58668" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-3.jpg 400w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-3-169x300.jpg 169w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Sandino avisó que había decidido viajar a Managua a dialogar con el Presidente Sacasa, ya el piloto Julio Zincer había aterrizado el avión Tomochic en el llano de Apanás, Jinotega (donde en 1964 se hizo el lago artificial). Sandino quiso llegar espectacularmente en avión y no en mula. Especulativamente podemos sospechar que llevarle un avión mexicano a Sandino para su uso en las negociaciones de la paz, tiene la típica figura de una operación colateral de los servicios de inteligencia norteamericanos, precursores de la Agencia Central de Inteligencia, CIA. PRIMER VIAJE DE SANDINO A MANAGUA.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 2 de Febrero de 1933, el Gral. Sandino abordó el avión Tomochic. Alzó vuelo del aeródromo Llano Grande en Apanás, construido por los marines a dos leguas de la ciudad de Jinotega. Sandino viajó acompañado por el Dr. Pedro José Zepeda y el Gral. Horacio Portocarrero. Aterrizó en el aeropuerto Zacarías Guerra o Xolotlán, de Managua.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="506" height="512" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-4.jpg" alt="" class="wp-image-58667" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-4.jpg 506w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-4-296x300.jpg 296w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-4-75x75.jpg 75w" sizes="(max-width: 506px) 100vw, 506px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la pista no había patrullas de la Guardia Nacional, pero estaba un solitario raso G.N. curioseando la llegada de Sandino. Se presentó un Tnte. G.N. Cousín con una patrulla de Guardias Nacionales para darle custodia de seguridad a Sandino. El Tnte. Cousín saludó con un abrazo al general y de entusiasmo gritó: «¡Viva el General Sandino!».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente que estaba presente y otras que estaban llegando, contestaron el viva, pero Sandino solamente se apresuró a decir: «Vámonos a la Casa Presidencial&#8230;» y salió en un automóvil encabezando una caravana de autos. Como a doscientos metros, frente al cerro de Chico Pelón, en cuya cima estaba la Legación Americana (Embajada), la caravana de Sandino se encontró con el carro del Gral. Somoza. Ambos se bajaron y Somoza le saludó militarmente.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="500" height="360" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-5.jpg" alt="" class="wp-image-58666" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-5.jpg 500w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-5-300x216.jpg 300w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-5-120x86.jpg 120w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sandino le respondió diciendo: «No general, nada de saludos, démonos un abrazo, todos somos hermanos y yo traigo la paz&#8230;» Sandino se subió al carro de Somoza, que éste manejaba personalmente y llevó en su automóvil a Sandino hasta la Casa Presidencial, donde le esperaba con otro abrazo el Presidente Sacasa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La desconfianza de Sandino comenzó fatalmente a desaparecer, y de Somoza era del que menos desconfiaba, puesto que era el nuevo Jefe Director de la Guardia Nacional que nunca le había combatido y Sandino sabía que por su condición de civil y nuevo general «de dedo», sabía que Somoza era rechazado por la oficialidad de la Guardia Nacional que habían soportado la guerra; también sabía que Somoza estaba con uniforme de general de la Guardia con estrellas, kepis, cordones, charreteras y todo lo demás, como quien viste un disfraz; pero Somoza estaba cumpliendo con su papel, que incluía ganarse la confianza del general rebelde, e incluso aparentar ingenuidad y hasta sumisión a Sandino.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el trayecto del aeropuerto y la casa presidencial, la gente de Managua se asomaba en las calles al paso de la caravana, unos por admiración a Sandino y otros por curiosidad. Al llegar a la Casa Presidencial el Presidente Sacasa y sus delegados esperaban al Gral. Sandino. Abrazos, saludos y comenzaron a dialogar sobre la reconciliación y la paz. Terminadas las conversaciones y acuerdos, el fotógrafo presidencial, Francisco Molina Alemán, hizo las fotos que hoy son historia.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="300" height="501" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-6.jpg" alt="" class="wp-image-58665" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-6.jpg 300w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2025/02/586-Febrero-fotohistorica-6-180x300.jpg 180w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Tomó la foto principal es la famosa del abrazo de Somoza con Sandino, que le solicitó Somoza a Sandino y luego las intercambiaron con dedicatorias autografiadas. Aunque Somoza estaba presente en Casa Presidencial, no tuvo ninguna participación en las pláticas de paz ni en los acuerdos tomados, pues la Guardia Nacional fue excluida de esas conferencias y convenios de paz, además la Guardia Nacional no estaba de acuerdo con la concertación de la paz, pues el interés de los oficiales y soldados era continuar la guerra hasta derrotar y aniquilar a Sandino y su ejército, de modo que Somoza, siendo nuevo en la Guardia, como Jefe Director personificaba a la institución armada y por ello fue ignorado en los diálogos y decisiones.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además el Presidente Sacasa insistía siempre que él era el Comandante General de las Fuerzas Armadas de Nicaragua, por tanto era el supremo jefe de Somoza y de la Guardia. El mismo 2 de Febrero, Sacasa y Sandino firmaron un documento de intención para la paz que llamaron Concierto Armónioso, donde establecieron las bases para lograr la paz: Decreto de amnistía amplia, tanto para los combatientes del EDSNN como para la Guardia Nacional, el establecimiento de una Fuerza Armada de Emergencia integrada con guerrilleros rebeldes, bajo el mando del Presidente Sacasa y la creación de una Comisión Pacificadora que constataría los avances del final de la guerra y, sobre todo, el desarme del EDSNN en el plazo de un año.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En las cláusulas del Convenio Armonioso se especificó: «Salvador Calderón Ramírez, Pedro José Zepeda, Horacio Portocarrero y Escolástico Lara, representantes del general Augusto César Sandino, y David Stadthagen, representante del Partido Conservador, Crisanto Sacasa, representante del Partido Liberal Nacionalista, convencidos plenamente de la suprema necesidad de la paz de la República, han convenido en el concierto armonioso&#8230;» [&#8230;] «El general Sandino y sus representantes declaran que en la cruzada que han estado empeñados él y su ejército ha propendido a la libertad de la Patria; y desean consignar su absoluto desinterés personal y su irrevocable resolución de no exigir ni aceptar nada que pudiera menoscabar los móviles y motivos de su conducta pública&#8230; asentar como principio o base inamovible que ningún lucro o ventaja material aspira a conseguir [&#8230;] El general Sandino, sus delegados y los representantes de ambos partidos, declaran: que en virtud de la desocupación del territorio patrio por las fuerzas extrañas, se abre una era de renovación fundamental en nuestra existencia pública [&#8230;] El general Sandino, sus delegados y los representantes de los partidos Conservador y Liberal Nacionalista reconocen la conveniencia de cimentar prácticamente la paz en el territorio de la República, mediante la dedicación fructífera al trabajo de los hombres que militan al mando del general Augusto César Sandino y asimismo mediante el abandono gradual de sus armas [&#8230;] El Ejecutivo presentará al Congreso Nacional la iniciativa de amnistía amplia por delitos políticos y comunes conexos cometidos en el período del 4 de Mayo de 1927 hasta la fecha de hoy, de la cual gozarán todos los miembros del ejército del general Sandino que dentro de los quince días de la promulgación de tal decreto depusieran las armas, incluyendo en la amnistía a cien personas del mencionado ejército, que podrán conservar sus armas temporalmente para resguardo de la zona en que tendrán derecho a fincarse y laborar todos los que hubieren pertenecido a dicho ejército&#8230;» Debe enfatizarse que en ningún momento de las pláticas de paz el Presidente Sacasa le mencionó a Sandino, ni a nadie, de las conversaciones que tuvo con el Cnel. Stimson en Washington para buscar la paz con Sandino, que fueron el origen del proyecto que Sacasa debía poner en práctica al llegar a ocupar la Presidencia de Nicaragua y lo estaba cumpliendo e implementando. Sandino por su parte puso mucho énfasis en que la paz y la reorganización de Nicaragua, tenía que hacerse independientemente de los intereses e intromisión o participación de los Estados Unidos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al día siguiente, 3 de Febrero de 1933, el Gral. Sandino regresó a Jinotega siempre a bordo de su avión Tomochic y después en mula hasta su cuartel general en la Quinta Guadalupe en las montañas del Norte de Jinotega. El 4 de Febrero el Presidente Sacasa emitió el Decreto 287 creando la Delegación Pacificadora para supervisar el desarme del EDSNN y nombrando a sus miembros: Presidente, Sofonías Salvatierra, ahora ostentando el cargo de Ministro de Agricultura y Trabajo; y los Miembros, Gral. Julián Irías, Coronel G.N. J. Rigoberto Reyes, don Carlos Téller, Ing. Fernando Larios, don Julián Ruíz y don Gustavo Argüello Cervantes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Presidente Sacasa y el Gral. Somoza, enviaron circulares a todos los oficiales y cuarteles de la Guardia Nacional, para suspender operaciones e incursiones militares contra los soldados de Sandino, órdenes de alto al fuego que los Guardias no escuchaban ni querían escuchar.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de eso, Sandino comenzó desarmar a sus soldados y las armas las almacenaba en su casa en San Rafaél del Norte en San Rafaél del Norte. La Delegación Pacificadora se presentó en San Rafaél del Norte a verificar el desarme de Sandino. La primera entrega de las armas se hizo el 22 de Febrero de 1933.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como era de esperarse, el Gral. Sandino hizo una entrega simbólica del mínimo de sus armas: 14 rifles Springfields, 55 rifles Concón, 199 rifles Krag, 23 rifles Winchester, 8 rifles Mauser, 28 rifles infume, 8 rifles Remington, 6 escopetas de taquear, un rifle Remington calibre .22, dos rifles Mauser sin culata, 2 rifles Krag sin culata, un rifle Springfield sin culata, 10 subametralladoras Thompson, 9 ametralladoras Browning, 2 ametralladoras Lewis y 3,129 municiones para las armas anteriores.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conforme al Convenio de Paz se organizó un Cuerpo de Emergencia de cien hombres del general Sandino y para armarlos se tomaron de las armas entregadas, las siguientes: 8 ametralladoras Thompson, 8 rifles automáticos Browning, 2 ametralladoras Lewis, 11 rifles Springfields, 71 rifles Krag y los 3,129 tiros&#8230; Era evidente que el Gral. Sandino no había entregado ni un centésimo de su armamento y casi la totalidad de lo que estaba entregando lo volvió a recuperar para su Cuerpo de Emergencia de cien soldados y para su Guardia Personal.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En materia militar, el Gral. Sandino no era un ingénuo, aunque no podemos asegurar lo mismo de su evidente ingenuidad política. El 16 de Febrero el Presidente Sacasa decretó amnistía amplia y total para todos los combatientes y miembros del Ejército de Sandino y de la Guardia Nacional que hubiesen cometido delitos políticos o comunes conexos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La amnistía incluyó a los detenidos en las cárceles, a todos los colaboradores del EDSNN, se encontrasen estos en Nicaragua o en el exilio. La amnistía se hizo efectiva desde el 4 de Mayo de 1927 al 16 de Febrero de 1933. Al ser informado Sandino de este decreto presidencial, expresó su satisfacción y confianza en que el Presidente Sacasa siempre cumpliría sus compromisos con seriedad. Pero los oficiales y soldados de la Guardia Nacional, no solamente no obedecían al Presidente Sacasa ni al nuevo Jefe Director Gral. Somoza, sino que los despreciaban a ambos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entrenados como estaban para la guerra, los oficiales decían: «Sacasa y Somoza mandan en Managua, aquí manda la Guardia Nacional». Y continuaban las provocaciones y ataques a las columnas del EDSNN. Sandino y sus columnas conocían la actitud de la Guardia Nacional y el peligro que constituía para su seguridad y sus vidas si entregaban todas las armas. Se había establecido la paz en los acuerdos escritos, pero esa paz debía salir de los papeles y hacerla real.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por el contrario había una situación tensa en la realidad. Dos ejércitos fuertemente armados se encontraban frente a frente, presuntamente neutralizados por teóricos convenios políticos. Mientras tanto, Sandino estableció su Cooperativa Agrícola en Wiwilí resguardada por 100 soldados armados con autorización del gobierno de Sacasa, pero en la realidad, en la Cooperativa y sus alrededores había cerca de 600 experimentados combatientes guerrilleros, todos bien armados y con el sistema de espionaje e inteligencia que durante los años de guerra había actuado con eficiencia. El Gral. Sandino en persona pedía municiones al Presidente Sacasa «para ser usadas en cacería», y el mandatario se las entregaba.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la realidad, el Presidente confiaba que mantener armado y fuerte a Sandino hacía un balance que le restaba poder a la Guardia Nacional, y eso estabilizaba a su presidencia. El Gral. Somoza, que intentaba disimular su molestia de haber sido ignorado en los convenios de paz, le protestó al Presidente Sacasa la entrega de municiones a Sandino, argumentando que correspondía a la Guardia Nacional el control de todas las armas y municiones de la República. «No son para cacería esas municiones, y si usted sigue armando a Sandino, los cazados van a ser los Guardias».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Somoza llegó hasta hacer sus reclamos con cierta altanería y voces al Presidente, pero Sacasa fue siempre sordo a estas protestas, haciendo evidente la antipatía que el Presidente sentía contra Somoza, aunque fuese su sobrino político, pues Salvadora de Somoza, era hija de su hermana Casimira Sacasa de Debayle.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debe recordarse que Somoza le era antipático y rechazado por casi toda la familia de sus suegros DebayleSacasa, que constituían la alta alcurnia de la ciudad de León, con eje en doña Casimira Sacasa Sacasa, hermana, suegra y abuela de presidentes, pero con más fama de fortuna que de fortuna real. SEGUNDO VIAJE DE SANDINO A MANAGUA.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Sábado 20 de Mayo de 1933 el Gral. Sandino visitó por segunda vez Managua, para reunirse con el Presidente Sacasa a discutir problemas que se estaban presentando con la Guardia Nacional, específicamente el establecimiento de una emisora de radio G.N. en la población de Santa Cruz, lo que Sandino consideraba una violación a los acuerdos con el Presidente y una amenaza contra su gente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sandino en Managua sostuvo reuniones con diversas fuerzas populares con el propósito de comenzar a darle forma a la creación de su partido político que denominaría Partido Autonomista, para competir políticamente con liberales y conservadores. Al llegar por segunda vez a Managua, Sandino se hospedó en la casa de don Sofonías Salvatierra, ubicada en la calle 15 de Septiembre, frente a la iglesia El Calvario, donde le mandó a buscar el Presidente Sacasa para aconsejarle que no era conveniente a su prestigio fundar un partido político.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sandino le escuchó con cortesía, pero le manifestó al Presidente que su decisión era irreversible. En Niquinohomo se organizó un grupo de simpatizantes del Gral. Sandino para ofrecerle un homenaje. Los delegados subieron a bordo del ferrocarril, luciendo en el cuello pañuelos rojinegros y algunos armados con revólveres.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El comandante de la Guardia de Niquinohomo comunicó al Cptn. G.N. Parodi, Jefe de Policía de Managua del grupo de manifestantes llegarían a invitar al Gral. Sandino, advirtiéndole que algunos portaban armas. En sus Memorias de un soldado, el Cnel. Francisco Boza Gutiérrez, G.N. da testimonio de que cuando era Teniente G.N. de servicio en la Policía de Managua, recibió órdenes del Cptn. Parodi de comandar a una escuadra de Guardias y fuese a la estación del ferrocarril a esperar a la delegación de Niquinohomo y ordenarles que se quitaran los pañuelos rojinegros y que decomisara las armas que no tuviesen soporte de portación legal.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lideresa liberal de Niquinohomo, María Cristina Zapata, encabezaba al grupo de manifestantes y entendió las razones del entonces Tnte. Boza Gutiérrez, G.N., se quitaron los pañuelos y todos mostraron sus portaciones legales de las armas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este segundo viaje Sandino no logró visitar su natal Niquinohomo, y por ello, a pesar del homenaje que le llegaron a ofrecer no pudo realizarse tal homenaje en su pueblo natal y regresó a su Cooperativa de Wiwilí. El interés del Gral. Sandino por organizar su propio partido político se motivó en que la causa de su lucha guerrillera por la soberanía de Nicaragua había menguado hasta casi desaparecer, debido a que ya no había presencia de tropas invasoras norteamericanas en Nicaragua.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y los medios de comunicación de América Latina y del mundo ya no tenían motivos para publicar noticias sobre Sandino y no aceptaban ni justificaban la continuación de su lucha. Y esa era precisamente la estrategia del Cnel. Henry Stimson al retirar a los marines de Nicaragua: quitarle a Sandino la bandera de su lucha por la soberanía y promover y facilitar los viajes de Sandino a Managua para eliminarlo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, al no existir tropas extranjeras en Nicaragua, Sandino se vio obligado a combatir más bien a defenderse de las acciones ofensivas de la Guardia Nacional, y esta lucha ya no fue por soberanía sino que se convirtió en una guerra civil. La propaganda política de los comunistas antinorteamericanos por definición ha propalado que «Sandino expulsó a los marines norteamericanos y triunfó en la guerra», esta es una premisa totalmente falsa y absurda.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el Gral. Sandino y su ejército hubiesen triunfado en la guerra contra los marines y contra la Guardia Nacional, sus columnas rebeldes hubiesen entrado victoriosas a Managua y Sandino hubiese sido indiscutiblemente el Jefe del Estado de Nicaragua. Pero eso no ocurrió, sino todo lo contrario: la Guardia Nacional no permitió ninguna victoria militar a Sandino, sino que lo mantuvo acorralado en las montañas hasta que Sandino fue asesinado. TERCER VIAJE DE SANDINO A MANAGUA. El 20 de Noviembre de 1933 Sandino realizó su tercer viaje a la capital.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El general rebelde discutió los problemas que continuaban en la Zona Norte entre sus soldados y la Guardia Nacional, produciéndose enfrentamientos armados con víctimas letales. En esta oportunidad sostuvo conferencias con el Gral. Somoza y ambos comparecieron ante los periodistas expresando posiciones conciliadoras y el interés de construir una paz duradera.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Evidentemente Somoza estuvo fingiendo en un papel como un actor teatral. Antes de su tercer viaje a Managua, el Gral. Sandino, había publicado en la revista La Balanza de Buenos Aires, Argentina, el 15 de agosto de 1933, un artículo que tituló «Nicaragua tímida», con fuertes expresiones contra la legitimidad y las acciones de la Guardia Nacional de Nicaragua. En algunas partes del artículo dijo: «&#8230;desde el momento en que hemos dicho: «Hermanos somos».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca se me ocultó que, ya desarmada nuestra gente, muchos de mis hermanos de lucha tendrían que ser asesinados por la Guardia Nacional que por ser inconstitucional es irresponsable. Así ha sucedido y hoy reposan cadáveres de muchos de mis mártires jefes, quienes patrióticamente depusieron sus armas por la paz [&#8230;] la malamente llamada Guardia Nacional de Nicaragua, es inconstitucional y por lo mismo está fuera de la ley [&#8230;] como a la Guardia Nacional no la ampara ninguna ley de la República, tiene que apoyar al Presidente Sacasa, antes de pasar a ser una ficha jugable en el ajedrez de las conveniencias del Departamento de Estado de Norteamérica, por el dedo del ministro norteamericano en Nicaragua [&#8230;] nuestro actual Presidente (Sacasa) tiene la obligación de armar a la población civil de la república y ordenar a cualquier renegado la entrega de las armas &#8230; No hay duda que este tipo de publicaciones eran escritas o inspiradas por los asesores políticos del Gral. Sandino. Eran argumentos justos y correctos, pero políticamente riesgosos, pues enfurecían a la Guardia Nacional y le daban perfecto pretexto para atentar contra Sandino, que se colocaba en una posición muy vulnerable, aunque sus declaraciones expresaran la verdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;Por otra parte, estas declaraciones ponían en aprieto al Presidente Sacasa quien todavía era más vulnerable. Era cierto y exacto que la reorganización de la Guardia efectuada de facto por la Infantería de Marina de EE.UU. durante la guerra, puso a la Guardia Nacional fuera de la ley creadora de 1925. Sin embargo, esta tensión entre Sandino y la Guardia Nacional, creó una polarización de fuerzas que acrecentó el ánimo de venganza y aniquilación que mutuamente se percibían como enemigos a muerte, situación que resultó muy conveniente para los planes de los norteamericanos. Muy confiado en sus viajes a Managua,&nbsp; Sandino no tuvo la perspicacia ni el instinto de comprender que se estaba metiendo en las fauces del tigre. En su excesiva confianza se trasladó a su natal Niquinohomo para asistir a la boda de su hija primogénita María Natalia Sánchez Sandino que se casó con Aristides Pavón en la parroquia de Santa Ana el 22 de Noviembre de 1933, o sea dos días después de llegar a Managua. Sandino reconoció a esta hija, fruto de sus amores juveniles con Mercedes Sánchez, su primera ilusión matrimonial que no pudo realizar por el asunto del balazo al conservador Dagoberto Rivas y tener que huir. En sus confiadas visitas a Managua el Gral. Augusto C. Sandino estaba cayendo en la trampa urdida en su contra, en la que el Gral. Somoza hizo el papel de «Caballo de Troya» de los intereses e intenciones norteamericanos. Desde el primer viaje de Sandino a Managua en Febrero de 1932, Somoza se había mostrado muy atento, complaciente, incluso tímido y hasta sumiso, tanto con Sacasa como con Sandino. Para nadie era un secreto que Somoza hasta hacía dos meses era un funcionario civil del gobierno del presidente saliente, Gral. José María Moncada. El propio Sandino había sido testigo de los problemas de autoridad de Somoza con la Guardia Nacional, pues los oficiales y soldados de la Guardia, que habían combatido junto con los marines contra Sandino, no demostraban ningún respeto a Somoza, a quien consideraban un civil advenedizo disfrazado con uniforme militar y un regalado rango de general sin haber peleado en la montaña junto con ellos ni un sólo minuto y que como funcionario burócrata, se las pasaba en tertulias y bailes en el Campo de Marte «como un bufón para los marines», le endilgaron. Pero Somoza había sido impuesto por los jefes militares norteamericanos en el cargo de Jefe Director de la Guardia Nacional y confirmado por su primo, el presidente saliente Moncada, y por su tío político, el presidente entrante Sacasa. El poder norteamericano había estructurado una misión para Somoza, pero a los Guardias les era difícil digerir que su nombramiento de máximo jefe de la Guardia fue una imposición política que ejecutó el Embajador Matthew E. Hanna, cumpliendo instrucciones del Cnel. Henry Stimson. Los resultados del misterio de este juego político estaban cercanos a revelarse. En Noviembre de 1932, hacía once meses que las tropas de ocupación norteamericanas habían salido de Nicaragua y en la olvidadiza memoria colectiva de los nicaragüenses, esa ocupación ya era una lejana cosa del pasado. En Nicaragua ya nadie asociaba al gobierno de EE.UU. con los hechos que estaban ocurriendo en el país. El 31 de Julio de 1933 hubo cambio de Embajador de EE.UU. en Nicaragua. Fue nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Estados Unidos en Nicaragua el diplomático Arthur Bliss Lane que llegó a Managua 28 de Noviembre de 1933. El 7 de Diciembre de 1933 Bliss Lane presentó sus credenciales al Presidente Juan Bautista Sacasa. El nuevo Embajador, Arthur Bliss Lane tenía 39 años al llegar a Nicaragua. Antes de su nombramiento en Nicaragua había ocupado cargos diplomáticos en Italia, Inglaterra, Francia, Suiza y México. Bliss Lane tuvo la misión de dirigir un acto trascendental en la historia de Nicaragua. Mientras tanto Sandino no podía comprender, ni aceptar, que habiendo sostenido una guerra durante más de cinco años contra tropas extranjeras que invadían a Nicaragua, defendiendo la soberanía de su patria, que nadie le entendiera, mucho menos reconociera su lucha&#8230; CONTINUARÁ EN LA PRÓXIMA EDICION DE LA ESTRELLA DE NICARAGUA&#8230;</p>
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		<title>1956: Muerte del Gral. Somoza en Panamá</title>
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		<dc:creator><![CDATA[len2020]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Nov 2024 20:58:09 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Esta historia es el RESUMEN del Capítulo 24 del Tomo DOS de la serie de libros: «Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua. ED 583 Noviembre 2024. 1956: Muerte del Gral. Anastasio Somoza García en Panamá.&#160; El Gral. Somoza murió el miércoles 26 de Septiembre de 1956 en el Hospital Gorgas de Panamá, pero los [&#8230;]]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="496" height="52" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-foto-historica-nicolas.jpg" alt="" class="wp-image-58266" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-foto-historica-nicolas.jpg 496w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-foto-historica-nicolas-300x31.jpg 300w" sizes="(max-width: 496px) 100vw, 496px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Esta historia es el RESUMEN del Capítulo 24 del Tomo DOS de la serie de libros: «Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">ED 583 Noviembre 2024. 1956: Muerte del Gral. Anastasio Somoza García en Panamá.&nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full"><img decoding="async" width="200" height="172" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2020/11/535_nicolas01.jpg" alt="" class="wp-image-604"/></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">El Gral. Somoza murió el miércoles 26 de Septiembre de 1956 en el Hospital Gorgas de Panamá, pero los hermanos Somoza Debayle, necesitaron tiempo para arreglar la consolidación del poder político y militar. El 28 de septiembre por la noche Luis Somoza tomó posesión&nbsp; como Presidente y al día siguiente por la mañana anunciaron la muerte de su padre el 29 de Septiembre y como fue un anuncio «oficial», todos aceptaron esa fecha como verdadera y la han repetido durante 66 años y la seguirán repitiendo porque esa mentira fue ordenada por los herederos de Somoza García.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Gral. Somoza fue ingresado en el Hospital Gorgas, Ward 8, el domingo 23 de Septiembre de 1956. El equipo de médicos especialistas decidieron operarlo la noche del Martes 25 de Septiembre y así se lo comunicaron a su paciente Somoza y a su familia. El equipo de cirujanos y neurocirujanos lo conformaron cuatro médicos norteamericanos y el eminente médico panameño, Dr. Antonio González Revilla, especialista en neurología y neurocirugía. El lunes 24 de Septiembre Somoza pidió que lo afeitaran y contrataron a un barbero panameño que se sorprendió de saber que afeitaría al presidente de Nicaragua.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="500" height="391" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/11/583-Noviembre-fotohistorica-1.jpg" alt="" class="wp-image-58586" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/11/583-Noviembre-fotohistorica-1.jpg 500w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/11/583-Noviembre-fotohistorica-1-300x235.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Doña Salvadora le pidió a Leandro Marín, que se mantuviera presente cerca del barbero, «Porque uno nunca sabe». Salvadora le pidió a su marido que se confesara antes de la operación. «Debés de confesarte antes de entrar a la sala de operaciones. Aquí en el hospital hay un sacerdote de turno». Y Somoza accedió: «Llamá al cura para que me confiese, pero yo no me estoy muriendo. Me voy a confesar sólo por darte gusto». Llegó el Padre Wyse, norteamericano. Confesó a Somoza en cinco minutos, lo absolvió de todos sus pecados.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Enviados por Luis Somoza, habían llegado de Managua un equipo de Oficiales de la Oficina de Seguridad que controlaron las áreas claves del Hospital. También llegaron agentes norteamericanos del FBI enviados por el presidente Eisenhower, para la contribuir a la custodia y seguridad. Somoza estaba estabilizado en sus funciones orgánicas y el único problema que manifestaba era una dificultad para respirar, pero no perdía oportunidades para su picardía.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="500" height="587" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/11/583-Noviembre-fotohistorica-2.jpg" alt="" class="wp-image-58585" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/11/583-Noviembre-fotohistorica-2.jpg 500w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/11/583-Noviembre-fotohistorica-2-256x300.jpg 256w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Llegaron dos enfermeras para prepararlo, canalizar al paciente, ponerle suero y rasurarle su púbis. La enfermera era una yanquita rubia y Somoza no perdió la oportunidad de piropearla: «Que manecitas más suaves las que usted tiene, señorita». La joven no le respondió y se retiró. Antes que Somoza entrara al quirófano la noche del martes 25 de septiembre, afuera de la Sala de Operaciones estaban Salvadora de Somoza, Lilliam Somoza, Guillermo Sevilla Sacasa y el Dr. Luis Manuel Debayle Sacasa, cuñado de Somoza, médico, Coronel de la Guardia Nacional y Director de Salubridad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de morir en 1984 en Miami donde estábamos exiliados, el Dr. Luis Manuel Debayle, «El Tío Luz», nos concedió su testimonio: «Antes de entrar al quirófano, como médico que soy, les recomendé reiteradamente a los cirujanos que no extrajeran la tercera bala, que le operaran el codo y el pulmón, pero que una tercera intervención quirúrgica era demasiado traumática para su edad y su condición de salud que no era perfecta, porque sus evacuaciones intestinales las hacía por un ducto, una colostomía, desde hacía varios años, además era hipertenso y diabético.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="500" height="339" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/11/583-Noviembre-fotohistorica-3.jpg" alt="" class="wp-image-58584" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/11/583-Noviembre-fotohistorica-3.jpg 500w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/11/583-Noviembre-fotohistorica-3-300x203.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso yo les recomendé no extraer la bala alojada en el abdómen cerca de la columna vertebral; les dije que se la dejaran donde estaba, que no le iba a pasar nada, y hasta después que se recuperara de las otras operaciones era más seguro extraerle la bala. Pero no me hicieron caso y eso me extrañó mucho». El Dr. Luis Manuel Debayle inventó parte de su historia, porque la realidad es que no hubo ninguna operación de Somoza en vida.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Somoza entró en coma después que le pusieron anestesia general en vez de anestesia local. Poco tiempo después de anestesiarlo, cuando el cirujano con bisturí en mano se disponía a hacer la primera incisión en la piel, el Gral. Somoza sufrió un paro cardíaco, producto de la anestesia general en su complicada condición patológica: hipertenso, obeso, diabético y con su estorbosa colostomía transversa permanente. El Dr. Frank H. Lahey le construyó quirúrgicamente en 1952 una salida artificial a su intestino grueso por el abdómen, para sus evacuaciones fecales y para ello tenía que portar una bolsa plástica sujeta a la salida del tubo intestinal.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="500" height="428" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/11/583-Noviembre-fotohistorica-4.jpg" alt="" class="wp-image-58583" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/11/583-Noviembre-fotohistorica-4.jpg 500w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/11/583-Noviembre-fotohistorica-4-300x257.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El Mayor (Inf) Luis Ocón, G.N. fue designado por Somoza para hacerse cargo del cambio y aseo de la bolsa en cada evacuación. Ante el paro cardíaco cundió la alarma en el quirófano y se recurrió de inmediato a tratarlo con un desfibrilador para hacerle descargas eléctricas con el propósito de reactivar el corazón. En cada descarga del aparato el cuerpo de Somoza saltaba en respuesta al choque eléctrico, pero el corazón del paciente no reaccionaba y continuaron desfibrilándolo por demasiado tiempo, cuando por fin el corazón volvió a latir, la resistencia orgánica de Somoza hacía rato que no era posible evitar el daño cerebral, perdiendo definitivamente sus funciones y entrando en estado de coma.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de cuatro minutos sin el oxígeno que hace circular el corazón, el cerebro dejó de funcionar. Hasta entonces los cirujanos iniciaron su labor de extraer las balas alojadas en el organismo del Gral. Somoza, a sabiendas que su cerebro estaba liquidado para siempre. Durante tres horas los especialistas extrajeron las balas de un cuerpo clínicamente muerto. Le regresaron al Ward 8 y le colocaron tubos respiratorios, suero, le conectaron a un cardiograma electrónico y lo aislaron en una tienda de oxígeno. Los médicos le explicaron a Sevilla Sacasa que la muerte del Gral. Somoza era inevitable.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sevilla Sacasa no se atrevió a darle esa noticia a su esposa Lillian y menos a su suegra Salvadora. Ellas todavía creían que la operación había sido un éxito, sobre todo cuando les enseñaron las balas extraídas. El equipo médico anunció que emitirían un boletín manifestando que el estado del Gral. Somoza tenía un pronóstico muy grave. Sevilla Sacasa les pidió que cambiaran los términos del anuncio, porque tal información causaría conmoción en la política de Nicaragua.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue el Dr. Leandro Marín Abaúnza quien redactó el anuncio cambiando las palabras pequeña mejoría, por alguna mejoría, términos que fueron aceptados por el General Howard McCrum Snyder, médico personal del presidente de EE.UU. y por los demás miembros del equipo médico. Pero el estado del Gral. Somoza ya no tenía ninguna oportunidad de pequeñas ni algunas mejoría, pues su vida se estaba apagando en una rápidamente progresiva y silenciosa agonía.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sevilla Sacasa, habló con el grupo de médicos norteamericanos para pedirles que redactaran un documento que certifique la incapacidad física y mental del Gral. Somoza, que sirva de base para la sucesión presidencial para el diputado Luis Somoza en Nicaragua, pero los médicos norteamericanos se negaron a conceder ese certificado porque contenía elementos de injerencia en la política interna de Nicaragua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su urgencia por obtener el certificado de incapacidad física y mental, Sevilla Sacasa se lo pidió al Dr. Antonio González Revilla, quien préstamente redactó y firmó el certificado. El martes 26 de septiembre por la tarde, Salvadora de Somoza pidió que se oficiase una misa en la misma habitación del agonizante Gral. Somoza. El padre Wyse erigió un pequeño altar en el Ward 8 donde inició el oficio de la misa. Al finalizar, el padre Wyse levantó la tienda de oxígeno y le administró los santos óleos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese momento el Gral. Anastasio Somoza García ladeó ligeramente la cabeza y dejó de respirar. El presidente de Panamá, Ricardo Manuel Arias Espinosa, que acompañaba a la familia durante la misa, le dijo al Dr. Leandro Marín que estaba a su lado: «¿Vio usted como movió la cabeza el general Somoza al recibir los santos óleos? Creo que falleció».</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Ward 8 del Hospital Gorgas, a la hora de la muerte del Gral. Somoza, lo&nbsp; rodeaban su esposa Salvadora, su hija Lilliam, Guillermo Sevilla Sacasa, Leandro Marín Abaúnza, el Presidente de Panamá Ricardo Manuel Arias Espinosa, el Embajador de Nicaragua en Panamá Carlos Tellería, el Dr. José María Castillo Quant y el Mayor&nbsp; Luis Ocón, G.N. Todos ellos participaron en la misa que ofició el Padre Wyse, cuando el Gral. Somoza estaba en coma y agonizante.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Igualmente fueron testigos cuando el Padre Wyse le untó los santos óleos, sacramento que al finalizar todos vieron cuando el Gral. Somoza García ladeó ligeramente la cabeza, dejó de respirar y murió a las 4:05 de la tarde del martes 26 de septiembre de 1956, como el equipo médico norteamericano lo había pronosticado. El cuerpo del Gral. Somoza fue colocado el frigorífico de la morgue del Hospital Gorgas, mientras se hacían los trámites para transportarlo a Nicaragua.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sevilla Sacasa llamó por teléfono a Luis Somoza para decirle que el miércoles 27 de septiembre el Dr. José María Castillo Quant llevaría el documento certificando la incapacidad física y mental de su padre y le dijo que el Dr. Castillo le informaría de «algo más grave» que no le podía decir por teléfono.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como no habían vuelos comerciales programados el miércoles 27 de septiembre para Managua, Sevilla Sacasa le solicitó al comando aéreo de la Base Albrook Fields de la Fuerza Aérea de EE.UU. que le facilitaran un avión para llevar a un importante mensajero a Managua. El avión bimotor Douglas C47 estuvo listo rápidamente y el Dr. Castillo Quant llevó el certificado y la noticia de la muerte del Gral. Somoza, documento vital para que Luis Somoza se convirtiera en Presidente de Nicaragua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El jueves 28 de septiembre los hermanos Somoza Debayle decidieron que el cadáver de su padre debía ser transportado en un avión de las Líneas Aéreas de Nicaragua, La Nica, matrícula YN J4504Z, empresa propiedad de la Familia Somoza. El avión salió hacia Panamá la noche del 28 de septiembre. Ese mismo jueves 28 de septiembre en horas tempranas de la noche, el Congreso Nacional juramentó al diputado Luis Somoza Debayle como Presidente Interino de Nicaragua, basados en el certificado firmado por el Dr. Antonio González Revilla, declarando que el Gral. Somoza estaba incapacitado mental y físicamente para ejercer la presidencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Doce horas después que el coronel Luis Somoza ya estaba en posesión de la presidencia, temprano en la mañana del viernes 29 de septiembre los hermanos Somoza Debayle anunciaron la muerte del Gral. Anastasio Somoza García, como que hubiera ocurrido ese mismo día, cuando&nbsp; ya Luis Somoza era Presidente de Nicaragua. El domingo 30 de septiembre el cadáver de Somoza García fue transportado a Managua en un avión bimotor Douglas C47 de Líneas Aéreas de Nicaragua, La Nica, matrícula YN J4504Z propiedad del difunto Somoza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pista del aeropuerto estaba saturada de deudos, amigos, correligionarios y público interesado en ver la llegada del ataúd cubierto por la Bandera Nacional de Nicaragua. En la pista también estaba en perfecta formación la Compañía de Cadetes de la Academia Militar de la que el finado Somoza decía: «Es mi hija buena». El gabinete de Ministros hizo su presencia en la pista, lo mismo que el Cuerpo Diplomático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Banda de la Guardia Nacional interpretó el Himno Nacional y el cuerpo de artillería de la Guardia Nacional disparó 21 cañonazos de 75 mm. A bordo de un carro militar el féretro salió custodiado por cuatro oficiales de la Guardia Nacional, seguido de una enorme caravana que salió del Aeropuerto Las Mercedes. La manifestación fúnebre se dirigió a la Catedral de Managua donde el Arzobispo de Managua, Mons. Alejandro González y Robleto, ofició un responso por el alma del difunto, en cuerpo presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El multitudinario cortejo fúnebre se dirigió seguidamente a la Academia Militar donde el cuerpo del Gral. Somoza recibió el homenaje de la Compañía de Cadetes, lo mismo que de Oficiales, Clases y Rasos de la Guardia Nacional. La siguiente escala fue en el Palacio Nacional, la caja funeraria se ubicó en el Salón Azul donde recibió los honores del Congreso Nacional en Cámaras Unidas, del Partido Liberal Nacionalista, del Cuerpo Diplomático, de un sinnúmero de instituciones y un desfile interminable del pueblo llano que lentamente, uno por uno, pasaron a ver el cadaver del Gral. Somoza y persignarse frente al difunto presidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después regresó el féretro a la Catedral de Managua donde se le otorgaron honores sacros al Gral. Somoza García, correspondientes a un Principe de la Iglesia Católica, los honores fueron los que se conceden a príncipes de la iglesia católica, que no debe confundirse, como muchos creen o entendieron que a Somoza lo declararon principe de la iglesia, pero sí, sus restos recibieron tales honores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Catedral la liturgia comenzó con una Misa Pontifical, oficiada por el Arzobispo de Managua, Mons. González y Robleto; concelebrada por Mons. Clemente Carranza, Mons. Rafaél Lippo de Mannai, Nuncio Apostólico, representante del Papa Pío XII. Seguidamente el cortejo fúnebre se dirigió al Palacio del Ayuntamiento, sede del Ministerio del Distrito Nacional para recibir el homenaje de los empleados de la comuna. Luego se trasladó el catafalco de Somoza siempre en procesión al Club de Clases de la Guardia Nacional para otro homenaje militar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente el sarcófago fue instalado en el Salón de las Banderas de Casa Presidencial, donde una multitud desfiló para despedirlo, muchos con una silenciosa oración, otros llegaron por curiosidad. El 3 de octubre de 1956, a las 9:30 de la mañana, se inició el desfile hacia el Cementerio General de Managua, encabezado por la Banda de Guerra de la Academia Militar de Nicaragua, la Compañía de Cadetes de la AMN, le seguía el caballo negro en que cabalgaba el Gral. Somoza luciendo sus botas colocadas a los lados de la montura, guiado por&nbsp; un espigado raso de la Guardia Nacional como palafrenero conduciendo al corcel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese palafrenero fue el Alistado Alberto Gutiérrez, escogido por ser un soldado raso de buen porte militar, espigado y formal. Cuando sus compañeros de cuartel vieron publicada la foto de Gutiérrez llevando las riendas del corcel negro, rápidamente le apodaron «El Macho Negro», producto de la creación ingeniosa de poner motes a los que se destacan, actitud típica de la idiosincrasia nicaragüense y más de las costumbres cuartelarias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese remoquete le acompañó al soldado Alberto Gutiérrez el resto de su vida. El féretro llegó por fin frente a la Cripta de Oficiales y puesto sobre una cureña para tributarles los últimos honores: la Banda de la Guardia Nacional entonó el Himno Nacional, los artilleros dispararon 21 cañonazos, una escuadra de Cadetes disparó tres rondas de salva. Finalmente, cuando los oficiales introdujeron el ataúd&nbsp; en la cripta, rompieron en franco llanto Salvadora viuda de Somoza y sus tres hijos, Lilliam, Luis y Anastasio, uniéndose en un solo y emotivo abrazo. El último saludo fue el toque del clarín interpretando lúgubremente las famosas notas de Silencio, que salieron desde la corneta de bronce de un anónimo soldado raso de la Banda de la Guardia Nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esa pieza musical solitaria que se usa en todos los entierros militares de muchas partes del mundo. Tras el toque de Silencio entró a la cripta el cuerpo del Gral. Anastasio Somoza García en su elaborado y costoso ataúd. Era la hora final: la 1:30 de la tarde del 3 de Octubre de 1956, cuando el cadáver del Gral. Anastasio Somoza García, muerto a la edad de 60 años, fue introducido y sellado en la Cripta de Oficiales de la Guardia Nacional de Nicaragua en el Cementerio General de Managua. Al finalizar los actos funerales, la cripta quedó sepultada bajo una montaña de arreglos y coronas de flores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte y los funerales del Gral. Anastasio Somoza García constituyeron un impactante acontecimiento y un gran espectáculo, muchos lloraron la muerte del primer Somoza durante la exposición del cadáver o al paso del desfile, unos eran sinceros, otros fueron presa de histerismo y algunos lloraban falsamente con estilo plañidero por exhibicionismo, hipocresía u oportunismo en búsqueda de algún beneficio o dádiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la personalidad del fallecido presidente le tributaron numerosos discursos, se escribieron gran cantidad de artículos dolientes, llegaron toneladas de coronas de flores, fueron ofrendas enviadas principalmente por miembros del Partido Liberal Nacionalista y más de dos millares de otras personas, embajadas, grupos e instituciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Salvadora viuda de Somoza García recibió miríadas de telegramas, cablegramas y mensajes de todos los rincones de Nicaragua y de muchas partes del mundo.&nbsp;</p>
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		<title>Foto Histórica: 1956 Cinco balazos contra el Gral. Somoza García</title>
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		<dc:creator><![CDATA[len2020]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Oct 2024 20:29:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estrella]]></category>
		<category><![CDATA[Foto Historica]]></category>
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					<description><![CDATA[Esta historia es el RESUMEN del Capítulo 23 del Tomo DOS de la serie de libros: «Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua» por el Lic. Nicolás López Maltez.  (ED582&#160; Octubre 2024). 1956&#160; Muerte del Gral. Anastasio Somoza García. El último viaje del Gral. Somoza fuera de Nicaragua lo hizo a Panamá el 22 de [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Esta historia es el RESUMEN del Capítulo 23 del Tomo DOS de la serie de libros: «Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua» por el Lic. Nicolás López Maltez. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">(ED582&nbsp; Octubre 2024). 1956&nbsp; Muerte del Gral. Anastasio Somoza García. El último viaje del Gral. Somoza fuera de Nicaragua lo hizo a Panamá el 22 de julio de 1956 para asistir a La Cumbre de las Américas de 19 presidentes de América que aprobaron La Declaración de Panamá, y se establecieron las bases del Banco Interamericano de Desarrollo, BID. El Gral. Somoza se reunió con el Presidente de Estados Unidos, Gral. Dwight David Eisenhower. Sin sospechar el drama que viviría dos meses después en la ciudad de León. Fue la primera y última vez que Somoza departió con el Presidente Eisenhower. En 1955 en El Salvador, el Tnte. exGN Guillermo Marenco Lacayo, estaba entrenando a Rigoberto López Pérez en San Salvador.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este es parte de su testimonio: «Sería como a mediados de Agosto de 1956, cuando López Pérez se preparó para su tercer viaje a Managua. Ni él ni nadie sabía que sería el último viaje, y éste sin retorno. Rigoberto López Pérez partió de San Salvador en su tercer viaje, iba solo a su destino. Era a mediados de Agosto de 1956, un poco más de un mes antes de ejecutar su acción definitiva».&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="501" height="340" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/10/582-octubre-fotohistorica-3.jpg" alt="" class="wp-image-58515" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/10/582-octubre-fotohistorica-3.jpg 501w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/10/582-octubre-fotohistorica-3-300x204.jpg 300w" sizes="(max-width: 501px) 100vw, 501px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Rigoberto López Pérez ingresó a Managua por el Aeropuerto Internacional Las Mercedes, exactamente el 10 de Septiembre de 1956. López Pérez inició la búsqueda de la oportunidad de disparar contra el Gral. Somoza García en tres lugares. Le buscó en la hacienda “San Jacinto” el 14 de Septiembre de 1956, en la conmemoración del Centenario de la Batalla de San Jacinto, pero no pudo ni acercarse porque el círculo de seguridad era impenetrable. Volvió a presentarse una segunda oportunidad seis días después, el jueves 20 de Septiembre de 1956 en el Teatro González de la ciudad de León, en la Gran Convención del Partido Liberal Nacionalista, PLN, que volvió a proclamar al Gral. Anastasio Somoza García como el candidato del partido, para presidente, que si ganaba las elecciones algo que nadie dudaba sería reelecto para ejercer otro período como presidente que finalizaría en 1963, fecha que nunca llegaría para Somoza ni para López Pérez. Tampoco en el Teatro González tuvo oportunidad de acercarse a su objetivo. En el interior del Teatro González de León se encontraba el director del periódico «El Cronista», Dr. Rafaél Corrales Rojas «Raf» que estaba conversando con el Dr. Oscar Sevilla Sacasa, cuando «Raf» vió a Rigoberto López Pérez, sentado en el Teatro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Inmediatamente le indicó al Dr. Sevilla Sacasa: «Ese hombre que está ahí sentado es muy peligroso, es enemigo acérrimo del gobierno». Sevilla Sacasa no le hizo caso e indiferentemente exclamó: «Bueno pues, hombre, ya lo ví». . Fue la segunda vez que Corrales Rojas se cruzaba en el destino de López Pérez. Cuatro días antes, el 17 de Septiembre de 1956, el periodista Ignacio Briones Torres conoció Rigoberto López Pérez, en la oficina del Dr. Enoc Aguado donde ambos coincidieron por casualidad. El Dr. Aguado los presentó diciéndole a López Pérez que Nacho Briones, opositor de confianza. Al salir de la oficina del Dr. Aguado se fueron juntos platicando sobre los exiliados en El Salvador, tema que le interesaba a Briones Torres.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="500" height="371" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/10/582-octubre-fotohistorica-2.jpg" alt="" class="wp-image-58516" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/10/582-octubre-fotohistorica-2.jpg 500w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/10/582-octubre-fotohistorica-2-300x223.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Así llegaron hasta la estación del tren de Managua, pero López Pérez no le reveló sus planes del atentado y se despidieron. Después de la carceleada que le propinaron, Briones Torres se interesó en investigar los pormenores del atentado, y entre otros detalles dijo: «Durante el día 21 de Septiembre de 1956, Rigoberto López Pérez anduvo con Armando Zelaya Castro «Zelayita», su supuesto cuñado, invitando públicamente en un carro con altoparlantes (una “barata”) a la fiesta del Club de Obreros de León en honor del Gral. Somoza. Rigoberto no habló en el micrófono, sino que se limitó a acompañarlo, pero aprovecho esa oportunidad para sus propósitos. Al finalizar la tarde, Zelaya dejó a Rigoberto en la propia puerta del Club de Obreros, y es muy seguro que en ese momento introdujo el revólver al recinto, presumiblemente lo escondió detrás del tanque del inodoro, previniendo que registraran a los concurrentes que entraran a la fiesta de la noche».</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia tendría sus variantes. Rigoberto López&nbsp; llegó al local del Club a esconder la pistola en el baño antes que comenzara la fiesta, de modo que por la noche López Pérez llegó desarmado a la fiesta y entró sin problemas al Club de Obreros de León. Por la tarde del Viernes 21 de Septiembre de 1956, después de haber andado en «la barata» invitando a la fiesta de esa noche en el Club de Obreros en honor al Gral. Somoza, recorrido que concluyó frente al Club. López Pérez se metió al local del Club y se dirigió al baño con toda naturalidad y escondió el revolver detrás del tanque del inodoro y regresó al hogar de su madre. Doña Soledad López Calero, madre de Rigoberto, estaba feliz de tener a su hijo primogénito en su hogar, ella no tenía idea de las intenciones de su hijo al regresar de El Salvador. Doña Soledad mantuvo a su familia con su trabajo de panadera al ser abandonada con tres meses de embarazo por Francisco Pérez, padre irresponsable de Rigoberto. Cuando Rigoberto nació, Soledad lo inscribió en el Registro Civil poniendo primero su apellido López y después el apellido Pérez de su padre.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="506" height="358" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/10/582-octubre-fotohistorica-1.jpg" alt="" class="wp-image-58517" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/10/582-octubre-fotohistorica-1.jpg 506w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/10/582-octubre-fotohistorica-1-300x212.jpg 300w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/10/582-octubre-fotohistorica-1-120x86.jpg 120w" sizes="(max-width: 506px) 100vw, 506px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ya nacido Rigoberto apareció un joven enamorado de Soledad dispuesto a ser su compañero y hacerse cargo del niño. José Dolores Meléndez, se llamó ese joven que fue un verdadero padre para Rigo en su infancia y adolescencia. Meléndez procreó tres hijos con Soledad: Efraín Salvador, María Azucena y María Soledad, hermanos de madre muy queridos de López Pérez. José Dolores y Soledad formalizaron su relación contrayendo matrimonio civil. Rigoberto aprobó su escuela primaria, comenzó la secundaria pero no la concluyó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Hospicio San Juan de Dios aprendió el oficio de sastre, después ingresó a la Escuela de Comercio Somarriba donde se graduó de contador, mecanógrafo y taquígrafo oficios que nunca ejerció. Sin ningún estudio se dedicó al periodismo, trabajando primero como tipógrafo del diario El Centroamericano y parcialmente como reportero. En El Centroamericano, su director y propietario Rodolfo Abaúnza, lo estimuló publicándole sus poemas, que no impresionaron a nadie, pero él se emocionaba de ver su creación literaria en las páginas del periódico. Se acercó al segundo periódico de León, El Cronista, y es ahí donde conoció al propietario y director, Dr. Rafaél Corrales Rojas, «Raf», abogado somocista, que le publicaba sus versos, aunque eran mediocres, y también reporteaba noticias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 21 de septiembre de 1956, ya habiendo escondido el revólver Smith &amp; Wesson, en el baño del Club de Obreros, se dió una ducha en su casa y se vistió con una guayabera blanca y un pantalón azul, pero sin intención de asociar su sencilla ropa con los colores patrios de Nicaragua. Al salir de su casa rumbo a su destino final, se despidió de su madre sin melodramatismos, diciéndole: «Ya vuelvo mamá, voy a hacer “un volado”». Doña Soledad, que no tenía ni la menor idea ni sospecha que nunca más volverá a ver a su adorado primogénito, con toda sencillez de respondió: «Que te vaya bien hijo, no vengás tarde». A las ocho de la noche Rigoberto López Pérez se fue a pie directamente al Club de Obreros y llegó poco menos de una hora antes de la llegada de Somoza. El ingreso a la fiesta estaba abierta al público.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la puerta estaba Álvaro Álvarez, presidente del Club de Obreros vendiendo las intrasmisibles para que las compraran los que querían estar en la fiesta en honor al Gral. Somoza. Con toda naturalidad Rigoberto López Pérez compró su entrada e ingresó al Club. En horas de la mañana tuvo una reunión con Edwin Castro Rodríguez para repasar el plan de distracción que consistía en que Ausberto Narváez Parajón, joven de 26 años, liberal independiente y recién casado, debía ubicarse cerca del Club de Obreros y al escuchar los disparos debía hacer señales con las luces de un automóvil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esas señales serían vistas por Edwin Castro Rodríguez para asaltar la planta eléctrica de León en compañía de Cornelio Silva Argüello con el propósito de desconectar el fluido eléctrico en la zona del Club de Obrero. Además provocarían un incendio en el edificio de La Renta. Agregarían dispararos de bombas pirotécnicas de mecate para aumentar la confusión. Apagón y confusión que debía aprovechar López Pérez para escapar de la escena del atentado, abriéndole una minúscula rehendija por donde salir con vida tras el atentado, algo que era súmamente imposible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo este plan era una ilusión matemáticamente imposible de cumplirse aunque tomara menos de un minuto, porque tras los cinco disparos de López Pérez no podían pasar más de cinco o diez segundos para que lo atacaran y mataran. Cornelio Silva Argüello, era un conservador que había acordado con Edwin Castro tomarse el Cuartel de la Guardia Nacional durante la confusión, para lo cual Silva Argüello llevaría varias armas y un grupo de hombres de Chontales y transportarlas a León.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo eso era una total fantasía que nunca se convertiría en hechos reales. Somoza continuó preparándose para la fiesta. Se dio un baño para refrescarse y tonificar su cuerpo. Al salir de la ducha el Mayor G.N. Luis Ocón le cambio la bolsa de los desechos orgánicos y le instaló en el tubo intestinal una bolsa nueva. Le trajo el chaleco a prueba de balas, pero Somoza lo rechazó y le dijo: «Dejá esa babosada porque no me lo voy a poner».</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Mayor Ocón puso el chaleco sobre la cama y ahí quedó la prenda blindada que le pudo haber salvado la vida.&nbsp; Somoza estaba tan optimista y eufórico porque estaba a las puertas de su reelección y se comportaba con mucho descuido de su seguridad y total imprudencia. Junto con su esposa Salvadora subieron a la limusina negra presidencial para dirigirse al Club de Obreros, a recibir un homenaje que le entusiasmaba, convencido que la clase trabajadora le apoyaba y le tenía cariño. Anteriormente se había enojado con su jefe de seguridad, Richard Van Winckle porque le había advertido que tomara en serio el mensaje del dictador dominicano Rafaél Leonidas Trujillo que le informó que se rumoraba que «Somoza era hombre muerto», pero Somoza regañó a todos los que llegaron con el telegrama de advertencia que le mandó Trujillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Somoza trató de mala manera a todos los que le advirtieron el peligro. Esa conducta de Somoza rechazando las prácticas elementales de seguridad es algo incomprensible, considerando que dos años antes, en Abril de 1954, se había estructurado una fuerte conspiración para matarlo a él y a sus dos hijos, pero en su optimista euforia rechazó ponerse el chaleco a prueba de balas y regañó a todos los que le llevaron el telegrama de Trujillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Coronel Lizandro Delgadillo, Comandante de León, había organizado la vigilancia y seguridad para proteger al Gral. Somoza en el Club de Obreros. En ese esquema, Delgadillo había designado para estar en la puerta del Club a un experimentado agente de la Policía de León, el Cabo G.N. Toribio Obando, alias «Pipilacha», conocedor de todo el mundo leonés, pero la recién formada Oficina de Seguridad Nacional bajo la dirección de Richard Van Winckle, un exagente del FBI, había trasladado a sus oficiales a León y literalmente tomaron el mando de la seguridad del presidente Somoza, desplazando con altanería a los agentes locales que el Comandante de León, Cnel. Lizandro Delgadillo había destacado para la seguridad. El Cabo «Pipilacha» no solamente fue destituido de la vigilancia de la entrada del Club, sino que fue humillado y expulsado con exceso de petulancia por los oficiales de la Oficina de Seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Rigoberto López entró al Club de Obreros, el agente de la Oficina de Seguridad, que era un oficial de la Guardia Nacional, graduado en la Academia Militar de Nicaragua, no tenía ni la más remota idea de la persona de López Pérez. Si en esa puerta hubiesen dejado al Cabo G.N. Toribio Obando, «Pipilacha», la historia sería diferente, porque Obando conocía la condición de opositor de López Pérez al régimen de Somoza, y nunca hubiera permitido que ingresara al Club de Obreros la noche del 21 de Septiembre de 1956.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el destino ya había decretado que la historia de la vida del Gral. Somoza y la vida de Rigoberto López Pérez, estaban decididas. Bailando se acercó la muerte&#8230; En la fiesta todo era optimismo, alegría y triunfalismo. Al ingresar Somoza, a las 9:00 p.m. muy elegante con su traje azul oscuro llevando del brazo a su esposa Salvadora que vestía un elegante traje, unos pasos atrás del presidente venía el Mayor G.N. Luis Ocón y también Danilo Barreto, encargado de dirigir el protocolo. Un redoble de tambores puso de pié a toda la concurrencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La orquesta ejecutó el Himno Nacional. Al terminar el himno tronaron los aplausos y los gritos «¡Viva Somoza!» que el Gral. Somoza recibió con satisfacción levantando ambas manos para saludar a los obreros y concurrentes. Somoza ocupó la mesa honor acomapañado de su esposa Salvadora y a los lados del presidente se sentaron el Dr. Orlando Buitrago Méndez, el Cnel. Lizandro Delgadillo, ambos con sus esposas; el Dr. José Montalván, Eduardo Argüello Cervantes con su esposa Mariana Sansón de Argüello, destacada poeta y su hermana, Esperanza Sansón, ambas muy bellas damas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al lado del presidente la Novia del Club de Obreros, la señorita Azucena Poveda, también en la mesa de honor se sentaron Ligia Irías y el diputado Adolfo Martínez. El Gral. Somoza inició el baile danzando un vals con su esposa Salvadora. El baile se estableció en forma generalizada y se lanzaron a la pista innumerables parejas de muy variados niveles sociales. Confundido entre la gran cantidad de parejas que hacían toda clase de requiebros. Rigoberto López Pérez también bailaba con una joven, pero su propósito no era la danza, sino medir, calcular, observar y mentalmente escoger el mejor ángulo y practicar con su pensamiento la acción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poco más tarde, cuando el baile estaba en todo su furor, Somoza invitó a bailar la novia del Club Azucena Poveda el mambo Caballo Negro que le dio oportunidad de demostrar que era un experto bailando, generando gritos, vivas y aplausos de los obreros que admiraban las contorsiones del presidente. Luego el general se sentó y no volvió a bailar, pero el baile continuó con gran entusiasmo. Con la música del conjunto Roger del Moral que amenizaba la fiesta, Rigoberto López invitó a bailar de nuevo a la misma joven, y baila bailando el romántico bolero Hotel San Francisco, se fue acercando a la mesa de Somoza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras López Pérez se acercaba, entró en escena una vez más, el Dr. Rafaél Corrales Rojas, «Raf». Esta vez se dedicó a enseñarle dos periódicos al Gral. Somoza, uno era El Centroamericano y el otro era su propio periódico, El Cronista, diciéndole: «Lea General lo que escribió de la Gran Convención su ahijado Rodolfo Abaúnza y lea lo que digo yo». Mientras leían los periódicos que Raf le mostraba, Doña Salvadora llamó a Danilo Barreto y le dijo: «Decile a Tacho que ya nos debemos ir, yo estoy cansada de todo el ajetreo de hoy y mañana tenemos que salir temprano para Managua. Sólo a vos te hace caso».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Inmediatamente Danilo Barreto le habló al presidente al oído: «Jefe, es hora de irnos, mañana hay que madrugar». Y como respuesta campechana Somoza le respondió: «Bueno pues, ya nos vamos a ir. Pero dejame un rato más. Sos un dictador». En ese momento un caballero invitó a bailar a Marianita Sansón y bailaron el mismo bolero Hotel San Francisco que bailaba López Pérez, frente a la mesa de Tacho Somoza. Mientras tanto Anastasio Somoza tenía desplegado el periódico leyéndolo y doña Salvadora leía el otro periódico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rigoberto se había acercado lo suficiente y cuando ya estaba a escasos dos metros de distancia, extrajo su revólver y disparó lateralmente sobre el cuerpo de Somoza García, tal como lo había practicado en los entrenamientos: de arriba hacia abajo, lateralmente, buscando cómo evitar la posibilidad de un chaleco a prueba de balas, disparando sobre la posible apertura del chaleco, ligeramente agachado, con las piernas abiertas para mejor estabilidad y sosteniendo el arma firmemente con las dos manos, según la técnica que le había enseñado el Tnte. exG.N. Guillermo Marenco Lacayo. Rítmicamente disparó López Pérez con mucha pericia y precisión. Sonaron las explosiones. Uno. Dos. Tres. Cuatro, Cinco balazos. Cuatro acertaron en el blanco. La misión y obsesión de Rigoberto López Pérez, largamente preparada, estaban cumplidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eran las once y cuarto de la noche (11:15 p.m.) del Viernes 21 de Septiembre de 1956. López Pérez no tuvo tiempo de percatarse que sus complotados le habían fallado. No hubo apagón, no se provocó ningún incendio en el edificio de La Renta ni hicieron ruido con las bombas de mecate ni intentaron tomarse el Cuartel de la Guardia Nacional. Le habían fallado en proporcionarle la inalcanzable esperanza de salir con vida, que de todas maneras era una misión imposible y aunque hubiesen realizado todas las distracciones programadas, López Pérez no tuvo vida para darse cuenta. Rigoberto estaba ahí de pié, perfectamente visible, pistola en mano y cercano a distancia de tiro de los atónitos guardaespaldas de Somoza. Salvadora de Somoza atinó a decir protestando: «¡Qué falta de respeto! Están tirando triquitracas delante del Presidente».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la imprecación pronunciada por el propio Somoza: «¡Ay, rejodido!, ¡me tiraste!». Y las palabras finales que pronunció en el Club, sin duda creyendo al principio que su condición no era mortal, instintivamente pareció querer averiguar lo que había detrás del ataque, diciendo: «¡No lo maten, jodido!». Fueron las últimas palabras que escuchó Rigoberto, porque en ese momento su mortal humanidad recibió un descomunal culatazo propinado en la cara por el Cabo G.N Lindo que le desencajó la mandíbula y le quebró los dientes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Detrás de López Pérez se acercó rápidamente el Sargento G.N. Pedro Gutiérrez, apuntó su pistola a la parte trasera del cráneo de López Pérez y le disparó, la bala atravesó su cabeza y salió por la cara, desprendiéndole el ojo derecho que se salió de órbita quedándole colgado sobre la mejía. Su muerte fue instantánea, pero la misión que se propuso por tanto tiempo, estaba concluida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Somoza se dobló en su silla, en sus manos temblaba el periódico y de alguna forma pretendió protegerse con el mismo periódico. Tacho Somoza estaba consciente, cuando sus custodios comenzaron a disparar sobre López Pérez, ya era muy tarde para Somoza saber quien le había disparado. El cuerpo de Rigoberto Lépez Pérez estaba recibiendo los primeros balazos ya cadáver. Pero antes de que Rigoberto cayera, teniendo todavía su pistola en la mano, un atónito Rafaél Corrales Rojas lo identificó en el acto, exclamando en voz alta: «¡Si es el poeta López!». Otros testigos recuerdan que en el clímax del momento, el periódico temblaba en las manos del viejo Tacho, mientras gritaba imprecaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Rigoberto yacía en el piso convertido en cadáver, oficiales de la Guardia se acercaron al cuerpo muerto a vaciar sus armas. Entre ellos el Coronel Camilo González. Otro que disparó todas las balas de su pistola fue Eduardo Argüello Cervantes. El Cnel. Lizandro Delgadillo se acercó a Somoza y le preguntó: «¿Está herido Jefe?» y Somoza le respondió: «Sí hijo», entonces Delgadillo corrió a la puerta gritando: «¡Traigan rápido una ambulancia!», pero cuando regresaba de la puerta, ya traían a Somoza en andas con todo y la silla donde estaba sentado al momento del ataque, cargandolo entre cuatro la silla con Somoza sentado: El Mayor G.N. Luis Ocón, el Cnel. Camilo González, Juan Bautista Lacayo y el Ing. Arnoldo Ramírez Eva. El herido venía con el cuerpo ladeado y los ojos cerrados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo sacaron a la acera y lo metieron sin la silla en el asiento trasero de la limosina presidencial. Al lado de Somoza se sentó Doña Salvadora y en el otro asiento Luis Ocón y Camilo González. Ocón le gritó al chofer Dionisio «Nicho» Morales: «Corré a toda velocidad al Hospital San Vicente». Nicho Morales corrió a toda la velocidad que le fue posible por las calles de León hasta llegar al Hospital San Vicente de León. En el Hospital se encontraban solamente los médicos que hacían su internado, entre ellos el médico, infieri, Ramiro Abaúnza Salinas que estaba de turno. Doña Salvadora, no permitió que ninguno de los otros internos atendiera ni tocara a su esposo herido, solamente permitió que atendiera la emergencia a Ramiro Abaúnza Salinas. Había miedo, porque no se sabía si trataba de una gran conjura y quisieran rematar al Gra. Somoza en el mismo hospital, como se ve en las películas de la mafia. En la próxima edición: 1956: Muerte del Gral. Anastasio Somoza García.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>1926: La Guerra Constitucionalista Liberal contra Emiliano Chamorro y Adolfo Díaz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[len2020]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Sep 2024 02:38:51 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Esta historia es el RESUMEN del Capítulo 4 del Tomo UNO de la serie de libros: «Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua» por el Lic. Nicolás López Maltez.  (ED581&#160; Septiembre 2024). 1926 La Guerra Constitucionalista Liberal contra los gobiernos conservadores de Emiliano Chamorro y Adolfo Díaz. En 1926 Nicaragua estaba ocupada por las tropas [&#8230;]]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="496" height="52" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-foto-historica-nicolas.jpg" alt="" class="wp-image-58266" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-foto-historica-nicolas.jpg 496w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-foto-historica-nicolas-300x31.jpg 300w" sizes="(max-width: 496px) 100vw, 496px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Esta historia es el RESUMEN del Capítulo 4 del Tomo UNO de la serie de libros: «Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua» por el Lic. Nicolás López Maltez. </strong></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full"><img decoding="async" width="200" height="172" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2020/11/535_nicolas01.jpg" alt="" class="wp-image-604"/></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">(ED581&nbsp; Septiembre 2024). 1926 La Guerra Constitucionalista Liberal contra los gobiernos conservadores de Emiliano Chamorro y Adolfo Díaz. En 1926 Nicaragua estaba ocupada por las tropas norteamericanas, que había comenzado en 1912. En 1925 hubo elecciones libres que las ganó Carlos Solórzano, y las perdió el Gral. Emiliano Chamorro. El 28 de agosto de 1925 decidió perpetrar el golpe de estado derrocando al Presidente conservador Solórzano y al Vicepresidente liberal Juan. B. Sacasa. Los liberales decidieron lanzarse a la guerra civil. El 2 de Mayo de 1926 los liberales iniciaron las operaciones militares de rebeldía contra el régimen de Chamorro. El Gral. Luis Beltrán Sandoval Gómez, con el apoyo del Dr. Jorge Hodgson, Carlos Pasos, Diego Navas, Hildebrando Correa y otros liberales, en una audaz acción, procedieron a asaltar la Intendencia de Policía de la ciudad de Bluefields. Beltrán Sandoval operó en las calles de Bluefields, mientras Hodgson operó en un pequeño barco de gasolina por mar. Desarmaron a los policías y capturaron a los Generales Conservadores Marcelo Gómez, José María Mencías y José Antonio Novoa. En la mañana del 2 de Mayo de 1926, la ciudad de Bluefields estaba en poder del Gral. Luis Beltrán Sandoval y sus rebeldes liberales.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="499" height="297" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/09/581-septiembre-fotohistorica-1.jpg" alt="" class="wp-image-58403" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/09/581-septiembre-fotohistorica-1.jpg 499w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/09/581-septiembre-fotohistorica-1-300x179.jpg 300w" sizes="(max-width: 499px) 100vw, 499px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Así comenzó la Guerra Constitucionalista Liberal, paara derrocar al régimen golpista del Gral. Chamorro y restituir en el poder presidencial al Vicepresidente derrocado por el golpe de estado El Lomazo, al Dr. Juan Bautista Sacasa, porque el Presidente Solórzano ya había renunciado y no le interesaba la presidencia. Tras las acciones de Sandoval y Hodgson, la insurrección se inició y todos los liberales se aprestaron a la guerra. El Dr. Sacasa se dirigió a Washington para solicitar y exponer al Presidente de EE.UU., John Calvin Coolidge que, conforme a los Tratados de 1907 y 1923, le apoyaran a instalarle en la Presidencia de Nicaragua; pero Estados Unidos ya tenía su propio proyecto en el que Sacasa no estaba incluido. El Vicepresidente Sacasa, al no conseguir que le escuchasen en Washington, decidió dirigirse a México a pedirle armas y apoyo al Presidente Plutarco Elías Calles, quien le concedió a Sacasa dinero y armas para apoyar la Guerra Constitucionalista Liberal.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="500" height="374" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/09/581-septiembre-fotohistorica-2.jpg" alt="" class="wp-image-58402" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/09/581-septiembre-fotohistorica-2.jpg 500w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/09/581-septiembre-fotohistorica-2-300x224.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El Gral. Luis Beltrán Sandoval no tenía recursos ni armas para mantener la ocupación de Bluefields y abandonó la ciudad, pero antes obligó al gerente de la sucursal Banco Nacional que le entregara C$250,000 córdobas también obligó a la compañía United Fruit Company a que le cambiara C$ 50,000 córdobas por US$50,000 dólares que se los envió al Dr. Juan Bautista Sacasa que ya estaba en Guatemala para comprar armas. Beltrán Sandoval recomendó a Sacasa que llamara al Gral. José María Moncada que se encontraba en Panamá, para dirigir la guerra. Sandoval y Moncada se reunieron con Sacasa en Guatemala. Con el dinero tomado del Banco Nacional en Bluefields compraron las embarcaciones «La Carmelita» y «Cinco Estrellas».&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="500" height="435" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/09/581-septiembre-fotohistorica-3.jpg" alt="" class="wp-image-58401" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/09/581-septiembre-fotohistorica-3.jpg 500w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/09/581-septiembre-fotohistorica-3-300x261.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente Plutarco Elías Calles, les dio otras tres embarcaciones: «Concón», «Foam» y «Tropical» en las que transportaron armas y municiones desde México, logrando exitosos desembarcos en Prinzapolka, Río Grande y Puerto Cabezas. Los éxitos de los revolucionarios liberales fueron limitados por las fuerzas armadas de Estados Unidos, que ocupaban Nicaragua desde 1912, procediendo a invocar «el derecho de proteger la vida y propiedades norteamericanas y extranjeras», declararon zonas neutrales los bastiones al alcance de los rebeldes. Barcos de guerra del US Navy anclaron en la Costa Atlántica (Caribe) de Nicaragua, para garantizar las zonas neutrales.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img decoding="async" width="300" height="606" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/09/581-septiembre-fotohistorica-4.jpg" alt="" class="wp-image-58400" style="width:222px;height:auto" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/09/581-septiembre-fotohistorica-4.jpg 300w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/09/581-septiembre-fotohistorica-4-149x300.jpg 149w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los reclutas de la Guardia Nacional de Nicaragua, que aún estaban en proceso de entrenamiento, fueron movilizados por el régimen de Chamorro para combatir a los revolucionarios liberales en la Costa Caribe. De los 225 alistados de la Guardia Nacional, una parte murió en combates, otros fueron hechos prisioneros, varios desertaron y otro grupo se pasó a las filas de la revolución liberal. Después de estas acciones, solamente quedaron disponibles en las filas de la Guardia Nacional 95 soldados,que fueron utilizados como custodios de las propiedades del gobierno.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Mayor USMC (r) Calvin Brooks Carter, primer Jefe de la Guardia Nacional se opuso a las órdenes de Chamorro de usar a los reclutas de la Guardia para lanzarlos a la guerra contra los liberales. Y por esa razón el Mayor Carter renunció a la Guardia Nacional y se fué de Nicaragua. Los liberales llevaron su ejército rebelde y su lucha desde la victoria en la Batalla de Laguna de Perlas hasta sonadas victorias en Chontales y Boaco, remontando la espesa selva y las montañas de Nicaragua.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Buscando como frenar la revolución liberal, Estados Unidos apresuró la destitución del Gral. Chamorro invocando el Acuerdo Centroamericano de Paz y Amistad y la Convención sobre limitación de armamentos de 1907 y 1923. Estos acuerdos tuvieron como principal objetivo el compromiso de no reconocer a ningún gobierno surgido de golpes de estado. Invocados esos tratados, Estados Unidos no reconoció al gobierno golpista del Gral. Emiliano Chamorro y lo destituyó. El 30 de Octubre de 1926 el Gral. Chamorro se vió obligado a entregar el poder al nuevo Presidente del Congreso Nacional, Senador Sebastián Uriza. Para alejar a Chamorro de toda actividad o influencia política o militar en Nicaragua, el gobierno de John Calvin Coolidge le castigó con guantes de seda nombrándole «Embajador Plenipotenciario de Nicaragua» ante varios países europeos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El exVicepresidente Sacasa, por su alianza con México y especialmente con el Presidente Plutarco Elías Calles calificado bolchevique por Washington, fue marginado y excluido del proyecto de EE.UU. en Nicaragua, y el gobierno del Presidente Coolidge impuso en la Presidencia de Nicaragua, por segunda vez, al contador Adolfo Díaz, que era el mismo comodín que Estados Unidos había impuesto tras derrocar al Gral. Zelaya. El nombramiento de Adolfo Díaz el 11 de Noviembre de 1926, se hizo sustentándose en el Art. 106 de la Constitución que determinaba que «en ausencia o falta del Presidente y el Vicepresidente, el Congreso Nacional debía designar a uno de sus miembros para concluir el período presidencial inconcluso».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los norteamericanos consideraron que tanto el Presidente Carlos José Solórzano, como el Vicepresidente Juan B. Sacasa estaban fuera de Nicaragua. El Presidente Calvin Coolidge envió a Lawrence Dennis, Encargado de Negocios, para asegurar la destitución de Chamorro (quien obedeció sumiso), e instaló a Díaz Recinos. Un mes después de ser destituido, en Diciembre de 1926, el «embajador plenipotenciario» Emiliano Chamorro junto con su esposa Lastenia Enríquez fueron enviados a Europa con un salario mensual de U$1,500 dólares que para esa época era una fortuna.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aparte de turismo, Chamorro no ejerció ninguna función consular ni diplomática y cuando retornó a Nicaragua en 1928, dos años después, vía Nueva York, Panamá, San Juan del Sur, Nicaragua había cambiado. Chamorro llegó a Granada, pero no volvió a tener fuerza política ni militar, pues en su ausencia ya la Guardia Nacional de Nicaragua estaba consolidada con oficiales norteamericanos y en plena guerra contra las columnas guerrilleras del Gral. Sandino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los liberales alzados en armas se negaron a reconocer a Díaz Recinos como legítimo presidente de Nicaragua, todo lo contrario, consideraron que su nombramiento era una afrenta mayor para la legitimidad y soberanía de Nicaragua y consideraban que lo constitucional era entregar el poder presidencial al Dr. Juan Bautista Sacasa. De manera que continuaron con más intensidad la guerra con el propósito de derrocar al nuevo Presidente Díaz impuesto por Estados Unidos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lawrence Dennis convocó a los rebeldes liberales y al régimen conservador a platicar a bordo del barco de guerra norteamericano USS Denver en Corinto, para acordar el fin de la guerra, alegando que el perpetrador del golpe de estado había sido destituido, pero era necesario reconocer al gobierno de Adolfo Díaz, porque ya estaba reconocido por Estados Unidos como presidente legítimo, y «Estados Unidos no podía equivocarse». El diálogo a bordo del USS Denver, fracasó.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 15 de Noviembre de 1926, el nuevo Presidente Adolfo Díaz, haciendo referencia a México como país agresor de Nicaragua, pidió «protección» al gobierno norteamericano, lo que produjo el regreso de tropas norteamericanas en mayor cantidad para invadir y ocupar a Nicaragua como país vencido en guerra.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Diecisiete (17) meses después de la salida de los cien marinos de la Guardia de la Legación, las tropas norteamericanas regresaron. Eso significó que los revolucionarios liberales nicaragüenses fueron artificialmente convertidos en «agresores mexicanos», o sea extranjeros nicaragüenses invadiendo a Nicaragua, y las tropas norteamericanas en «aliadas» de Nicaragua.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 17 de Noviembre de 1926 dos días después que Adolfo Díaz pidió «protección» ante la agresión bolchevique de México, Estados Unidos reconoció oficialmente al Presidente Díaz como legítimo presidente de Nicaragua. El 30 de Noviembre de 1926 el Dr. Juan Bautista Sacasa desembarcó en Puerto Cabezas, declarando: «estableceré mi gobierno en territorio nicaragüense, apoyado y reconocido por México».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 2 de Diciembre de 1926, Sacasa declaró a Puerto Cabezas como Capital de Nicaragua y reclamó la Presidencia de Nicaragua porque «me encuentro presente en el territorio nacional y el exPresidente Solórzano, que tendría prioridad para reclamar la primera magistratura, está ausente de Nicaragua y ha manifestado que no tiene ningún interés en retornar al país». Sacasa formó un gabinete de Ministros, el principal fue el Gral. José María Moncada, nombrado Ministro de Guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;El 24 de Diciembre de 1926 dos cruceros de guerra norteamericanos USS Cleveland y USS Denver desembarcaron tropas norteamericanas al mando del Almirante Julián Lane Latimer y ordenaron al Gral. Moncada y sus tropas Liberales que desalojaran Puerto Cabezas, porque la declararon zona neutral, y para permanecer en el puerto, tenían que entregar todas las armas. Moncada y Sacasa tuvieron que retirar sus tropas de Puerto Cabezas, pero ahora empecinados en continuar la guerra en el resto del territorio nacional de Nicaragua.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta guerra civil fue determinante para el destino de la Guardia Nacional de Nicaragua, que como institución militar había permanecido ivernando y el desempeño militar de los reclutas de la Guardia Nacional fue un total fracaso porque no tuvieron voluntad ni motivación, porque se les pedía exponer sus vidas para sostener al régimen del Gral. Emiliano Chamorro y el de Adolfo Díaz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 6 de Enero de 1927 desembarcaron más fuerzas militares norteamericanas solicitadas por el Presidente Díaz, que invadieron Nicaragua para sostener en el poder al presidente Díaz nombrado por Washington, bloquear la capacidad militar de los revolucionarios liberales.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una flota de 16 barcos de guerra de Estados Unidos, un contingente de 4,000 marines, 870 navegantes y personal militar; y 215 oficiales arribaron a Nicaragua tanto al Puerto de Corinto en la costa del Pacífico, como a los puertos de Bluefields y Puerto Cabezas en el Atlántico (Caribe). Las fuerzas norteamericanas no interfirieron en las operaciones del ejército gubernamental conservador, pero hostigaron a las fuerzas revolucionarias liberales, funcionando como un apoyo militar al gobierno de Adolfo Díaz. El Mayor Daniel Rodríguez, oficial norteamericano retirado asumió la jefatura de la Guardia Nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 7 de Marzo de 1927 desembarcó en el Puerto de Corinto un tercer contingente de 2,000 infantes de marina al mando del Mayor Gral. Logan Feland quien declaró que venía «a resolver de una vez por todas el problema de Nicaragua». Los US Marines fueron distribuidos en Comandos en todas las ciudades y pueblos de todos los departamentos de Nicaragua, especialmente a lo largo de la vía del Ferrocarril, entre Corinto y Granada. El 15 de Marzo de 1927 en franca protección al ejército gubernamental conservador, los militares norteamericanos declararon «zona neutral» a la ciudad de Matagalpa, cuando estaba a punto de caer en poder de las tropas liberales.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 18 de Marzo de 1927 se realizó la primera misión del escuadrón aéreo del Mayor US Marine Ross Erastus Rowell, cuando los pilotos informaron los pormenores de la batalla de Muy Muy en el departamento de Matagalpa, entre los revolucionarios liberales y las tropas del gobierno conservador. Los aviones se mantuvieron únicamente como observadores sin participar en el combate.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero los pilotos Lee Mason y William Brooks, dos mercenarios norteamericanos contratados por Adolfo Díaz, participaron en la batalla de Muy Muy atacando las posiciones liberales con las bombas caseras, mismas que utilizaron para bombardear e incendiar Chinandega lanzando bombas de cartuchos de dinamita amarrados a botellas de amoníaco contra los revolucionarios liberales.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De nada sirvió al ejército gubernamental Conservador el armamento superior suministrado por Estados Unidos ni su «fuerza aérea». La pasión de los liberales por la lucha les llevaba de un triunfo a otro, sin experimentar derrotas. El Gral. José María Moncada, después de la victoria liberal en el combate de Laguna de Perlas, avanzó con el Ejército Constitucionalista Liberal hasta el Departamento de Matagalpa y derrotó a las fuerzas del gobierno conservador en la batalla de Muy Muy, a pesar del apoyo aéreo de los mercenarios norteamericanos, los conservadores fueron arrojados de sus posiciones por las fuerzas liberales.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 24 de Marzo de 1927 Estados Unidos vendió a «precios especiales» (gratuitamente) al gobierno de Díaz 3,000 rifles Krag, 3 millones de bandas de municiones y 200 ametralladoras Browning. Fue sin duda un esfuerzo para salvar al gobierno de Díaz de las embestidas de los revolucionarios Liberales. El 28 de Marzo de 1927, la columna al mando del general liberal Augusto C. Sandino, que participaba en la guerra, se tomó la ciudad de Jinotega y organizó el gobierno departamental con autoridades liberales. Desde la victoria en Laguna de Perlas el 25 de Diciembre de 1926, el ejército constitucionalista venció a las tropas gubernamentales de Adolfo Díaz en Matiguás, puerto de montaña en la entrada a los llanos de Chontales y Matagalpa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vencieron en El Chompipe, Tierra Azul, Cerro del Caballo, Muy Muy, cuando todavía «el tren de guerra» no había terminado de salir de la inmensa selva caribeña. Los éxitos liberales en los campos de batalla continuaron en Palo Alto, Cumaica, Las Mercedes y otros.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante la inminente victoria de los liberales y la visible derrota del gobierno de Adolfo Díaz y el verdadero peligro de ser aniquilados, el 31 de Marzo de 1927, en Washington, el Presidente John Calvin Coolidge se reunió con el Cnel. Henry Lewis Stimson a quien el Presidente encomendó la misión de viajar a Nicaragua investido de superpoderes para imponer la paz de cualquier manera y sin importar que el costo fuese alto. Henry Lewis Stimson no era un individuo ordinario de la administración norteamericana. Stimson como Secretario de Guerra hizo la escogencia en 1945 de las ciudades de Hiroshima y Nagasaky como objetivos de las bombas atómicas contra Japón que pusieron fin a la Segunda Guerra Mundial y es considerado el principal arquitecto de la política exterior de EE.UU. en el siglo XX.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 21 de Abril de 1927, las tropas del gobierno recibieron importantes refuerzos enviados por el Presidente Adolfo Díaz y se dispusieron a derrotar al Ejército Constitucionalista Liberal. Con el nuevo refuerzo el ejército del gobierno logró contener en Boaco al ejército revolucionario; pero el destino de las acciones se transformó y revirtió, cuando irrumpieron en el teatro de operaciones las columnas combinadas de los generales Francisco Parajón, Augusto C. Sandino y Camilo López Irías, que llegaban desde Jinotega.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Columnas que sumaban cerca de 1000 soldados revolucionarios liberales con caballería, arremetiendo contra los conservadores, contribuyendo fuertemente a desarticular completamente al ejército del gobierno de Adolfo Díaz. El Gral. Moncada no esperaba esta ayuda providencial que ayudó a destruir a las fuerzas conservadoras. La columna con caballería e infantería estaba formada por las fuerzas del general Francisco Parajón, que habiendo sido desalojado de Chinandega, se replegó al Norte y se unió a las tropas del Gral. Augusto C. Sandino que operaba en Las Segovias.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro tanto hizo el Gral. Camilo López Irías con su columna liberal de Estelí. De manera que el refuerzo recién llegado lo conformaban tres grupos, siendo el del Gral. Sandino el más numeroso. Las fuerzas gobiernistas, desconcertadas, huyeron hacia Boaco, y en el camino tuvieron que quemar su tren de guerra (vituallas y municiones) para que no cayera en manos de los liberales, cuando ya eran las dos de la madrugada del 22 de Abril de 1927, cuando estaba finalizando una sangrienta Semana Santa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los principales jefes militares conservadores, generales Carlos Rivers Delgadillo, Alfredo Noguera Gómez, Bartolomé Víquez (La Julunga), Gustavo Argüello, José María Mayorga, Adán Vélez, José Solórzano Díaz, Diego Vargas Abaúnza, Arturo Cruz Hurtado y otros, se dieron perfecta cuenta que su ejército gubernamental estaba derrotado y que la Segunda República del poder conservador de 18 años, desde la caída de Zelaya, estaba llegando a su fin, pues el representante del presidente de EE.UU. había venido a negociar con el jefe militar liberal, Gral. Moncada, y no con los conservadores ni con Juan B. Sacasa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con estas victorias militares los liberales habían logrado casi el triunfo total de la guerra. Solamente quedaba rematar con el golpe final, para destruir a las tropas del gobierno, que en su mayoría eran campesinos obligados a combatir, y estaban a dos días para entrar triunfales a Managua y tomar el poder.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero todo quedó frustrado cuando Stimson y Moncada pactaron el fin de la revolución y de la guerra en el llamado Pacto del Espino Negro el 4 de Mayo de 1927, de donde salió ungido el Gral. Moncada para candidato a la presidencia, elecciones que ganó Moncada, el primer liberal desde la caída de Zelaya. Desde entonces Nicaragua no ha tenido ningún gobierno Conservador.</p>
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		<title>Foto Histórica: 1947: Nicaragua tuvo cuatro presidentes en ocho meses</title>
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		<dc:creator><![CDATA[len2020]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Aug 2024 00:36:34 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Esta historia es el resumen del Capítulo 15 del Tomo Dos de la serie de libros: «Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua» por el Lic. Nicolás López Maltez. (ED-580&#160; Agosto 2024). 1947: Cuatro presidentes de Nicaragua en ocho meses. 1947 fue un año de extraña especialidad para Nicaragua. Cuando inició este año el presidente [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="500" height="361" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/08/580-agosto-fotohistorica-1.jpg" alt="" class="wp-image-58286" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/08/580-agosto-fotohistorica-1.jpg 500w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/08/580-agosto-fotohistorica-1-300x217.jpg 300w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/08/580-agosto-fotohistorica-1-120x86.jpg 120w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Después de diez años de ocupar la presidencia, el Gral. Anastasio Somoza García, presionado por el gobierno del presidente de los EE,UU, Harry Truman, tuvo que abandonar la presidencia, pero escogió a un candidato a su antojo con la idea de seguir gobernando «detrás del trono», el escogido fue el Dr. Leonardo Argüello Barreto (derecha), que perdió las elecciones ante el candidato Dr. Enoc Aguado Farfán, pero Somoza cometió el fraude magno y los votos de Aguado fueron otorgados a Argüello. Lo que ignoraba Somoza es que Argüello, ya como presidente, intentó destituirlo de la Jefatura de la Guardia Nacional y enviarlo al retiro. Somoza, con la Guardia y sus armas en su poder, procedió a perpetrar un golpe de estado, derrocando a Argüello 26 días después estar en la presidencia. En la foto, tomada poco antes de entregarle la presidencia al Dr. Argüello, el Gral. Somoza refleja en su rostro la amargura de despojarse del poder presidencial y la posibilidad de perder el dominio sobre la Guardia Nacional de Nicaragua. El gobierno de Estados Unidos obligó a Somoza a realizar elecciones sin su candidatura personal. Tras un monumental fraude impuso como Presidente al Dr. Leonardo Argüello, que se ve muy sereno en esta foto al lado de Somoza. El general luce una constelación de medallas, condecoraciones y la banda presidencial que momentos después entregó a Argüello la mañana del 1ro. de Mayo de 1947. En esta ceremonia del traspaso del mando presidencial se inauguró la Tribuna Monumental, construida frente a la entonces amplia Explanada de la Loma de Tiscapa, Tribuna hoy en ruinas. 26 días después Argüello tuvo que asilarse en la Embajada de México en Managua. Seis meses después Somoza le permitió a Argüello salir de Nicaragua a México donde murió a 15 días de su llegada.</figcaption></figure>
</div>

<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img decoding="async" width="200" height="172" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2020/11/535_nicolas01.jpg" alt="" class="wp-image-604" style="width:177px;height:auto"/></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Esta historia es el resumen del Capítulo 15 del Tomo Dos de la serie de libros: «Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua» por el Lic. Nicolás López Maltez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">(ED-580&nbsp; Agosto 2024). 1947: Cuatro presidentes de Nicaragua en ocho meses. 1947 fue un año de extraña especialidad para Nicaragua. Cuando inició este año el presidente en funciones era el Gral. Anastasio Somoza García, que estaba presionado por el gobierno de Estados Unidos para que no intentara reelegirse.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde que comenzó el mes de enero del año 1947 hasta el 15 de agosto del mismo año, en menos de ocho meses, cuatro presidentes ejercieron la presidencia o el Poder Ejecutivo, unos menos que otros. El primer presidente de esos ocho meses fue el propio Gral. Anastasio Somoza García que venía gobernando desde el 1ro. de enero de 1937 sumando diez años de mandato. Los otros tres presidentes de este fenómeno surrealista de 1947, fueron fabricados a voluntad y conveniencia del mismo Gral. Somoza, en este orden: el segundo presidente por 26 días fue el Dr. Leonardo Argüello Barreto, del 1ro. al 26 de mayo de 1947, derrocado por el mismo Gral. Somoza.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tercer presidente fue don Benjamín Lacayo Sacasa, pariente de Somoza, previamente nombrado primer designado a la presidencia por órdenes del Gral. Somoza y después nombrado presidente de la República por la Asamblea Constituyente, ejerció el cargo del 26 de mayo al 15 de agosto de 1947.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cuarto presidente fue el Dr. Víctor Manuel Román y Reyes, también pariente de Somoza, electo por otra Asamblea Constituyente, ejerció la presidencia de la República del 15 de Agosto de 1947 al 6 de mayo de 1950, fecha en que falleció. Desde que se convirtió en un ser poderoso para Nicaragua, Somoza nunca le hacía caso a nadie, excepto al gobierno de Estados Unidos. Por eso en 1946 tuvo que convocar a elecciones presidenciales que se realizaron el miércoles 5 de Febrero de 1947.&nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="450" height="758" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/08/580-agosto-fotohistorica-2.jpg" alt="" class="wp-image-58285" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/08/580-agosto-fotohistorica-2.jpg 450w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/08/580-agosto-fotohistorica-2-178x300.jpg 178w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">El Gral. Somoza hizo sus cálculos para imponer como candidato del Partido Liberal Nacionalista, PLN, al Dr. Leonardo Javier Argüello Barreto, con toda la intención manipular las elecciones para hacerlo triunfador y el ulterior y principal objetivo de continuar ejerciendo toda su fuerza política y militar como «el poder tras el trono», manejando a su conveniencia al Dr. Argüello que ya tenía 72 años cumplidos y con una enfermedad crónica cardíaca.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por esas condiciones Somoza lo consideraba «un anciano manipulable», como se lo expresó a su cuñado Luis Manuel Debayle Sacasa, cuando éste le advirtió del carácter del Dr. Argüello. Compitiendo por la presidencia de Nicaragua, el Partido Conservador, que tenía personería jurídica, hizo una alianza con el fuerte Partido Liberal Independiente, PLI, que si bien no tenía personería jurídica, contaba con enorme fuerza política y popular.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por esto el candidato presidencial del Partido Conservador no fue un conservador sino un liberal independiente, el Dr. Enoc Aguado Farfán, quien ganó ampliamente las elecciones, pero Somoza cometió un descarado fraude electoral, haciendo ganar a Arguello con los votos de Aguado, como fue estudiado en capítulo anterior del Tomo Dos de La Historia de la Guardia Nacional.&nbsp;</p>


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<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="480" height="324" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/08/580-agosto-fotohistorica-4.jpg" alt="" class="wp-image-58282" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/08/580-agosto-fotohistorica-4.jpg 480w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/08/580-agosto-fotohistorica-4-300x203.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /><figcaption class="wp-element-caption">Los personajes principales de esta foto son el Dr. Víctor Manuel Román y Reyes (izq.), ocupando el cargo de Presidente de Nicaragua, de Agosto de 1948 a Mayo de 1950, y el Gral. Anastasio Somoza García, Jefe Director de la Guardia Nacional de Nicaragua, que refleja su expresión de «hombre duro, gran jefe, macho alfa», o como fue común llamarle: «el hombre». Denominaciones muy apropiadas para esa época, porque el año anterior, exactamente el 26 de Mayo de 1947, Somoza había derrocado al Presidente de Nicaragua, Dr. Leonel Argüello Barreto, al no dejarse manipular como Somoza lo había calculado. Se identifican a los otros: No.1-(posible) Dr. y Cnel. Alejandro Sequeira Rivas. No.2-(posible) Sgto. G.N. Mariano Araica, posteriormente alcanzó el rango de Capitán G.N. No.3)-El Capitán G.N. Pedro Gutiérrez, conocido como «Pizota», que en 1956 fue el primero en disparar contra Rigoberto López Pérez. No.4-el Mayor G.N. Juan Emilio Canales, apodado «Cabuya». Canales fué el soldado que detuvo el carro de Sandino cuando bajaba de La Loma de Tiscapa y uno de los principales integrantes del pelotón de fusilamiento que le dió muerte. No.5-Capitán G.N. Francisco Boza Gutiérrez, que más tarde alcanzó el rango de Coronel G.N. No.6-oficial que parece ser un Capitán G.N., graduado en el Perú, apodado de «Chorrillo». No.7) Al extremo derecho, de pié, se identifica plenamente al Capitán G.N. Luis Ocón Úbeda, el oficial de mayor confianza del Gral. Somoza, encargado del aseo y cambio de la bolsa del canal de evacuación artificial del Gral. Somoza.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">La gran sorpresa para Somoza y para Nicaragua fue que ya siendo presidente de la República, Argüello no se dejó manipular por Somoza e hizo el intento de anular el poder militar y político de Somoza, para destituirlo de la jefatura de la Guardia Nacional y enviarlo a retiro, provocando el golpe de estado a tan sólo 26 días de haber asumido la presidencia de la República.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Inmediatamente el Congreso Nacional, obediente a las armas de Somoza, declaró «mentalmente incapacitado» a Argüello para ejercer la presidencia, pretendiendo darle un tinte de legalidad al golpe de estado. Ese Congreso Nacional, en su resolución No.112, dijo: «Separar definitivamente del cargo de Presidente de la República al Dr. Leonardo Argüello Barreto, y nombrar al Designado a la Presidencia don Benjamín Lacayo Sacasa, mientras se restablece la normalidad y se convoca a nuevas elecciones presidenciales».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así fue declarado «loco» el presidente Argüello y así se fabricó como Presidente Interino don Benjamín Lacayo Sacasa, a los 64 años de edad y pariente del Gral. Somoza. La justificación de la locura de Argüello, a nivel sarcástico en las tropas de la Guardia Nacional, como un chiste, se decía «sólo a un loco se le ocurre que al general Somoza lo van a sacar de la Guardia».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En uno de sus primeros y muy pocos actos de gobierno, el Presidente Lacayo Sacasa procedió a nombrar al Gral. Anastasio Somoza García en el cargo de Ministro de Guerra, Marina y Aviación con jurisdicción sobre todas las fuerzas de aire, mar y tierra de la nación, anexándole también el cargo principal de Jefe Director de la Guardia Nacional de Nicaragua. Benjamín Lacayo Sacasa estaba tan consciente de la realidad y la naturaleza de su presidencia que nunca visitó su oficina en Casa Presidencial y nunca salió de su residencia en el barrio San Sebastián de Managua, ni un solo día.&nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="457" height="225" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/08/580-agosto-fotohistorica-3.jpg" alt="" class="wp-image-58283" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/08/580-agosto-fotohistorica-3.jpg 457w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/08/580-agosto-fotohistorica-3-300x148.jpg 300w" sizes="(max-width: 457px) 100vw, 457px" /><figcaption class="wp-element-caption">Benjamin Lacayo Sacasa, ya expresidente, llegó a Los Angeles, California el 15 de agosto de 1951. Lo recibió su sobrina Leroy Speed. Estuvo en la presidencia 80 días, la Constitución lo hizo Senador Vitalicio por ser expresidente. Lacayo Sacasa, nació en Granada, el 27 de junio de 1893 y falleció en Managua el 04 de abril de 1959 a los 66 años. No visitó la Casa Presidencial, permaneció en su casa del barrio San Sebastián.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">El sábado 5 de julio de 1947, por imposición del Gral. Somoza García, el Presidente Lacayo Sacasa decretó el confinamiento de los principales dirigentes del Partido Socialista Nicaragüense, PSN, enviándolos a la isla de Ometepe, bajo los cargos de pertenecer a una agrupación política identificada con la ideología comunista, que estaba prohibida por la Constitución. A partir de ese 5 de julio, el Gral. Somoza rompió sus anteriores relaciones con los izquierdistas y se acercó a los conservadores en busca de alianzas y convenios o pactos para fortalecer su dominio en el gobierno.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">También fue nombrado el nuevo gabinete, dejándo varios cargos vacantes que se proyectaron para ser ofrecidos a representantes de los varios partidos políticos, con el fin de atraer adeptos fieles al poder del Gral. Somoza. Ante tanto manoseo y la perpetración del golpe de estado, la Organización de los Estados Americanos (OEA) se negó a reconocer su gobierno de Benjamín Lacayo Sacasa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más grave para Somoza fue que tampoco fue reconocido Lacayo Sacasa por el gobierno del presidente de los Estados Unidos, Harry Salomon Truman, y cuando Estados Unidos no reconoce a un gobierno o régimen, tampoco lo reconocen la gran mayoría de países de América Latina y del Caribe. El subsecretario de Estados Unidos para asuntos Latinoamericanos, Spruille Braden, instruyó al Encargado de Negocios de Estados Unidos en Nicaragua, Maurice Bernbaum, que no tratara con Lacayo Sacasa, sino que continuara tratando con el gobierno derrocado de Leonardo Argüello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mismo Spruille Braden amonestó al Embajador de Nicaragua en Washington, Guillermo Sevilla Sacasa, manifestándole el disgusto del gobierno de Estados Unidos por haber utilizado a la Guardia Nacional de Nicaragua, institución de las fuerzas armadas creada por Estados Unidos, para derrocar al gobierno del Dr. Argüello. El gobierno de Lacayo Sacasa solamente fue reconocido por el gobierno del Gral. Juan Domingo Perón de Argentina, que era un gobierno importante, pero solamente era uno.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bajo fuerte presión internacional porque su gobierno no fue reconocido, y siguiendo las decisiones de Somoza, el presidente Benjamín Lacayo Sacasa convocó para el 3 de agosto de 1947, es decir a menos de tres meses de instalado en la presidencia, a la elección de otra Asamblea Nacional Constituyente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la elección no votó ni el 10% de la población apta para hacerlo. En su propio día de instalación, el 15 de agosto de 1947, la Asamblea Constituyente aceptó la renuncia de Lacayo Sacasa y eligió Presidente de la República para un período de cuatro años al anciano médico Víctor Manuel Román y Reyes, tío del propio Somoza García pues era primo de su padre, don Anastasio Somoza Reyes. Y como Vicepresidente la constituyente eligió al Dr. Mariano Argüello Vargas, un incondicional de Somoza.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cuarto presidente de 1947 fue el Dr. Víctor Manuel Román y Reyes, apodado TiVi que significaba Tío Víctor&#8230;, porque realmente era tío del Gral. Anastasio Somoza García en tercero o cuarto grado de parentela. El Tío Víctor y el vicepresidente Argüello Vargas, obligados por Somoza a firmar un Pacto de Honor. La filosofía popular nicaragüense, especialmente la campesina, promulga su desconfianza con esta frase: «Los quemados con leche, hasta la cuajada soplan».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y Somoza habiendo pasado por la angustia de que Argüello estuvo a punto de destituirlo del cargo de Jefe Director de la Guardia Nacional y pasarlo a retiro, lo que significaba dejarlo totalmente huérfano de poder, decidió «soplar la cuajada» obligando a su propio Tío Víctor y al Vicepresidente Mariano Argüello, a firmar un Pacto de Honor por medio del cual ambos se obligaron a garantizarle al Gral. Somoza el cargo de Jefe Director de la Guardia Nacional de Nicaragua de forma permanente y perpetua.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La razón de obligar al Vicepresidente Mariano Argüello de firmar el Pacto de Honor, se basó en que la edad del Tío Victor era ya de 75 años (nacido el 13 de octubre de 1872), pero sobre todo porque padecía de problemas cardíacos crónicos, y en caso de morir, el sucesor legal era el vicepresidente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este fue ese Pacto de Honor: Bajo mi palabra de honor me comprometo a:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">1. Nombrar Jefe Director de la Guardia Nacional de Nicaragua y Ministro de Guerra y Anexos al general Anastasio Somoza García, o a la persona que éste designe.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">2. A orientar la política de mi Gobierno en acuerdo y armonía con el general Anastasio Somoza García.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">3. A sostener la candidatura presidencial del general Somoza García para el próximo período constitucional o, en su defecto, la candidatura de la persona que designe el general Somoza.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal compromiso de honor lo firmo como un acto de consecuencia y de lealtad política hacia el Jefe del Partido Liberal Nacionalista, general Anastasio Somoza, quien por su fuerza popular ha sido y es factor decisivo de la política que ha mantenido a nuestro Partido en el Poder.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El general Anastasio Somoza García, por su parte, se compromete a prestar a mi Gobierno su concurso popular y su influencia en la Guardia Nacional de Nicaragua a fin de que pueda desarrollar un programa amplio de progreso y de ideología liberal, manteniéndose inalterable la paz de la República.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Firmo en la ciudad de Managua a los doce días del mes de Agosto de mil novecientos cuarenta y siete, en carácter de futuro Presidente de la República, toda vez que cuento con el apoyo e influencia del general Somoza ante los Representantes a la Asamblea Nacional Constituyente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Firma también conmigo el Dr. Mariano Argüello Vargas y el Gral. Anastasio Somoza García, en la parte que les corresponde.&nbsp; (f.) Víctor Román y Reyes. (f.) Mariano Argüello. (f.) A. Somoza. Tres días después de firmado el Pacto de Honor, el 15 de agosto de 1947, la Asamblea Nacional Constituyente eligió a Victor Manuel Román y Reyes en el cargo de presidente de la República y al Dr. Mariano Argüello Vargas, vicepresidente. Este nuevo gobierno estuvo sostenido por la mano dura de la Guardia Nacional de Nicaragua, estando vigente el decreto de Estado de Sitio desde el golpe de estado que derrocó al presidente Leonardo Argüello.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Pacto de Honor fue prueba fehaciente y total evidencia de que el Gral. Somoza era y actuaba como el «cacique que mangoneaba a la tribu llamada Nicaragua a su antojo, capricho y conveniencia».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto es lo que en una ocasión, publicamente, Luis Somoza Debayle definió diciendo: «Los Somoza nos forjamos en una escuela para presidentes». Durante la presidente del TiVi Román y Reyes se produjo el famoso «Pacto de los Generales», firmado el 3 de Abril de 1950 por el Gral. Emiliano Chamorro Vargas y el Gral. Anastasio Somoza García. El Presidente Román y Reyes, fue trasladado de emergencia a Filadelfia por una crisis cardíaca, ciudad donde falleció el 6 de Mayo de 1950. El Dr. Román y Reyes se graduó de médico precisamente en Filadelfia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus restos fueron repatriados y depositados en el cementerio de su natal Jinotepe, Carazo. Por mandato del Congreso Nacional el Dr. Víctor Manuel Román y Reyes no fue sucedido por su vicepresidente Mariano Argüello Vargas, sino por su ministro de Guerra, el propio Gral. Anastasio Somoza García, que de todas maneras fue candidato dos semanas después en las elecciones concertadas en el Pacto de los Generales, que ganó el Gral. Somoza García, pero tomó posesión hasta un año después, el primero de Mayo de 1951 y esa fue su última presidencia, pues fue balaceado en 1956 cuando corría para una nueva reelección.</p>
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		<title>Foto Histórica: 1934: Asalto a la Cooperativa de Sandino en Wiwilí</title>
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		<dc:creator><![CDATA[len2020]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Jul 2024 01:59:18 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Foto Historica]]></category>
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					<description><![CDATA[Resumen del Capítulo 20 del Primer Tomo del libro «Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua» por el Lic. Nicolás López Maltez. (ED-579&#160; Julio 2024). 1934: Asalto a la Cooperativa de Sandino en Wiwilí. Semanas antes del asesinato del Gral. Sandino, el Gral. Somoza García, había ordenado a varios contingentes de la Guardia Nacional, planificar [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="496" height="52" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-foto-historica-nicolas.jpg" alt="" class="wp-image-58266" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-foto-historica-nicolas.jpg 496w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-foto-historica-nicolas-300x31.jpg 300w" sizes="(max-width: 496px) 100vw, 496px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Resumen del Capítulo 20 del Primer Tomo del libro «Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua» por el Lic. Nicolás López Maltez.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="476" height="287" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-1.jpg" alt="" class="wp-image-58271" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-1.jpg 476w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-1-300x181.jpg 300w" sizes="(max-width: 476px) 100vw, 476px" /><figcaption class="wp-element-caption">Cooperativa Agrícola de Wiwilí, foto obtenidas del Archivo de la Infantería de Marina con indicaciones en inglés. La cooperativa estuvo ubicada al borde del río Coco, en el departamento de Jinotega, 60 kilómetros al Norte de la ciudad de Jinotega y a más de 70 kilómetros al Oeste de la ciudad de Ocotal, de donde partieron las patrullas de la Guardia Nacional para el asalto al último bastión del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, operación que concluyó el 27 de Febrero de 1934, séis días después que fueron ejecutados el Gral. Sandino, sus generales Estrada, Umanzor y su hermano, Sócrates. Todas las instalaciones de la Cooperativa estaban vacías al llegar la Guardia. La absurda propaganda ha sostenido que los cientos de sandinistas, familias enteras, se quedaron esperando con los brazos cruzados durante seis días &#8211;como verdaderos tarados&#8211;, que las patrullas de la Guardia Nacional llegaran a masacrarlos. Cuando llegaron las patrullas de la Guardia no había nadie, como era lógico.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">(ED-579&nbsp; Julio 2024). 1934: Asalto a la Cooperativa de Sandino en Wiwilí. Semanas antes del asesinato del Gral. Sandino, el Gral. Somoza García, había ordenado a varios contingentes de la Guardia Nacional, planificar el asalto a la Cooperativa que Sandino había construido a la orilla del río Coco, cerca de Wiwilí. La Cooperativa era un complejo destinado a la explotación agropecuaria y aurífera a nivel de güiriseros, con lavaderos de oro en los ríos y futuros planes para la minería a escala.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La idea principal era que esa Cooperativa proporcionara trabajo y educación a los hombres que habían integrado y combatido en el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, EDSNN, y tuvieran una fuente de trabajo y vida junto con sus familias. Al mismo tiempo, y para defensa de la Cooperativa, en el Convenio de Paz firmado entre el Gral. Sandino y el Presidente Sacasa, se acordó la formación de un cuerpo armado de 100 hombres autorizados y garantizados por el Convenio, y pagados por el gobierno, pero debían entregar sus armas un año después de la firma de la paz.&nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="478" height="200" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-2.jpg" alt="" class="wp-image-58270" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-2.jpg 478w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-2-300x126.jpg 300w" sizes="(max-width: 478px) 100vw, 478px" /><figcaption class="wp-element-caption">1-Cnel. Abraham Rivera Rivera, Comandante de la Cooperativa Agrícola de Wiwilí cuando el Gral. Sandino estaba ausente. 2-Gral. Sandino, en los primeros años de la lucha. 3-Froylan Turcios, periodista hondureño, publicista de Sandino y 4-Felix Fajardo, soldado del EDSNN, reunidos en San Rafaél del Norte. El Cnel. Rivera era un hombre sesentón, pero de regular educación y cultura. Desde el inicio de la lucha fue uno de los hombres de mayor confianza y de mayor utilidad para el Gral. Sandino y su causa.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Ese año se cumplió el 17 de Febrero de 1934, sin embargo, Sandino, con mucha lógica, se negó a entregar sus armas a la Guardia Nacional, aduciendo que esta institución armada era inconstitucional, pero también por supervivencia, cualquier pretexto servía para no rendir las armas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto era una verdad incuestionable, pero también era verdad que la Guardia Nacional era una poderosa maquinaria militar integrada por soldados bien entrenados, mejor armados, fogueados en los cinco años y cinco meses de guerra y, lo que era más grave, seguían considerando al ejército de Sandino como sus peores enemigos y estaban decididos a aniquilar hasta el último miembro del EDSNN, y esta realidad era la que el Gral. Augusto C. Sandino tenía más en cuenta para no entregar las armas. En esas condiciones, el ejército de Sandino es lo que menos parece a un ejército victorioso, como los que gustan decir que el ejército de Sandino expulsó a los invasores norteamericanos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="467" height="341" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-3.jpg" alt="" class="wp-image-58269" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-3.jpg 467w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-3-300x219.jpg 300w" sizes="(max-width: 467px) 100vw, 467px" /><figcaption class="wp-element-caption">De pié: Cptn. G.N. Hermógenes Prado, Cptn. G.N. Leo Salazar, Cnel. G.N. Rigoberto Reyes y Mayor G.N. Alberto M. Baca. En cuclas. no necesariamente en este orden: Tnte. G.N. Rodolfo Dorn, Sgto. G.N. César Herrera y Tnte. G.N. Edmundo Delgado principales protagonistas del asalto y toma de la Cooperativa Wiwilí. La ocupación de la Cooperativa solo sirvió para encontrar un voluminoso archivo del Gral. Sandino.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;Triunfar significa conquistar el poder y establecerse como única fuerza de un país, y eso Sandino no pudo lograrlo. Conservar una fuerza militar para seguridad propia y de sus soldados, es lo que el Gral. Sandino buscó, sobre todo teniendo frente a sus hombres a las capacitadas tropas enemigas de la Guardia Nacional. En las filas del ejército de Sandino, el asesinato del Gral. Sandino fue un golpe definitivamente demoledor. Al conocerse la caída el líder el pánico se apoderó del ejército rebelde y sus familias. Sabían y presentían el peligro proveniente de sus enemigos naturales: la Guardia Nacional, sedienta de venganza, no perdió la ventaja surgida la noche del 21 de Febrero de 1934. El Gral. Somoza había informado al Ministro norteamericano, Bliss Lane, sobre los preparativos para el asalto a la Cooperativa de Wiwilí, y Lane lo reportó a Washington.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Consumado el asesinato de Sandino y sus generales el 21 de febrero de 1934, la Guardia Nacionalprocedió a la campaña de destruir hasta el último vestigio que quedaba de Sandino. Y el último vestigio era la Cooperativa de Wiwilí. Los contingentes de la Guardia que se prepararon para atacar y asaltar la Cooperativa no estaban en las afueras del cerco de Wiwilí, mucho menos a la vista de los soldados de Sandino, sino en los pueblos no tan cercanos, Ocotal y Jinotega. La misma que fue asesinado Sandino los contingentes de la Guardia acantonados en Ocotal y Jinotega recibieron órdenes de movilizarse para los ataques a las instalaciones de la Cooperativa en Wiwilí.&nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="472" height="278" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-4.jpg" alt="" class="wp-image-58268" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-4.jpg 472w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-4-300x177.jpg 300w" sizes="(max-width: 472px) 100vw, 472px" /></figure>
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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="473" height="273" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-5.jpg" alt="" class="wp-image-58267" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-5.jpg 473w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/07/579-Julio-fotohistorica-5-300x173.jpg 300w" sizes="(max-width: 473px) 100vw, 473px" /><figcaption class="wp-element-caption">Dos oficiales norteamericanos de inteligencia, y un oficial de la Guardia Nacional, al concluir la ocupación de la Cooperativa Wiwilí que estaba totalmente vacía. Los agentes norteamericanos viajaron con las patrullas de la Guardia para verificar las acciones. Todos los ocupantes habían evacuado la Cooperativa y salieron hacia Honduras por el río Coco. Es torpe y contrario a la razón aceptar que los pobladores de la Cooperativa se iban a quedar esperando seis días a que llegaran las patrullas de la Guardia Nacional a masacrarlos. Abajo otro aspecto de la Cooperativa de Wiwilí.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Desde Jinotega a Wiwilí, en línea recta, hay poco más de 60 kilómetros, pero los caminos en la montaña no van rectos, sino con múltiples sinuosidades, cañadas, ríos y el peligro de emboscadas. De modo que la Cooperativa no estaba en el vecindario cercano y de fácil acceso, sino que para llegar a ella se requería un plan de guerra que tomaría días de marchas. Desde Ocotal a Wiwilí la distancia en línea recta es mayor a los 70 kilómetros y con similares obstáculos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la absurda propaganda que se ha escrito sobre el asalto a la Cooperativa de Wiwilí, se ha presentado como una acción sencilla, fácil y rápida, haciendo énfasis en la supuesta «masacre de la Guardia», algo que no ocurrió, porque las columnas del todavía existente ejército de Sandino en la Cooperativa tenía gente armada y no estaban amarrados esperando mansamente ser masacrados. El Cnel. José Rigoberto Reyes, comandante de Jinotega, inmediatamente después de recibir la orden de asalto, ordenó al Tnte. G.N. Edmundo Delgado que saliera al mando de una patrulla «con todo lo que tengamos disponible».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Tnte. Delgado organizó una patrulla de 60 Guardias experimentados en la guerra de los que habían pertenecido a la famosa Compañía M. Como Sargento Primero fue nombrado César Herrera, G.N. No.8, uno de los fundadores de la Guardia en 1925 sargento de la Compañía M. A las 2:00 de la madrugada del 22 de Febrero de 1934, a la misma hora que estaba siendo enterrado Sandino, la compañía de Guardias salió bajo el mando del Tnte. Delgado con rumbo a la Cooperativa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La patrulla llegó amaneciendo a la Quinta Guadalupe, cuartel general de Sandino, rodearon la casa e instalaciones. El Tnte. Delgado ordenó a todos salir y hacer una fila. Solamente habían mujeres, niños, un anciano y un joven de apellido Dietrich que fue interrogado por Delgado y le dijo que su misión era cuidar las mulas para cuando cuando al Gral. Sandino llegara. La Guardia incautó todos los animales, tomaron varios para uso de la patrulla y dejaron otros para las patrullas que debían llegar después como refuerzos, pero cuando buscaron a Dietrich, éste había desaparecido.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los Guardias comprendieron que Dietrich iba rumbo a Wiwilí a dar la alarma del avance de la Guardia. El factor sorpresa se había perdido. Este joven que se identificó como «cuidador de mulas», era Santiago Dietrich, uno de los 29 que iniciaron la lucha junto con Sandino en 1927, un verdadero combatiente estilo comando con 7 años de experiencia. Nada de eso logró sacarle en el interrogatorio el Tnte. Edmundo Delgado. A medida que la patrulla avanzaba, penetraba en territorio dominado por los rebeldes de Sandino, era territorio desconocido para la Guardia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En dirección contraria a la patrulla G.N. venía a caballo Alberto Gadea, capitán del ejército de Sandino, quien al toparse con los Guardias bajó del caballo y huyó hacia el monte, pero un guardia lo mató con una ráfaga de ametralladora. Al registrar el cadaver le encontraron en un zapato una carta firmada por el Cnel. Abraham Rivera para ser entregada al señor Joaquín Lovo, agente secreto de Sandino en Jinotega.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Cnel. Abraham Rivera un hombre muy educado y experimentado, era el Comandante en Jefe de la Cooperativa de Wiwilí en ausencia de Sandino. La patrulla continuó hacia el Norte, se detuvo en una finca a comer y comenzaron a escuchar lejanos y roncos zumbidos de cuernos, usados como trompetas, otros cuernos de vaca, más lejanos, parecían responder. Eran alarmas de la presencia de la patrulla de Guardias que sonaban seguramente alertados por Santiago Dietrich. El Tnte. Delgado ordenó estar preparados para no caer en emboscadas que creían les pondría el enemigo y decidieron esperar en ese punto a las patrullas que llegarían de refuerzo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De pronto encontraron a otro jinete. Los Guardias le detuvieron, le bajaron del caballo, le desarmaron de su pistola .45 y le llevaron donde el Tnte. Delgado. En el interrogatorio reveló que se llamaba Pablo Cisne, originario de León y que cuidaba una plantación de tabaco que era del Gral. Sandino. Agregó tranquilamente que estaba esperando el regreso del Gral. Sandino, pues el Gral. Ismael Peralta le había dicho que Sandino estaría unos días fuera de Wiwilí.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el interrogatorio, Pablo Cisne dijo que en la propia Cooperativa no había mucha gente armada, solamente cuando llegaba Sandino, pero que fuera de la Cooperativa había varios campamentos con soldados bien armados. Dijo conocer perfectamente la región y todos los caminos que llevaban a la Cooperativa de Wiwilí, como la palma de su mano. El Tnte. Edmundo Delgado le obligó a servir de guía bajo amenaza de muerte si mentía o los metía en una emboscada. «Si caemos en una emboscada, vos serás el primer muerto». La patrulla se detuvo a esperar en el Paso de las Piedras, camino a Wiwilí, a las otras patrullas de la Guardia. Delgado mandó a poner una emboscada.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Era el 23 de Febrero de 1934, apenas habían transcurrido 48 horas del asesinato del Gral. Sandino. El 24 de Febrero un guerrillero apellido Rugama cayó en la emboscada y fue capturado. Venía bien armado y pasó al interrogatorio del Tnte. Mundo Delgado y en su testimonio el teniente narró escribió: «Rugama venía bien armado, era muy valiente y nada cooperativo, pero le saqué que en la Cooperativa de Wiwilí ya se sabía que el Gral. Sandino había sido asesinado; que varias patrullas de la Guardia estaban en camino para atacar Wiwilí y que a él lo habían mandado a Quilalí para que informara a los jefes rebeldes de esa zona para que estuvieran preparados».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Delgado no menciona cuál fue el destino del guerrillero Rugama, por lo que no es aventurado suponer que fue sumariamente ejecutado. El 25 de Febrero llegó el Cnel. Rigoberto Reyes Aráuz al mando de una patrulla con 60 Guardias y 4 oficiales y dio órdenes de esperar al contingente que venía de Ocotal bajo el mando del Mayor Alberto María Baca y como segundo el Cptn. Hermógenes Prado.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A las 3:00 de la tarde del mismo 25 de Febrero llegó la vanguardia del contingente de Ocotal y después el resto de las patrullas de Ocotal que integraban cerca de 100 Guardias con sus oficiales. En total de los contingentes de la Guardia sumaron 220 soldados más los oficiales. Una fuerza militar de esa magnitud solamente significa que la Guardia esperaba enfrentarse a una fuerte resistencia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de la Cooperativa hubo movilización. El Cnel. Abraham Rivera y el Gral. Ismael Peralta, después de ser informados del asesinato de Sandino, y que una gran fuerza de la Guardia se les venía encima, decidieron no combatir y ordenaron la evacuación de la Cooperativa, especialmente de mujeres, niños y también de los combatientes, lo cual fue una medida razonable, pues no se quedarían esperando ser masacrados mansamente, lo cual hubiera sido estúpido.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En numerosos pipantes embarcaron a mujeres y niños río Coco abajo, quedando en los pipantes de retaguardia el Cnel. Abraham Rivera Rivera y combatientes armados, para cubrir la retirada. La muerte de Sandino les afectó negativamente la moral combativa. Posiblemente por esto decidieron emprender urgentemente la retirada, protegiendo a la población civil, a sus familias. Se suponía que el Gral. Ismael Peralta prepararía una o varias emboscadas a las patrullas de la Guardia Nacional, tanto para retardar la llegada a la Cooperativa, como para tratar de frustrar el asalto, pero eso no ocurrió.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente previniendo no ser sorprendidos por emboscadas, los jefes del contingente de la Guardia organizaron tres grupos: la patrulla del Tnte. Delgado a la vanguardia, la patrulla del Cnel. Reyes a continuación y la patrulla del Mayor Baca a la retaguardia. Llegaron al borde del río Coco, frente al lugar llamado Pata Blanca, donde se veían algunas casas y movimiento, para vadear el río el Tnte.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Delgado mandó de puntero a su guía forzado, Pablo Cisne acompañado y custodiado por el Raso G.N. Tano Olivas, una vez que cruzaron el río , vadeó el río el primer grupo de 20 Guardias, luego dos grupos más. Rodearon las casas de Pata Blanca y el Sgto. Herrera gritó: «¡¡Ríndanse todos. La Guardia Nacional!!». Un hombre corrió huyendo y Herrera lo mató con una ráfaga.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hay informes de cuánta gente armada había en las casas ni qué destino tuvieron, pero es de suponer que varios o muchos fueron ejecutados. Pata Blanca distaba 5 kilómetros de la Cooperativa de Wiwilí. En Pata Blanca esperaron a las otras patrullas. La de retaguardia del Mayor Baca terminó de cruzar el río a las 3:00 de la tarde. A partir de ese lugar, se organizó una segunda patrulla del 60 Guardias que iría también en la vanguardia, pero paralela a la de Delgado, bajo el mando del Tnte. Rodolfo Dorn.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Pata Blanca se quedaron el Cnel. Reyes, el Mayor Baca y las patrullas de Ocotal, esperando los resultados de lo que se suponía sería un fuerte combate o al menos la balacera de un encuentro armado contra los rebeldes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las dos patrullas se fueron aproximando a la Cooperativa, cuando llevaban menos de una hora de marcha, sonó un balazo disparado por un Guardia de la patrulla del Tnte. Dorn y el guía Pablo Cisne, que trabajaba en los tabacales de Sandino y que iba obligado a servir de guía, cayó muerto. El informe oficial señaló que el Guardia lo confundió porque iba vestido de civil, lo cual es poco creíble.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que parece lógico es que Cisne haya tratado de escapar. En todo caso el balazo había resonado en el eco de las montañas cercanas y seguramente escuchado en la Cooperativa. A las 5:30 de la tarde por fin las patrullas llegaron enfrente de la Cooperativa, la rodearon y estuvieron observando mientras había algo de la luz del ocaso. Súbitamente la patrulla del Tnte. Dorn desató un atronador caudal de fuego de todas las armas que llevaba su patrulla disparándolas sobre los ranchos de la Cooperativa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Tnte. Delgado encendió unas candelas de bengala para señalarle a la otra patrulla dónde estaban ubicados para evitar que en el intenso fuego mataran a los Guardias. La balacera fue justificada diciendo que los Guardias vieron correrse a unos individuos, pero no encontraron a nadie.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Terminado el tableteo de las ametralladoras, las dos patrullas entraron al interior de la Cooperativa registrando cada rincón, pero no encontraron a nadie. Con el alboroto de la balacera, las patrullas de Ocotal que estaban en Pata Blanca llegaron a paso doble y se unieron a las de vanguardia en la ranchería de la Cooperativa, dispuestos a participar del supuesto combate que nunca existió. Los dos tenientes Delgado y Dorn con el Sgto. Herrera y 30 Guardias se fueron esa misma noche del 26 de Febrero a explorar río Coco abajo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como a un kilómetro llegaron al Caño La Bufona donde encontraron 50 latas de gasolina, 10 motores fuera de borda Johnson en sus cajas y una piara de cerdos en un improvisado corral, pero no encontraron a ninguna persona. Todo indica que en la huida no lograron llevarse todo lo que necesitaban, y era seguro que se dirigían río Coco abajo, buscando la frontera con Honduras. Al día siguiente continuaron explorando un lugar llamado Kitris encontraron tres casas abandonadas donde habían almacenadas gran cantidad de libros y sacos con documentos de Sandino.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se llevaron los archivos de Sandino. El asalto a la Cooperativa Agrícola de Wiwilí había concluido. Era el 27 de Febrero de 1934, habían transcurrido seis días después del asesinato de Sandino y fecha del fin del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua. Se giraron órdenes a los comandos de la Guardia en Puerto Cabezas y Cabo Gracias a Dios para que enviaran patrullas a remontar el río Coco buscando fugitivos. Se reportó un caso en que un teniente de apellido Montes se encontró un pipante grande como con 20 individuos y que sin advertencia los ametralló.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Tnte Montes capturó a algunos, les interrogó y le dijeron que la mayor parte ya había cruzado la frontera con Honduras. El Cnel. Reyes y el Mayor Baca recibieron informes de un delator, revelando que en la desembocadura del río Yamales al río Coco, estaba escondido el Cnel. Abraham Rivera, Comandante de la Cooperativa. Una patrulla llogró capturar al Cnel. Abraham Rivera, a su esposa Petrona Irías, y a muchacha llamada Angelita González, mencionada como amante de Sandino. Los tres fueron fusilados y enterrados en Playa Hermosa, en la vega del río Coco.</p>
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		<title>Foto Histórica: 1978: Muerte de Gaspar García Laviana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[len2020]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 May 2024 23:47:06 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Foto Historica]]></category>
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					<description><![CDATA[Gaspar García Laviana murió en combate contra la Guardia Nacional de Nicaragua. Gaspar García Laviana nació el 8 de noviembre de 1941 en el caserío de Los Roces.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="660" height="69" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/FotoHistorica.jpg" alt="" class="wp-image-1561" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/FotoHistorica.jpg 660w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/FotoHistorica-300x31.jpg 300w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></figure>
</div>

<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="400" height="494" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/05/577-Mayo-foto-historica1.jpg" alt="" class="wp-image-1907" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/05/577-Mayo-foto-historica1.jpg 400w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/05/577-Mayo-foto-historica1-243x300.jpg 243w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto del Archivo Histórico de La Estrella de Nicaragua, se identifican: 1-El cadáver del sacerdote y comandante Gaspar García Laviana. 2-Soldados de la Patrulla Fronteriza de la Guardia Nacional. 3-Dr. Conrado Abarca Páez, que era el gobernador político departamental de Rivas, actuando en el proceso de identificar el cadáver de García Laviana. 4-El Dr. Caldera Gutiérrez, Médico Forense de Rivas, que certificó la muerte del sacerdote y guerrillero español .</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">(ED-577 &#8211; Mayo 2024).- 1978: Gaspar García Laviana murió en combate contra la Guardia Nacional de Nicaragua. Gaspar García Laviana nació el 8 de noviembre de 1941 en el caserío de Los Roces. Se ordenó sacerdote de la Orden del Sagrado Corazón. En 1969 llegó a Nicaragua para trabajar como misionero en Tola, dep. de Rivas. Allí trabajó con los campesinos locales. Escribía poemas de corte socialista y a favor de la Teología de la Liberación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1977 fue detectado por la Oficina de Seguridad Nacional de la Guardia Nacional comprobando sus actividades de apoyo al Frente Sandinista actuando como correo, transportando gente y, principalmente, reclutando campesinos para que se integraran como guerrilleros. Estaba muy influenciado por el espíritu de la Teología de la Liberación que ponía en lugar preferencial la acción pastoral a los pobres. Estaba decepcionado de la jerarquía católica nicaragüense.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque no era proclive a la violencia, vio en ella el único medio para que los pobres fueran liberados de su opresión. Finalmente acabó tomando las armas. Se trasladó al Norte de Costa Rica, zona fronteriza con Nicaragua donde estaban diecisiete (17) campamentos de entrenamiento guerrillero con autorización y tolerancia del gobierno de Costa Rica, a petición de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, de los Estados Unidos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="235" height="353" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/05/577-Mayo-foto-historica2.jpg" alt="" class="wp-image-1906" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/05/577-Mayo-foto-historica2.jpg 235w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/05/577-Mayo-foto-historica2-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 235px) 100vw, 235px" /><figcaption class="wp-element-caption">Gaspar García Laviana, sacerdote católico y comandante guerrillero del Frente Sandinista, entrenado para combate en uno de los campamentos de Costa Rica cerca de la frontera con Nicaragua. nació el 8 de noviembre de 1941 en el caserío de Los Roces, valle de La Hueria de Carrocera, Principado de Asturias, emigró a la población minera de Tuilla. Estudió bachillerato en Valladolid y Filosofía y Teología en Logroño, donde se ordenó sacerdote de la Orden del Sagrado Corazón. Ofició su primera misa en 1966 en Tuilla, su pueblo natal. Murió a la edad de 77 años, pretendiendo atacar a una patrulla de la Guardia el 11 de Diciembre de 1978 cerca de la finca El Infierno.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">La casi totalidad de los entrenadores militares en esos campamentos eran extranjeros, principalmente militares panameños, chilenos y argentinos; Gaspar García Laviana se convirtió en uno de los entrenadores que enseñaban tiro de morteros, de ametralladoras y de lanzacohetes RPG. Se desconoce dónde García Laviana aprendió el manejo de esas armas, porque no existe información de que este sacerdote previamente haya recibido entrenamiento militar. García Laviana no era el único sacerdote en esos campamentos, le acompañaban el sacerdote José Antonio Sanjinés, también español e instructor militar y Ernesto Cardenal Martínez, el conocido poeta nicaragüense que oficiaba las misas a las tropas guerrilleras, asegurando que &#8211;«Jesucristo era guerrillero y marxista como todos ustedes». (Comprobar en YouTube «“Misa Guerrillera, Nicaragua 1978, Padre Ernesto Cardenal”»).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La participación de García Laviana en la guerra contra el gobierno del Gral.<br>Somoza Debayle y contra la Guardia Nacional, empujó muchos católicos a tomar las armas en esa guerra sin ser partes ni miembros del Frente Sandinista, pero los sandinistas utilizaron a García Laviana, vivo y muerto, para su propaganda, justificando que los extranjeros combatieran a tropas nicaragüenses. Los sacerdotes católicos Garpar García Laviana y José Antonio Sanjinés, eran predicadores de la Teología de la Liberación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A finales de 1978 el padre García Laviana se incorporó a la guerra como Comandante de la columna guerrillera Benjamín Zeledón. El 10 de Diciembre se le dio la misión de aniquilar a una patrulla de la Guardia Nacional que habían localizado en la hacienda Santa Elena en el departamento de Rivas. Al chane de nombre Elías Pérez Padilla se le designó para guiar a García Laviana y su tropa hacia donde estaban los Guardias Nacionales acuartelados.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="400" height="251" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/05/577-Mayo-foto-historica3.jpg" alt="" class="wp-image-1905" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/05/577-Mayo-foto-historica3.jpg 400w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/05/577-Mayo-foto-historica3-300x188.jpg 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><figcaption class="wp-element-caption">En los campamentos de Costa Rica: No.1-Richard Lugo Kautz. No.2-Benedicto Meneses Fonseca. No.3-Gaspar García Laviana. No.4-Álvaro Ferrey Pernudi. No.5-Emiliano Torrez. No.6-Antonio Aráuz. Sicológicamente el uniforme verde-olivo y las armas modernas, les daba la sensación de poderosos combatientes, pero todos tenían escasa experiencia para la guerra. Después de tomar el poder, algunos tuvieron participación en el gobierno, pero en la actualidad todos han sido purgados.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Pérez Padilla explicó a García Laviana que si los Guardias no estaban en la hacienda Santa Elena, posiblemente estarían en la casa del cuidador de la hacienda El Disparate, lugar que también llamaban El Infierno. El sacerdote y comandante García Laviana seleccionó a un grupo de 27 guerrilleros que él consideró eran los mejores combatientes, columna que dividió en tres escuadras. La primera comandada por el propio Gaspar García Laviana; la segunda fue la escuadra de asalto bajo el mando del comandante Javier Pichardo «Emilio», y la tercera bajo el comando de Carlos Duarte Tablada «Jerónimo».</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la escuadra de Gaspar García Laviana iba como subjefe Alejandro Guevara Silva «Fernando»; Santiago Gutiérrez «Estelí» y también El Zorro Nica, Paco, Tití, Tonino y Orlando. La escuadra de asalto la integraron Javier Pichardo «Emilio», Johnny Tórres, Marcelino Melgarejo «Concho»; José Abrahám Rojas Moreno «El Zorro»; Pedro Hernández «Sagitario»; Cumbo, Nello, Oscar y Dennis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera escuadra comandada por «Jerónimo», la integraron J. Dávila «Caballo de hierro» (muerto en combate contra la Guardia en la radial Santo Domingo de Managua en Junio de 1979); Víctor Manuel Urbina Sevilla «Juancito», Mario Iván Guerra «Jorge», extranjero chileno; José Isaac Murillo Prado «El Tigre»; Gilberto Cano Gaitán «Porfirio», muerto en combate en Nueva Guinea, junto con Elio Cuarezma Fuentes «Pico»; Ernesto Santos Rodríguez «Cristo» militar panameño de la Brigada Victoriano Lorenzo; Marco Antonio Cuarezma Fuentes «Orlando» y Frank Sheller Norori «El Chele Andrés», desaparecido en Miami, EE.UU., Puma, cayó en combate en el Ostayo, el 10 de julio de1979; Gato, Damián y Justo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Comandante Gaspar García Laviana hizo la planificación del ataque a la hacienda Santa Elena, en las márgenes del río Mena, lugar donde se suponía estaba la patrulla de la Guardia Nacional. A las dos de la tarde del 10 de diciembre de 1978 partió la tropa expedicionaria. Caminaron cerca de 25 kilómetros por terrenos sonsocuitosos y montes enmarañados siguiendo una ruta circular en busca de atacar por el lado más vulnerable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de llegar a la hacienda Santa Elena se consolidó el plan del ataque. Se dividieron para ocupar posiciones ventajosas. Toda la tropa guerrillera se movilizó a la orden de asalto del padre García Laviana, pero no hubo respuesta… la hacienda estaba vacía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Comandante reunió a sus segundos jefes para discutir la estrategia a tomar, pero el sacerdote guerrillero demostró un escaso conocimiento táctico militar, porque realmente era un guerrillero teórico sin ninguna experiencia y tomó la decisión de ordenar la persecución de la patrulla de la Guardia, contra la opinión de los militares extranjeros más experimentados y de sus propios subcomandantes de la columna, Javier Pichardo y Carlos Duarte, que le advirtieron de la capacidad combativa de la Guardia y que lo más seguro era que la patrulla de la Guardia ya tuviera conocimiento que una columna guerrillera estaba en la zona; pero el Comandante García Laviana impuso su voluntad y ordenó perseguir a los Guardias tomando todas las precauciones sin especificar cuáles precauciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por el tipo de órdenes y movimientos de la columna guerrillera, se hizo evidente que García Laviana no tenía la capacidad militar para dirigir un combate, y además subestimó la capacidad combativa de la Guardia Nacional, pues en los campamentos guerrilleros de Costa Rica se predicaba que &#8211;«los Guardias eran miedosos, cobardes y que salían huyendo a los primeros disparos».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los hechos y la historia demostraron todo lo contrario, pues en toda la guerra 1978-1979 los sandinistas no lograron ni un sólo triunfo militar y por eso lo único que quedaron celebrando fue «El repliegue», que no fue otra cosa de una masiva huida a Masaya. Estando decidido el ataque a la casa donde se suponía que estaba la patrulla de la Guardia, el guía Elías Pérez le pidió al Comandante Gaspar permiso para avisarle a su hermano y familia que abandonaran la casa de la finca El Infierno que cuidaban, que era un sector de la hacienda El Disparate, para que se protegieran a la hora del ataque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">García Laviana cometió el error de autorizar a Pérez Padilla de avisar a su hermano. Las tres escuadras tomaron posiciones frente a la casa de la familia Pérez Padilla. El comandante Gaspar modificó el plan de ataque recomendando a toda su tropa mantenerse quietos y silenciosos esperando la luz del día para atacar. Cuando llegó el amanecer del 11 de diciembre, un día frío, con llovizna y nublado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se esperaba la orden de fuego, que se daría por medio de una granada polivalente que lanzaría el propio García Laviana sobre la posición de los Guardias. Gaspar y su escuadra se ubicaron sobre una colinita a la orilla derecha del camino que conducía a la casa del cuidador en El Infierno. La columna de asalto que comandaba Javier Pichardo Ramírez no acometió frontalmente sino que rodeó la casa por el lado norte y encontró la casa vacía. La patrulla de la Guardia se había escondido al fondo de una hondonada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando la patrulla de la Guardia supo que la familia Pérez Padilla había desocupado la casa de El Infierno, les dio motivos de sospecha. La patrulla de la Guardia dejó varias cajas de latas de Ración C para que creyeran que habían abandonado definitivamente la casa. Esos alimentos enlatados abandonados por la Guardia, causaron alegría entre los guerrilleros que siempre estaban escasos de provisiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La escuadra de Pichardo se retiró rápidamente llevándose las Raciones C. La patrulla G.N., bajo el mando del Cptn. Mario Morales inició la persecución de la escuadra de Pichardo que iban descuidados con las Raciones C, pero de pronto los Guardias se toparon con uno de los guerrilleros de la escuadra de Gaspar que se impactó de ver a la patrulla G.N. y gritó lleno de pánico: &#8211;«¡La Guardia!», cayendo muerto por los disparos de la Guardia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La patrulla G.N. rodeó la lo-mita donde se ocultaban el Comandante Gaspar García Laviana, el subjefe Alejandro Guevara Silva y Luis Arroyo Ugarte «Tonino». En su testimonio escrito, Carlos Duarte Tablada dice: &#8211;«Yo alcancé a oír a Gaspar gritando: “¡Hay mamita me dieron!”». La escuadra de García Laviana fue sorprendida por un movimiento envolvente y el primero en caer herido de muerte fue el propio Gaspar García Laviana, y a su lado cayó también sin vida el combatiente Luis Arroyo Ugarte, alias Tonino originario de Rivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Comandante García Laviana no tuvo tiempo de lanzar la granada polivalente que era la señal para atacar. Del fondo de la cañada, allá abajo de la casa de la familia Pérez Padilla, surgieron más soldados de la patrulla fronteriza de la Guardia Nacional y empezaron a hacer fuego contra los guerrilleros. La escuadra de Pichardo escuchó una fuerte balacera, pero decidieron no regresar y continuaron con su carga de Raciones C. La otra escuadra, comandada por Carlos Duarte Tablada, estaba más cerca de El Infierno donde se había desatado la balacera, pero tampoco se acercaron a participar del combate. Duarte dijo: &#8211;«Yo había ordenado a mi escuadra hacer sentadillas para entrar en calor, no pude apreciar nada, solo escuchar». (?) Y fue cuando Carlos Duarte escuchó al padre García Laviana lanzar su último grito en esta vida: &#8211;«¡Hay mamita me dieron!».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después los miembros de esta escuadra dieron versiones contradictorias de haber hecho un contraataque heróico contra a la patrulla de la Guardia, pero los hechos no revelan estas versiones como verdaderas, sino como propaganda, según se desprende de sus mismos testimonios. El propio Duarte Tablada escribió: &#8211;«Escuche gritar al Cptn. G.N. Mario Morales: “¡Mortero! ¡Mortero, denle a 600 metros al sur!”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Trasmitía a una batería de morteros que estaba ubicada a unos doscientos metros atrás de la casa de los Pérez Padilla. Explosiones secas de morteros; silbidos de balas rasgaron el aire… Subí rápidamente la loma ordenándole a Puma y a Ernesto Santos Rodríguez “Cristo” que enderezaran la ametralladora Mack hacia la casa de los Pérez Padilla y que cambiaran cañón &#8211;cosa que olvidaron&#8211; y como había que meterle cinta tras cinta, el cañón de la Mack se reventó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De los otros que acompañaban a Gaspar, “Paco”, de la brigada Victoriano Lorenzo de Panamá, recibió un balazo en uno de sus antebrazos que le hizo botar el fusil automático Browning que portaba. El disparo le produjo la fractura del cúbito y radio de unos de sus antebrazos, y quedó fuera de combate. El compañero Luis Arroyo Ugarte, “Toni-no”, fue abatido de varios disparos y falleció en forma inmediata. Los pocos disparos defensivos de nuestra parte fueron realizados por Alejandro Guevara Silva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo una lluvia incesante de fuego contra la colina y mientras los morteros triangulaban su cerco de fuego y muerte, grité la retirada, la cual se hizo con mucha sobriedad y orden. Me ayudaron a garantizar la retirada el ánimo de los compañeros: José Murillo Prado “Tigre”, miembro de la brigada panameña Victoriano Lorenzo; el compañero Víctor Manuel Urbina Sevilla “Juancito”; Jorge, el chileno, me reclamó que por qué nos íbamos. Le dije que habíamos violado la orden de los comandantes García Laviana y Pichardo de presentar combate sólo quince minutos, si es que se daba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguimos la marcha al vado del río y al punto de reunión. Ya en el río, el chileno Jorge me amenazó con su fusil que si yo no pasaba me rafagueaba; volví a persuadir al camarada. En otra parte del curso del río Mena la Guardia capturó, por no saber nadar, al compañero Santiago Tórrez Gutiérrez, “Santiago”. Salíamos de la colina, en eso empezaron a caer docenas de proyectiles de morteros de 60 mm y 81 mm. Apareció la aviación de la Guardia que nos ametralló y bombardeó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los Guardias se lanzaron en nuestra persecución con la ayuda de tropas frescas de refuerzo helitransportadas. Logramos salir del lugar de peligro, sin embargo, aun escuchábamos ráfagas de ametralladoras. Mientras bajábamos, Jorge, el chileno, iba discutiendo por qué me quedaba de último, que pasara adelante a guiar la columna, le respondí que el deber del jefe es ir de último en la fila, cuidando de la integridad y retirada de todos los compañeros», así concluyó su relato Carlos Duarte Tablada, jefe de la tercera escuadra de guerrilleros que salieron a cazar a una patrulla de Guardias Nacionales. En su relato final no se habla de un combate o contraataque heróico, sino de una «sobria y ordenada retirada».</p>



<p class="wp-block-paragraph">También da testimonio del reclamo que le hizo a Duarte el extranjero chileno Mario Iván Guerra alias «Jorge» de por qué escapaban en vez de quedarse a combatir, todo lo cual indica que no hubo contraataque de héroes combatientes sino un precipitado repliegue. Este chileno Mario Iván Guerra alias «Jorge», era originario de Temuco, Chile y murió en combate el 7 de Julio de 1979 y había sido entrenado en las academias militares de Cuba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando los guerrilleros iban de retirada, considerando que ya habían escapado del fuego de la Guardia Nacional, al bajar una loma, la patrulla de la Guardia comandada por el Cptn. Mario Morales apareció de la nada volviendo a atacar a los guerrilleros con diez Guardias. Tres guerrilleros respondieron el fuego: Santos Rodríguez, «El Puma» y Carlos Duarte, el jefe, que se quedaron atrincherados cubriendo la retirada del resto de la columna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Súbitamente pasó velozmente Frank Scheller Norori «El chele Andrés» disparando hacia la posición de los Guardias, lo que aprovechó Duarte para ordenar el repliegue definitivo. Duarte menciona en su testimonio a uno de sus guerrilleros de nombre Víctor Manuel Urbina Sevilla alias «Juancito», este guerrillero campesino es el mismo que el 6 de Noviembre de 1976 fue el guía, baquiano o chane que llevó al Comandante Carlos Fonseca Amador, «Agatón» directamente a El Varillal, Zinica, donde dos patrullas de la Guardia Nacional le esperaban con sendas emboscadas donde murió Carlos Fonseca y todos sus acompañantes, menos el guía Víctor Manuel Urbina Sevilla alias «Juancito», que ahora integraba la escuadra de Duarte Tablada, bajo el comando de Gaspar García Laviana. El dos veces sobreviviente «Juancito» falleció en la pobreza, olvidado en su humilde hogar el 10 de Enero de 2015.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De los 27 guerrilleros de la columna de García Laviana murieron 10, o sea más de la tercera parte. El sacerdote y comandante sandinista Gaspar García Laviana murió el 11 de Diciembre de 1978 a la orilla del Río Mena, en el lugar llamado El Infierno, municipio de Cárdenas, departamento de Rivas, cuando al frente de la columna guerrillera Benjamín Zeledón intentó fallidamente emboscar a una patrulla de la Guardia Nacional. Murió de dos disparos, uno en el muslo y otro cerca del corazón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Guardia Nacional mandó a traer en helicóptero al gobernador político departamental de Rivas y al médico forense de esa ciudad, así como a un sandinista que se encontraba prisionero en el cuartel de la GN, con el objetivo de identificar al jefe guerrillero caído en El Infierno. La patrulla de la Guardia que mató en combate a García Laviana, estaba bajo el mando del Cptn. (Inf) G.N. Mario Morales, oficial graduado en la Academia Militar de Nicaragua, que tenía como seudónimo El Diablo Morales, de donde surgió la anécdota de que &#8211;«Al Padre García Laviana le salió el Diablo en el Infierno».</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hermano de García Laviana, que también era sacerdote católico y otros religiosos que conocieron al cura guerrillero, entrevistados por la prensa española opinaron sobre el sacerdote sandinista: Silverio García Laviana, su hermano. Misionero del Sagrado Corazón, testificó: &#8211;«Yo nunca hubiera empuñado las armas, pero nunca juzgué a mi hermano. La muerte de mi hermano Gaspar no sirvió para nada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los jefes sandinistas se corrompieron y el pueblo sigue más explotado que antes». Pedro Regalado ex misionero del Sagrado Corazón. Compañero en el seminario y en Nicaragua: &#8211;«Los demás comandantes iban por detrás de la tropa y Gaspar siempre iba delante, el primero. Por eso le mataron. Cautivaba a la gente, sobre todo a las mujeres». El seudónimo de García Laviana era Comandante Martín, miembro del Estado Mayor del Frente Sur Benjamín Zeledón y Jefe de la Base 13.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El segundo al mando de la Base era el comandante «Emilio» Javier Pichardo. Entre los integrantes de la Base estaban Alejandro Guevara, Reynaldo Díaz, Elio Cuarezma «Pico», Jhony Torres, José Abraham Rojas Moreno «El Zorro», Ernesto Santos Rodríguez «Santos» (panameño); alias «Mello» (panameño); Francisco Cuadra «Chico» (panameño); Mario Iván Guerra «Jorge» (chileno); Guillermo Segundo Núñez Blanco, Luis Aroyo Ugarte, Gilberto Cano Gaitán «Porfirio»; Montemar Úbeda H. «Bomba Loca»; Santiago Gutiérrez «Pelillo», Marcelino Melgarejo «Concho» (panameño); Oscar Cortes «Hernán»; y otros. Después de la toma del poder por el FSLN, los restos del Padre García Laviana fueron exhumados y enterrados con honores, en el cementerio del poblado de Tola, Rivas.</p>
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		<title>Foto Histórica: 1950 Abril 3, El Pacto de los Generales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[len2020]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Apr 2024 15:50:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estrella]]></category>
		<category><![CDATA[Foto Historica]]></category>
		<category><![CDATA[Nicaragua]]></category>
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					<description><![CDATA[El 3 de Abril de 1950, dos viejos amigos y aliados, ambos conservadores --porque Somoza García era de casta conservadora--, se reconciliaron tras un período de alejamiento político, más virtual que real, y coronaron un acuerdo históricamente conocido como El Pacto de los]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="660" height="69" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/FotoHistorica.jpg" alt="" class="wp-image-1561" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/FotoHistorica.jpg 660w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/FotoHistorica-300x31.jpg 300w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">El 3 de Abril de 1950, dos viejos amigos y aliados, ambos conservadores &#8211;porque Somoza García era de casta conservadora&#8211;, se reconciliaron tras un período de alejamiento político, más virtual que real, y coronaron un acuerdo históricamente conocido como El Pacto de los Generales. Años antes, en 1936, cuando el Gral. Somoza perpetró el golpe de estado contra el presidente constitucional y liberal Dr. Juan Bautista Sacasa, Somoza con el apoyo de las armas de la Guardia Nacional, repartió el poder haciendo presidente transitorio al Dr. Carlos Brenes Jarquín, se olvidó del Gral. Emiliano Chamorro y del Partido Conservador a la hora de esa repartición, después tanto Chamorro como su partido habían apoyado a Somoza y combatido a Sacasa, incluso con las armas en manos de los jóvenes conservadores fascistas llamados Camisas Azules; y políticamente con los intelectuales conservadores integraron el llamado Grupo de los Reaccionarios de Granada, quienes en sus proclamas decían: &#8211;«&#8230;Apoyamos al Gral. Anastasio Somoza, entre otras razones, para que pueda perpetuarse en el poder. </p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="400" height="243" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-1.jpg" alt="" class="wp-image-1559" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-1.jpg 400w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-1-300x182.jpg 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><figcaption class="wp-element-caption">Tras haber firmado El Pacto de los Generales el 3 de Abril de 1950, los Generales Anastasio Somoza García y Emiliano Chamorro Vargas sonríen complacidos. La dictadura de Somoza siempre tuvo el contubernio de Chamorro y su Partido Conservador. Identificamos algunos de esta Foto Histórica: 1-Cnel. Francisco Gaitán Carpio. 2-Gral. Anastasio Somoza García. 3-Cnel. Anastasio Somoza Debayle. 4-Gral. Emiliano Chamorro Vargas. 5-Dr. y Cnel. Luis Manuel Debayle Sacasa. El colaboracionismo de Emiliano Chamorro se basaba en su ambición de volver a ser Presidente de Nicaragua por tercera vez y estaba convencido que Somoza le ayudaría.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Apoyamos su candidatura para que sea la última candidatura, así como votaremos para dejar de votar&#8230;» Entre los líderes de esos reaccionarios intelectuales conservadores, estaban eminencias como Pablo Antonio Cuadra Cardenal y José Coronel Urtecho. Al no recibir nada de Somoza, ni siquiera gratitud, y en el nuevo gabinete transitorio de Ministros de Estado no fueron nombrados ninguno de los miembros importantes del Partido Conservador, por lo que el Gral. Emiliano Chamorro reaccionó haciendo el enojado y en un acto histriónico se declaró perseguido político y se asiló en la Embajada de México, declarando sentirse temeroso de Somoza y de la Guardia Nacional, por haber participado en la reunión del 29 de Mayo en Casa Presidencial, de los representantes del Partido Conservador y del Partido Liberal, convocados por el Presidente Sacasa para elegir a la fórmula de candidatos únicos para las elecciones presidenciales, donde fueron electos candidatos el Dr. Leonardo Argüello y el Dr. Rodolfo Espinosa, con la principal intención de impedir la candidatura del Gral. Somoza. Evidentemente Emiliano Chamorro se dio cuenta que Somoza ya no lo necesitaba para nada y &#8211;por tanto&#8211; no lo estaba tomando en cuenta para ninguna participación en la formación del nuevo gobierno transitorio, por tanto no le ofreció ni un solo cargo en el gabinete de Brenes Jarquín, y esa fue la verdadera razón de su acto teatral de asilarse en la Embajada de México, que era su recurso recurrente buscando una bienvenida multitudinaria a su regreso. </p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="313" height="209" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-2.jpg" alt="" class="wp-image-1558" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-2.jpg 313w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-2-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 313px) 100vw, 313px" /><figcaption class="wp-element-caption">Con este cómplice apretón de manos en 1950, entre Emiliano Chamorro y Anastasio Somoza, nació el primer Partido Zancudo en la historia política de Nicaragua: el Partido Conservador de Nicaragua.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">El derrocamiento de Sacasa había sido una tarea exclusiva de la Guardia Nacional en el que participaron &#8211;más simbólicos que reales&#8211;, los jóvenes conservadores somocistas Camisas Azules y de los igualmente conservadores somocistas llamados Reaccionarios de Granada, de modo que Somoza nada le debía al Gral. Emiliano Chamorro Vargas. Pero Emiliano necesitaba protagonismo y para ello se asiló en la Embajada de México alegando que se sentía perseguido por Somoza.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ni Somoza, ni la Guardia Nacional manifestaron hechos o palabras contra Chamorro, ni lo tomaron en cuenta; pero el Gral. Chamorro alegó que quería protegerse. En realidad buscaba desligarse del grupo que había elegido a la fórmula única promovida por Sacasa y también alejarse del golpe de estado perpetrado por Somoza, por si ese golpe de estado producía reacción negativa principalmente de Estados Unidos, pero nada ocurrió. </p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="400" height="223" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-3.jpg" alt="" class="wp-image-1557" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-3.jpg 400w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-3-300x167.jpg 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><figcaption class="wp-element-caption">Al finalizar de firmar el Pacto de los Generales, el Gral. Emiliano Chamorro Vargas, de 78 años; y el Gral. Anastasio Somoza García, de 54 años, posan satisfechos del pacto, rodeados de los principales personajes de los partidos Conser-vador y Liberal Nacionalista. Con este pacto nació el primer partido zancudo, el Partido Conservador, con la misión de mantenerse sometido al Partido Liberal, pero recibiendo un menor porcentaje de diputados y funcionarios en el gobierno escogidos por el Gral. Emiliano Chamorro, lo que le dio cierto poder en su Partido porque cada puesto estaba acompañado de un hermoso cheque fiscal.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, desde su inventado asilo el Gral. Emiliano Chamorro se auto declaró perseguido y emitió comunicados con orientaciones a los ingenuos conservadores que lo tenían por caudillo, pero en realidad nadie estaba persiguiendo a Chamorro, de modo que su seguridad no estaba en peligro y su asilo en la Embajada de México se limitó a ser una maniobra politiquera.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Chamorro recibió salvoconducto para salir de Nicaragua a México donde permaneció 10 años esperando la oportunidad de regresar con el mayor decoro posible. En 1947, cuando Somoza García perpetró el otro Golpe de Estado contra el Presidente Leonardo Argüello Barreto, controlando al Congreso Nacional que declaró «loco» al presidente Argüello, instaló como Presidente de la República a Benjamín Lacayo Sacasa, actos ambos que no fueron bien vistos ni recibidos por el Departamento de Estado norteamericano, lo cual sí era preocupante para Somoza.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El títere Lacayo Sacasa no fue reconocido por Estados Unidos ni por los gobiernos centroamericanos ni latinoamericanos. Somoza lo destituyó el 15 de Agosto de 1947, estuvo en el cargo 81 días. Nuevamente el Congreso se reunió y nombró como Presidente al jinotepino Víctor Manuel Román y Reyes el mismo 15 de Agosto de 1947. Este sí fue reconocido por Estados Unidos y consecuentemente por todos los países latinoamericanos. </p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="500" height="162" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-4.jpg" alt="" class="wp-image-1556" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-4.jpg 500w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-4-300x97.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Al finalizar de firmar el Pacto de los Generales, el Gral. Emiliano Chamorro Vargas, de 78 años; y el Gral. Anastasio Somoza García, de 54 años, posan satisfechos del pacto, rodeados de los principales personajes de los partidos Conservador y Liberal Nacionalista. Con este pacto nació el primer partido zancudo, el Partido Conservador, con la misión de mantenerse sometido al Partido Liberal, pero recibiendo un menor porcentaje de diputados y funcionarios en el gobierno escogidos por el Gral. Emiliano Chamorro, lo que le dio cierto poder en su Partido porque cada puesto estaba acompañado de un hermoso cheque fiscal.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Como era tío de Somoza García, le apodaron Tío Víctor y más frecuentemente le llamaron «Ti-Vi». Pero todavía le quedaban problemas que resolver al Gral. Somoza, el principal era demostrar que el gobierno de su Tío Víctor tenía la anuencia y aceptación del partido de oposición, o sea del Partido Conservador, pero como Emiliano Chamorro se encontraba voluntariamente exiliado en México.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Somoza buscó otra solución. El 15 de Agosto de 1947 el Gral. Somoza le envió emisarios y mensajes al Gral. Emiliano Chamorro hasta México, proponiéndole que hicieran un acuerdo político con beneficios para el Partido Conservador, pero Chamorro no tomó en serio las propuestas y devaneos de Somoza, o hizo errados cálculos para hacerse de rogar y ganar una mejor posición y más beneficios frente a Somoza y su poder, pero Somoza tenía premura para legitimar al gobierno del Tío Víctor, y en vista de lo irresoluto y la ausencia voluntaria del Gral. Emiliano Chamorro, que se mantenía en México, Somoza buscó al segundo hombre de importancia del Partido Conservador para estructurar el pacto político que necesitaba para darle legitimidad al gobierno de su pariente &#8211;que también era su títere&#8211;. Con el pacto se pretendía una semejanza de pluripartidismo, siempre buscando el reconocimiento norteamericano e internacional. </p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="400" height="455" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-5.jpg" alt="" class="wp-image-1555" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-5.jpg 400w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/04/576-abril-fotohistorica-5-264x300.jpg 264w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><figcaption class="wp-element-caption">Como el Pacto de los Generales lo hizo un Chamorro y los parientes y amigos recibieron millones del tesoro nacional, el diario chamorrista La Prensa glorificó el pacto con gran alegría, justificando el gran robo.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">El segundo hombre del Partido Conservador era &#8211;y lo fue por mucho tiempo&#8211;, era el Dr. Carlos Cuadra Pasos, un prominente abogado, político y afamado de gran tribuno que siempre aspiró a ocupar la presidencia del partido, pero tuvo el gran obstáculo del liderazgo agresivo del caudillo Emiliano Chamorro.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante la renuencia de Chamorro, el Gral. Somoza hizo arreglos en 1948 para firmar el pacto con el Dr. Carlos Cuadra Pasos, pacto que se firmó el 26 de febrero de 1948. Este Pacto Cuadra Pasos-Somoza alarmó al Gral. Emiliano Chamorro que se sintió desplazado y &#8211;algo peor&#8211;, que su autoridad estaba siendo sustituida por el Dr. Cuadra Pasos, eterno anhelante de la presidencia del Partido Conservador y de la presidencia de Nicaragua. Rápidamente el Gral. Chamorro buscó contactarse con el Gral. Somoza para hacerle ver que el presidente del Partido Conservador era él y no el Dr. Cuadra Pasos, por tanto el acuerdo político con Cuadra no tenía validez.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta actitud de Chamorro complació a Somoza, pues comprendió que Chamorro estaba dispuesto a pactar con él. Bajo los auspicios del presidente Victor Manuel Román y Reyes se hicieron las negociaciones y se firmó el Pacto de los Generales el 3 de Abril de 1950. Gracias al pacto la Familia Chamorro y la Familia Somoza, recuperaron su vieja armonía, pero sobre todo lograron un acuerdo para repartirse los poderes del Estado y los recursos económicos del presupuesto de la República, pero, el 90% del pastel le correspondió al Gral. Somoza, porque tenía el control absoluto de la Guardia Nacional, que, conforme a la tradición nicaragüense, «el que tiene las cañas huecas es el que manda», porque en la cultura (o anticultura) de Nicaragua, los políticos no son los que administran el Estado y la Nación, sino los que mandan al amparo de las armas, y eso incluye corrupción y enriquecimiento ilícito mediante el saqueo abierto o solapado del robo al tesoro que pertenece al pueblo nicaragüense.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El pacto se realizó bajo la gestión del presidente Dr. Víctor Manuel Román y Reyes, con 78 años de edad. Se convocó a una Asamblea Nacional Constituyente que &#8211;al final&#8211; le dió de nuevo acceso a la Presidencia a Somoza García.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Pacto de los Generales, en su parte medular dice: &#8211;«El General Emiliano Chamorro Vargas, delegado plenipotenciario de la Junta Directiva Nacional y Legal del Partido Conservador de Nicaragua y el General Anastasio Somoza García, con iguales poderes y facultades de la Junta Directiva Nacional y Legal del partido Liberal Nacionalista, inspirados en comunes propósitos nacionalistas, alentados por el respaldo de opinión popular y aprovechándose de la determinación públicamente expresada por los órganos del gobierno, convienen en el siguiente acuerdo político:</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;I. Entienden ambas partes de ideas, sentimientos y principios que comparten los nicaragüenses &#8211;conservadores y liberales&#8211; en la comunidad democrática de los pueblos libres de América, se encuentran amenazados por el peligro comunista que tiende a la dominación universal.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">II. Entienden ambas partes que es una nueva y pronta apelación al pueblo, como fuente de todo poder y compendio de la soberanía en comicios libres, que produzcan firmeza del que gane y conformidad democrática del que pierda, lo que puede conseguir en términos de paz y democracia, la tranquilidad nacional a que aspiran y es indispensable en estos momentos especiales del mundo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">III. Que es hora, por lo tanto, de construir un gobierno dentro del cual los dos partidos que han militado históricamente en la nación y representan la casi totalidad de la opinión pública, asuman las responsabilidades del estado en la proporción que corresponda a las fuerzas populares y se promulgue una constitución política que refleje el pensamiento coordinado o por lo menos ampliamente debatido de los dos grandes conglomerados.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">IV. Entienden ambas partes, en representación ya expresada del liberalismo y conservatismo histórico, que este ensayo que auspician prepara un gran porvenir nicaragüense de coincidencias patrióticas y representación total del pueblo en las cosas del Estado dentro de las discrepancias ideológicas de los dos partidos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">V. Que como base y fundamento de tan patrióticas aspiraciones convienen en echar un velo al pasado a fin de procurar la mayor tranquilidad social, se establece la conveniencia de dictar nuevamente la amnistía absoluta de todo delito político y conexo y de reiterar la invitación de retornar a su patria a todos los nicaragüenses que por motivos políticos se encuentren en el exterior, los dos partidos convienen en dirigir una exposición al Congreso Nacional para que dicte tal decreto a la brevedad posible y se promulgue con solemnidad en todas las cabeceras departamentales del país.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en ese entendimiento y en base a las resoluciones por las Juntas Directivas Nacionales y Legales de ambos partidos políticos actuando de acuerdo con sus respectivos partidos políticos, dan su aprobación al contenido del presente documento, las dos partes han convenido y convienen en que los dos partidos que representan concurran a elecciones de Presidente de la República y de representantes a una Asamblea Nacional Constituyente en elecciones que se efectuarán antes de las fechas normales y de acuerdo con el proyecto decretado por el poder legislativo».&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Decreto Legislativo fue promulgado el 15 de Abril de 1950 y en él se establecieron legalmente las intenciones del Pacto de los Generales, que tomando como base la «amenaza del comunismo», se repartieron el poder (y el dinero de Nicaragua) entre los dos partidos, pero el principal motivo fue el acceso a la presidencia del Gral. Anastasio Somoza García, que tras la Constituyente ganó las elecciones al conservador Emilio Chamorro Benard. El Gral. Chamorro aceptó la derrota graciosamente y con una considerable representación en el nuevo gobierno, lo que significó cerca del 20% de los sueldos de diputados y representantes ante todos los entes autónomos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El diario La Prensa, propiedad del Clan Chamorro, alabó y glorificó con gran despliegue y alegría este Pacto de los Generales, titulando: «A. Somoza y E. Chamorro entendidos». «Habrá elección sin O.E.A. el 21 de Mayo». «Un abrazo político cambia todo el país». «Casa del Dr. Stadthagen es la tumba de la intransigencia». O sea que como se trataba de un Pacto entre Somoza con un Chamorro, todo era una maravilla «patriótica». Pero veinte años después, otro Somoza firmó otro pacto, pero con un Agüero, no con otro Chamorro, por tanto el diario La Prensa, propiedad del Clan Chamorro, calificó dicho pacto, sin el ingrediente Chamorrista, como una infamia antipatriótica, con estos titulares: «Con el Pacto acabó por fin&#8230; la farsa!!». «Vívido relato de una entrega paso a paso». «Grito contra Agüero fue: Traidor».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero tan traidor fue Fernando Agüero en el Pacto Kupia Kumi del 28 de marzo de 1971, como traidor fue Emiliano Chamorro en el Pacto de los Generales del 3 de Abril de 1950. Menos de un mes después de firmado el Pacto de los Generales, el presidente de Nicaragua, Dr. Román y Reyes, el Tío Víctor, sufrió un ataque cardíaco, fue trasladado de urgencia a Estados Unidos, internado en un hospital de Filadelfia, donde murió el 6 de Mayo de 1950 siendo Presidente de Nicaragua.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Congreso Nacional designó como Presidente al Gral. Anastasio Somoza García para concluir el período del presidente fallecido. Casi inmediatamente, el 21 de Mayo de 1950 se hicieron las elecciones presidenciales conforme al Pacto de los Generales. El Gral. Somoza García resultó triunfante sobre el candidato del Partido Conservador Emilio Chamorro Benard.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Gral. Somoza gobernaría «constitucionalmente» durante un período de seis años, que comenzaron el 1ro. de Mayo de 1951 y deberían finalizar el 30 de Abril de 1957. Pero en septiembre de 1956 Somoza García ya estaba en campaña electoral para reelegirse en 1957 para otros seis años que habrían de finalizar en 1963. En esa campaña re-eleccionista se produjo en León la Gran Convención Liberal el 20 de Septiembre de 1956, Convención que proclamó a Somoza como Candidato del Partido Liberal Nacionalista para las elecciones de 1957.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al día siguiente los obreros de la ciudad de León le tributaron a Somoza una fiesta popular donde le esperó el poeta Rigoberto López Pérez que le acertó cuatro balazos antes de caer abatido por culatazos y decenas de balazos. Somoza &#8211;herido de muerte&#8211; fue llevado a Panamá donde murió el 26 de Septiembre (no el 29 como oficialmente se informó), el 29 se comunicó la muerte, pero desde el 26 se hicieron todos los preparativos para que su hijo Luis Somoza Debayle asumiera la presidencia de Nicaragua y diera inicio La Dinastía de los Somoza.</p>
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		<title>Foto Histórica &#8211; 1909: Historia del Monumento a Ramón Montoya</title>
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		<dc:creator><![CDATA[len2020]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 Mar 2024 21:31:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estrella]]></category>
		<category><![CDATA[Foto Historica]]></category>
		<category><![CDATA[Nicaragua]]></category>
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					<description><![CDATA[Montoyita, Monumento al Soldado Nicaragüense, es el monumento, el más antiguo que permanece erigido en la ciudad de Managua.]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="496" height="52" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/foto-historica.jpg" alt="" class="wp-image-1437" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/foto-historica.jpg 496w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/foto-historica-300x31.jpg 300w" sizes="(max-width: 496px) 100vw, 496px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">ED-575-Marzo-2024.- 1909: Montoyita, Monumento al Soldado Nicaragüense, es el monumento, el más antiguo que permanece erigido en la ciudad de Managua. Fue inaugurado el 1 de Enero de 1909, con un discurso del Dr. José Dolores Gámez, insigne historiador y político nicaragüense, cuando era Ministro de Gobierno (equivalente a Primer Ministro), del régimen del Gral. José Santos Zelaya López. O sea que este monumento cumplió 115 años en enero de 2024. El monumento ha resistido los dos grandes terremotos que han destruido a la capital en 1931 y 1972.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="300" height="484" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/marzo-2024-MONTOYITA-1.jpg" alt="" class="wp-image-1441" style="width:217px;height:auto" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/marzo-2024-MONTOYITA-1.jpg 300w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/marzo-2024-MONTOYITA-1-186x300.jpg 186w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><br>También ha sobrevivido a las turbulencias políticas, pero la gran mayoría de la población ignora a quién, por qué se erigió este monumento y que representa. Originalmente se colocó en el Parque Central, frente a la puerta central de la Parroquia de Managua, templo anterior a la Catedral que vemos en ruinas por el terremoto de 1972. En 1946 para construir la actual Plaza de la República, el Ministro del Distrito Nacional (Alcalde) Gral. Andrés Murillo Rivas construyó y pavimentó la Avenida del Ejército, nombrándola así en honor al Ejército de Nicaragua que existió de 1893 a 1910, al que perteneció el adolescente Ramón Montoya Acevedo.<br>En el extremo Sur de la Avenida del Ejército, el Alcalde Murillo colocó en 1946 el Monumento al Soldado Nicaragüense, popularmente conocido como Montoyita, donde se encuentra todavía en 2024, bastante abandonado e ignorado. El entusiasmo demostrado por el Gral. Andrés Murillo se dibió a que él había sido oficial del Ejército de Nicaragua y participó en la guerra de 1907. El Gral. Murillo era hermano de Rosario Murillo Rivas, segunda esposa de Rubén Darío y, por tanto, cuñado del gran poeta. La estatua representa al joven soldado Ramón Francisco Montoya Acevedo, que nació en la ciudad de León en 1893, hijo de don Francisco Montoya, músico de la Banda de los Supremos Poderes, y de doña Francisca Acevedo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="500" height="288" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/marzo-2024-MONTOYITA-2.jpg" alt="" class="wp-image-1440" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/marzo-2024-MONTOYITA-2.jpg 500w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/marzo-2024-MONTOYITA-2-300x173.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><br>La familia Montoya se trasladó a Managua y se estableció en el antiguo barrio El Nisperal, rebautizado como barrio Cristo del Rosario, en el sector donde estuvo la Escuela de Artes y Oficios. Al estallar la guerra de 1907, Montoyita le dijo a sus padres: «me voy a la guerra porque no quiero que me cuenten cuentos y Nicaragua me necesita». La guerra había comenzado con el inesperado y alevoso ataque del Ejército de Honduras a la guarnición nicaragüense del puesto fronterizo de Los Calpules, Chinandega, el 9 de Enero de 1907. Nicaragua no respondió la agresión y se sometió a un arbitramiento diplomático.<br>Esto fue interpretado como debilidad de Nicaragua y estando enmedio de las negociaciones, el Presidente Manuel Bonilla de Honduras, ordenó un nuevo ataque, esta vez al poblado fronterizo nicaragüense de Tapacales, en Nueva Segovia, el 19 de Febrero de 1907; pero el Gobierno de Zelaya y el Ejército de Nicaragua ya estaban preparados y alertas, lograron contraatacar y rechazar la agresión e hicieron huir a los invasores tras derrotarles. En ese segundo intento, las tropas hondureñas estuvieron comandada por el nicaragüense Gral. Emiliano Chamorro Vargas, del partido Conservador, que combatía al lado de los extranjeros y les alentaba a la agresión porque era enemigo político de Zelaya.<br>El gobierno de Zelaya puso a Nicaragua en pie de guerra y lanzó una ofensiva de tres columnas de ejército que penetraron al territorio hondureño. Una por Chinandega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra por Nueva Segovia y la tercera por mar, que desembarcó en la Costa Norte de Honduras. El Ejército de El Salvador, comandado por el Gral. José Dolores Presa, se unió al de Honduras para hacer la guerra a Nicaragua. El Gral. Presa se hizo célebre al pronunciar esta frase delante de sus tropas y periodistas al salir de San Salvador al frente de su ejército: «Hoy me he amarrado las botas en el Cuartel de El Zapote en San Salvador; y mañana por la noche me desamarraré las botas en el Campo de Marte de Managua». Las tropas nicaragüenses ganaron todas las batallas a los ejércitos combinados y aliados de Honduras y El Salvador, hasta llegar al sitio llamado Namasigüe, cerca de Choluteca, en territorio de Honduras, donde ambos ejércitos fueron reforzados para combatir al Ejército de Nicaragua, seguros que destruirían a las tropas de Zelaya y derrocar a su gobierno.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="478" height="251" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/marzo-2024-MONTOYITA-3.jpg" alt="" class="wp-image-1439" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/marzo-2024-MONTOYITA-3.jpg 478w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/marzo-2024-MONTOYITA-3-300x158.jpg 300w" sizes="(max-width: 478px) 100vw, 478px" /></figure>
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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="476" height="364" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/marzo-2024-MONTOYITA-4.jpg" alt="" class="wp-image-1438" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/marzo-2024-MONTOYITA-4.jpg 476w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2024/03/marzo-2024-MONTOYITA-4-300x229.jpg 300w" sizes="(max-width: 476px) 100vw, 476px" /><figcaption class="wp-element-caption">ARRIBA: El monumento a Montoyita en la actualidad. ABAJO IZQUIERDA: El monumento en su ubicación original en 1909 en el Parque Central de Managua, antes que cortaran el parque para construir la Plaza de la República. ABAJO DERECHA: El pedestal con su leyenda original cuando el monumento fue removido por el gobierno conservador de A-dolfo Díaz por orden del gobierno norteamericano en 1912.</figcaption></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Los nicaragüenses, con la combatividad heróica de sus dos mil soldados, incluyendo a los más jóvenes &#8211;como Ramón Montoya-, derrotaron a los seis mil soldados honduro-salvadoreños en Namasigüe. Las tropas nicaragüenses estaban comandadas por el Gral. Aurelio Estrada y el Gral. Roberto González, apodado posteriormente «El león de Namasigüe». El Ejército de Nicaragua estaba entrenado con técnicas y tácticas alemanas de combate que se enseñaban a los oficiales en la Academia Militar fundada en 1904 y utilizó por primera vez en Centroamérica, armas como la ametralladora Gatling, inventada por el norteamericano Richard J. Gatling.<br>En esta batalla murió el soldado Ramón Francisco Montoya Acevedo, el 22 de Marzo de 1907, a los 14 años de edad, cuando llegó a la cumbre de la loma El Grito señaló la posición del enemigo y pidió que lo siguieran al ataque, en ese momento una bala le arrebató la vida, convirtiéndose en el ícono del heroísmo en dicha batalla y de la guerra de 1907. La Batalla de Namasigüe duró una semana, del 17 al 23 de marzo de 1907, concluyendo con la victoria total de Nicaragua. Después de Namasigüe, los nicaragüenses se tomaron y ocuparon sin resistencia la ciudad de Choluteca, encontrándola vacía de soldados, los dos ejércitos enemigos iban huyendo.<br>Los nicaragüenses persiguieron a los restos de los ejércitos que se dirigían, unos hacia El Salvador y el otro hacia Tegucigalpa. Los salvadoreños escaparon precipitadamente a su territorio. El Ejército de Nicaragua tomó sin resistencia los pueblos de San Lorenzo y Nacaome, y logró alcanzar a lo que quedaba del Ejército de Honduras, que no obstante la derrota, logró reorganizarse en un lugar llamado Maraíta, a 17 kilómetros de Tegucigalpa. Los hondureños estaban bajo el mando del Gral. Sótero Barahona, que era Ministro de Guerra de Honduras. El combate de Maraíta fue intenso y duró tres días. Los combatientes nicaragüenses estimulaban su espíritu de lucha gritando: «¡Adentro, jodido; acuérdense de Montoyita!».<br>Las tropas nicaragüenses, bajo el mando del Gral. Emiliano Herrera, derrotaron definitivamente al Ejército de Honduras en la Batalla de Maraíta que fue la consumación de la guerra de 1907. Solamente quedaba tomar por asalto la ciudad de Tegucigalpa, capital de Honduras. Cuando el Presidente Bonilla supo de la victoria nicaragüense y la consecuente derrota de sus tropas, salió huyendo de Tegucigalpa a refugiarse en la Isla de Amapala en el Golfo de Fonseca, donde fue protegido por barcos de guerra norteamericanos. Estados Unidos estaba empeñado en derrocar al Presidente de Nicaragua, Gral. José Santos Zelaya López y todo indica que el Presidente Theodoro Roosevelt había empujado a los gobiernos de Honduras y El Salvador contra el Presidente Nicaragüense.<br>Zelaya envió al Golfo de Fonseca una flota de tres vapores de guerra medianos, transportando tropas nicaragüenses bajo el comando del Gral. Julián Irías, quien ordenó el bombardeo a la isla de Amapala. Estados Unidos pidió al Gral. Zelaya que suspendiera el ataque y se respetara la vida del Gral. Manuel Bonilla, convertido ya en expresidente de Honduras. El Gral. Irías recibió órdenes de respetar la vida de Bonilla, pero antes debía entregar todas las armas y renunciar formalmente a la presidencia de Honduras y así se hizo. Mientras tanto las fuerzas nicaragüenses ocuparon Tegucigalpa e impusieron como nuevo Presidente de Honduras a Miguel E. Dávila, que gobernó de 1907 a 1911.<br>Cientos de soldados nicaragüenses murieron en aquella guerra provocada solamente para derrocar al Presidente Zelaya. Como oficial del Ejército de Nicaragua, combatió en esa guerra el Gral. Terencio Sierra, liberal hondureño exiliado en Nicaragua &#8211;casado con la dama granadina Carmen de Sierra&#8211;, el Gral. Sierra había sido Presidente de Honduras de 1900 a 1903. Murió en Nicaragua y está enterrado en el Cementerio de Granada. En honor, memoria y gloria de aquellos soldados nicaragüenses que murieron en suelo extranjero, el Gobierno del Gral. Zelaya erigió el Monumento al Soldado Nicaragüense, que no representa a los Generales, sino al soldadito voluntario raso Ramón Montoya.<br>El diseño del monumneto lo realizaron los italianos Luisi y Ferracutti, propietarios de la marmolería de mayor prestigio establecida en Nicaragua en esos años, y la enviaron a fundir en bronce a Italia. Al pie del monumento a Montoyita está la escultura en marmol de una dama triste con un gorro frigio y cabizbaja representando a la Patria adolorida por la muerte de los nicaragüenses en Namasigüe y la guerra de 1907. La escultura de Montoyita le representa en el momento trascendente en que murió: señalando la ubicación de los enemigos. Iguales a Montoyita eran muchos de los soldados nicaragüenses de aquella época enfundados en el mismo uniforme exterior e interior: descalzos, sombrero de paja, chamarra enrrollada a la cintura, salbeque para municiones y comida (queso, tamales, pinol y dulce de rapadura llamado también panela), cantimplora, fusil Mauser alemán, coraje y Amor Patrio, así con mayúsculas.<br>Por el caracter iconoclasta de muchos nicas, alegan que el diseño del Monumento a Montoya está inspirado &#8211;y dicen que plagiado&#8211; de la célebre pintura «La Libertad guiando al pueblo» (1830) del artista francés Eugenio Delacroix, lo cual podría tener algo de verdad, pero no tiene ninguna importancia. Lo que sí tiene trascendencia histórica es que Zelaya fue derrocado por el imperio norteamericano en diciembre de 1909 y ese mismo imperio no reconoció al Presidente sucesor, el Dr. José Madriz Rodríguez, derrocándole en 1910. El Presidente de EE.UU.<br>Theodore Roosevelt y su Secretario de Estado Philander Knox impusieron a los presidentes de Nicaragua a su antojo y conveniencia, sin que el pueblo nicaragüense tuviese ninguna participación ni siquiera algún grupo nica consultado. Primero hicieron presidente al traidor Juan José Estrada, del 20 del agosto de 1910 al 9 de mayo de 1911 (nueve meses), y después a su favorito Adolfo Díaz Recinos, que recibió órdenes de borrar de la historia al Presidente José Santos Zelaya, a sus obras, a su Partido Liberal, a sus instituciones y memorias, tarea que realizaron con júbilo los miembros del Partido Conservador y la jerarquía de la iglesia Católica.<br>En sumisa obediencia a Roosevelt y a Knox, el 7 de febrero de 1912 el régimen de Adolfo Díaz aprobó una ley prohibiendo «la erección y conservación en los parques o lugares públicos de monumentos u obras que tiendan a perpetuar recuerdos de guerras centroamericanas». El Monumento a Montoya fue arrancado y enviado a la caballeriza del antiguo Palacio Nacional, donde permaneció hasta que otro presidente de manufactura norteamericana, Emiliano Chamorro Vargas tuvo la ocurrencia de regalarle el monumento al Obispo de Granada, Canuto José Reyes y Balladares (el mismo que maldijo a la ciudad de Managua tras el terremoto de 1931), que pidió el monumento para mandarlo a fundir y hacer una campana.<br>Antes que el Obispo destruyera la estatua, el señor granadino José Cuadra ofreció comprarla para adornar su jardín con el histórico monumento liberal al Soldado Nicaragüense, y Mons. Reyes y Balladares se la vendió a Cuadra por U$250 dólares de entonces, que era una fortuna. El 4 de mayo de 1927 la triunfante Revolución Constitucionalista Liberal quedó abortada en el pacto verbal de El Espino Negro, convenido entre el Gral. José María Moncada y el Cnel. Henry Stimson, representante plenipotenciario del presidente de Estados Unidos Calvin Coolidge. La misión de Stimson fue imponer la paz en Nicaragua por las buenas o por la fuerza.<br>Moncada aceptó esa paz. Stimson le hizo candidato presidencial y en 1928 Moncada ganó las elecciones a los conservadores y en enero de 1929 el Gral. Moncada tomó posesión como Presidente liberal, repatrió los restos de Zelaya en octubre de 1930 y recuperó el Monumento a Montoya, pero estuvo en el Parque Central separado de su pedestal pendiente de colocarlo en su sitio original, hasta 1945 cuando el Gral. Andrés Murillo, por órdenes del presidente Gral. Anastasio Somoza García, pavimentó la Avenida del Ejército, colocó el Monumento al Soldado Nicaragüense en el extremo Sur de la Avenida del Ejército, y pidió a don Manuel Guerrero Parajón, Gerente del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua que trajera un cañón para adornar al Monumento a Montoya.<br>Supuestamente Guerrero obtuvo y llevó un cañón del Castillo de la Inmaculada Concepción y fue colocado frente al pedestal monumento, en el sitio donde se encuentra en el presente 2024. Somoza también ordenó a Murillo la construcción de la Plaza de la República en 1946, para lo cual fue cortado el Parque Central y el atrio de la Catedral de Managua.<br>La Avenida del Ejército fue inaugurada el 1 de febrero de 1946, con el Monumento al Soldado Nicaragüense en su cabecera. Cuando el monumento fue removido El Gral. Alfonso Valle Candía, escribió en el diario La Noticia el 11 de noviembre de 1933. «Se alzaba en el Parque Central como el símbolo del heroísmo, llevado hasta el sacrificio. Aquella estatua no pertenecía a un partido, sino a un pueblo; personificaba la abnegación, el valor, la audacia temeraria, el patriotismo sublime de que es capaz el humilde soldado nuestro, en el momento en que su corazón le impone el deber de inmolarse en aras de un ideal, del que apenas tiene vaga idea, pero que su instinto le hace comprender con intuición maravillosa.<br>Montoya no es un héroe nacional, es el heroísmo nacional. No fue un soldado nicaragüense, sino el soldado nicaragüense. En Namasigüe, Montoya no pensó en la divisa roja; en medio del huracán de metralla, de pólvora, y de plomo que barría la colina, pedestal de su gloria, sus ojos no vieron más que la enseña blanca y azul, emblema de la patria amenazada por ejércitos enemigos que traían por delante la destrucción y la ruina del lugar común. La figura de Montoya fundida en bronce, irguiéndose amenazadora y bravía, era una lección perenne de patriotismo; aquel niño por cuya alma pasó el aliento épico de San Jacinto, era un estímulo para las infantiles generaciones… No puede ser un insulto para pueblos ni parcialidades sectarias, aquella estatua que conmemoraba un hecho que nadie podrá borrar en nuestro anales.<br>Pero, como un grito de la conciencia se alzaba frente a los que abrieron las puertas al extranjero; y el brazo de Montoya señalando el camino de la Victoria, parecía más bien el brazo acusador de la Patria señalando a los traidores. Aquella estatua tenía que ser derribada, como si de tal modo, pudiera borrarse en la memoria de víctimas y verdugos el recuerdo del crimen consumado.<br>La estatua fue echada abajo, so pretexto de confraternidad centroamericana. La ofensa no fue sólo para un partido, fue para el pueblo, para la Patria… el bronce de Montoya ha sido enviado a Granada, no por el Presidente Martínez, sino por los secuaces que a su lado le mienten fidelidad, para ser fundido en una campana… Montoya, el soldado desconocido, el hijo anónimo del pueblo, la personificación más alta del patriotismo convertido en campana… y sonará en el oído de los malos hijos como el siniestro rumor de las cadenas que forjaron manos parricidas».<br>El monumento no llegó a ser fundido como campana sino rescatado y es el símbolo del patriotismo nicaragüense desde hace 115 años, y está ahí a la vista de todos para que le rindamos honor patriótico.</p>
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		<title>Foto Histórica 1927: El «General Cabuya» y los primeros marinos muertos en combate.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[len2020]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Jun 2023 21:18:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estrella]]></category>
		<category><![CDATA[Foto Historica]]></category>
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					<description><![CDATA[Después de la emboscada en La Paz Centro, el General Cabuya procedió a entregar sus armas a los militares norteamericanos en Chinandega, el 19 de Mayo de 1927, por órdenes del Gral. Moncada]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica01-1024x110.jpg" alt="" class="wp-image-1175" width="578" height="61" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica01-1024x110.jpg 1024w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica01-300x32.jpg 300w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica01-768x82.jpg 768w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica01-750x80.jpg 750w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica01-1140x122.jpg 1140w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica01.jpg 1402w" sizes="(max-width: 578px) 100vw, 578px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">ED-566 Junio 2023. 1927: El «General Cabuya» y los primeros marines muertos en combate. (Capítulo tomado del libro Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua, Tomo Uno). Después del Pacto del Espino Negro entre el Gral. José María Moncada y el Cnel. Henry L. Stimson, no todos los jefes combatientes liberales entregaron sus armas a la Comisión de Armamentos de los militares norteamericanos. Quedaron grupos de guerrilleros Liberales Constitucionalistas que se negaron a rendirse y se mantuvieron en rebeldía armada, pero fueron muy pocos y los comandantes norteamericanos no les dieron importancia.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="350" height="287" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica04.jpg" alt="" class="wp-image-1178" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica04.jpg 350w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica04-300x246.jpg 300w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /><figcaption class="wp-element-caption">Después de la emboscada en La Paz Centro, el General Cabuya procedió a entregar sus armas a los militares norteamericanos en Chinandega, el 19 de Mayo de 1927, por órdenes del Gral. Moncada, conforme a lo pactado en El Espino Negro. En la foto vemos con el 1-Oficial de la Infantería de Marina. 2-General Francisco Sequeira «Cabuya». 3-Conchita Alday Navarro, guerrillera liberal y mujer de Cabuya.  </figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">¡Grave error! A estos persistentes rebeldes tampoco les dieron importancia el gobierno conservador ni los altos jefes liberales involucrados en el pacto del Espino Negro, a todos estos les consideraron pequeños grupos de bandoleros que aprovechaban sus armas y experiencia en combate para robos, saqueos y asaltos. El episodio del General Francisco Sequeira «Pancho Cabuya» fue la primera demostración que evidenció el peligro letal que representaba para los soldados y oficiales de la Infantería de Marina de Estados Unidos su presencia de intervención y ocupación militar en Nicaragua donde actuaban sobre la población nicaragüense como si se tratara de un país vencido en una guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los marines subestimaron a los soldados nicaragüenses. Los combatientes nicas tenían, por tradición casi «genética», una enorme capacidad para pelear, matar y morir demostrada por siglos de conflictos armados, guerras civiles e incluso internacionales, como en la guerra de 1907 contra Honduras y El Salvador que culminó con las victorias nicaragüenses en Namasigüe, Maraíta y Amapala. Esos prejuicios de los marines, muchas veces por complejo de superioridad o prejuicios raciales, aberraciones que tuvieron que pagar con sus vidas. Los US Marines necesitaban soldados nativos que combatieran por ellos, y la principal «solución» fue acelerar el fortalecimiento de la Guardia Nacional de Nicaragua. Con las sorpresivas acciones ofensivas, primero del Gral. Francisco Sequeira, y después del Gral. Augusto C. Sandino, ambos ex-jefes de columnas revolucionarias liberales, los altos jefes se dieron cuenta que los marines norteamericanos corrían peligro en la Nicaragua que tenían ocupada e invadida y que necesitaban una estructura militar que incluyera a nativos nicaragüenses que pelearan junto a ellos y por ellos. Necesitaban «escudos humanos».</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="350" height="327" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica05.jpg" alt="" class="wp-image-1179" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica05.jpg 350w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica05-300x280.jpg 300w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /><figcaption class="wp-element-caption">En la madrugada del 16 de Mayo de 1927, el soldado Marvin A. Jackson, USMC, (izq.) originario de Chicago, Illinois, y el Capitán Richard B. Buchanan, USMC, (der.) jefe del destacamento de marinos norteamericanos en La Paz Centro, era nativo de Carbondale, Illinois, los dos resultaron muertos en la emboscada de La Paz Centro, en la que también resulta-ron otros tres marines heridos.  </figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Y ante ese mayor peligro para los marines, más necesaria se hizo para ellos la reestructuración y fortalecimiento de la Guardia Nacional de Nicaragua a fin de convertirla en un ejército regular, en una eficiente maquinaria de guerra, sobrepasando y violando las funciones aprobadas en la Ley Creadora de 1925, aplicando una nueva estructura de hecho, con su correspondiente multiplicación de soldados y oficiales nicaragüenses que reemplazaran a los marines norteamericanos en las funciones de combatir, matar y morir…, para eso son las guerras y los soldados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los combatientes liberales que no entregaron sus armas estaba el grupo comandado por el Gral. Francisco Sequeira (a) «General Pancho Cabuya», que tenía su cuartel cerca de la ciudad de El Viejo (antigua Tezoatega), departamento de Chinandega, y hacía sus incursiones a lo largo de la vía férrea en los departamentos de León y Chinandega. El Gral. Sequeira había participado en los combates contra los conservadores gubernamentales en Chinandega del 6 al 8 de Febrero de 1927, como lugarteniente del Gral. Francisco Parajón en la Guerra Constitucionalista que concluyó en el Pacto del Espino Negro bajo las ramas del Pisonia aculeata. Los liberales fueron desalojados de Chinandega, gracias a la acción de bombardeo de la recién estrenada Fuerza Aérea Nicaragüense, con sus dos únicos aviones biplanos operados por los dos mercenarios norteamericanos, Brooks y Mason, soldados de fortuna que no pertenecían a los marines. Las tropas liberales se retiraron con todo orden de Chinandega, transportando todo su tren de guerra y a sus 1,200 soldados y oficiales, evitando confrontarse con un refuerzo de 4,000 soldados enviados en apoyo a las tropas sitiadas que estaban bajo el mando del Gral. Bartolomé Víquez (a) «La Julunga».</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="454" height="561" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica03.jpg" alt="" class="wp-image-1177" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica03.jpg 454w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica03-243x300.jpg 243w" sizes="(max-width: 454px) 100vw, 454px" /><figcaption class="wp-element-caption">ARRIBA: El Gral. Francisco Sequeira «Pancho Cabuya», solo; y a la derecha Cabuya con su mujer Conchita Alday Navarro. ABAJO IZQ.: La casa del Gral. Sequeira en El Viejo, Chinandega, donde fue asesinado por los marines. ABAJO DER: El Hotel Estrella de La Vieja Managua.</figcaption></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">El Gral. Parajón se retiró en orden con su Estado Mayor a El Salvador y quince días después regresó dirigiéndose a Estelí donde se unió a los generales liberales Augusto C. Sandino y Camilo López Irías. Pero en la zona de Chinandega quedaron remanentes de soldados liberales que fueron reorganizados por el Gral. Sequeira para continuar operando, aunque a menor escala, en Chinandega y León. «Cabuya», igual que Sandino, fue considerado un general de segunda clase. A Cabuya se le reconocía amplia fama de combatiente implacable y sanguinario. El 14 de Mayo de 1927, a tempranísimas horas de la mañana, el Capt. Frank A. Hart de la intervención norteamericana y cuatro marinos más, llegaron hasta el Cuartel General del Gral. Francisco Sequeira, «Cabuya» en la ciudad de El Viejo, quien personalmente les dió la bienvenida y dialogó con ellos, convino en presentarse en Chinandega esa misma tarde para iniciar pláticas sobre su desarme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A las 12:30 p.m. del mismo sábado 14 de Mayo el Gral. Francisco Sequeira y su Estado Mayor se presentaron al Comando de los US Marines, al frente de una caballería de 600 montados, encabezados por una banda de guerra, con el propósito evidente de impresionar a los norteamericanos. Los marines entre curiosos y nerviosos, tomaron posiciones y se desplegaron en sus líneas en zafarrancho de combate. Al llegar al retén de los marines, Francisco Sequeira y su Estado Mayor, resguardados por 60 escoltas bien apertrechados, con excelentes armas y buenas cabalgaduras, saludaron militarmente. El Captn. Hart autorizó el acceso a su comando a una comitiva integrada por el Gral. Sequeira y 40 miembros, incluyendo 5 mujeres, una de ellas la amante de Cabuya y con fama de denodada guerrillera, Concepción «Conchita» Alday Navarro, una temeraria combatiente liberal. La entrevista del Gral. Sequeira con el Captn. Hart se prolongó una hora. Al final el guerrillero nicaragüense declaró que no podía entregar las armas «hasta tanto no me lo ordene el Gral. Moncada en forma oficial, cuando yo personalmente o un miembro de mi Estado Mayor se reúna personalmente con Moncada, y le dé directamente la orden de desarme. Un telegrama o una carta, no serían suficientes, pues “yo no confío en firmas”…» </p>


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<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="453" height="275" src="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica02.jpg" alt="" class="wp-image-1176" srcset="https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica02.jpg 453w, https://estrelladenicaragua.net/wp-content/uploads/2023/06/566-fotohistorica02-300x182.jpg 300w" sizes="(max-width: 453px) 100vw, 453px" /><figcaption class="wp-element-caption">El tren con los cadáveres de los US Marines, Capitán Buchanan, el Cabo Jackson y los tres heridos, arribando a la estación de León. En esta foto se ve a la muchedumbre de leoneses reunidos en la estación llenos de curiosidad, pero al bajar los féretros estallaron en ¡Viva el General Cabuya! y ¡Mueran los yankees! </figcaption></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">El Gral. Sequeira y el Captn. Frank A. Hart, Comandante de Chinandega, acordaron que un representante de Sequeira viajaría a Managua a entrevistarse con el Gral. Moncada que estaría por unos días en la capital tras El Pacto del Espino Negro. Tal viaje se programó para el lunes 16 de Mayo de 1927, porque los domingos no había servicio de trenes. El General Cabuya y su tropa se retiraron a su Cuartel General en El Viejo. El Captn. Hart telegrafió un informe completo de su conferencia con «Cabuya» al Almirante Latimer, que a su vez lo reportó a Henry L. Stimson, quien se mostró encantado de que el Gral. Francisco Sequeira, estuviera dispuesto a rendir sus numerosas armas y aceptar la paz, porque «Cabuya» era considerado el guerrillero más importante de los grupos que operaban independientes y que no habían estado involucrados en el pacto de El Espino Negro. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Para los jefes norteamericanos en esos momentos Sequeira era mucho más importante que Sandino, de quien poco o nada se había escuchado. Con la prometida rendición y desarme de «Cabuya», el Cnel. Stimson se dio más que satisfecho, porque su misión finalizaba con rapidez e indiscutibles brillantes resultados, sin embargo, el Gral. Sequeira aún no había entregado sus armas, de modo que su rendición y desarme era una esperanzadora promesa; pero antes se produjeron dos hechos el mismo día domingo 15 de Mayo de 1927: A) Un regimiento representativo del ejército revolucionario liberal, completamente desarmado, realizó un simbólico «desfile de la victoria» en Managua donde se le tributó un jubiloso recibimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trató de la totalidad de los combatientes, porque la gran mayoría de soldados liberales aún no habían terminado de salir de sus posiciones en Boaco, Teustepe, Las Banderas y sus alrededores, sino que fue un grupo representativo. El desfile fue, además de completamente simbólico, al mismo tiempo un acto patético. B) El Gral. Sandino no entregó a los norteamericanos sus armas en Jinotega, al contrario, reabasteció su arsenal, salió de la ciudad, se dirigió con una pequeña tropa de 29 soldados a San Rafaél del Norte y luego se internó en las montañas rumbo a la zona selvática de Yalí. Esto estaba ocurriendo cuando todavía el Cnel. Stimson se encontraba en Nicaragua haciendo los preparativos para su retorno triunfal a EE.UU., donde ya se le reconocía como el pacificador de Nicaragua, y los medios de la prensa estadounidenses hacían tremenda fanfarria glorificando al Coronel Henry Lewis Stimson.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 16 lunes de Mayo de 1927, por la mañana, Managua se activó vistiéndose de fiesta y cordialidad para despedir al poderoso Representante Personal del Presidente Calvin Coolidge, el hombre que logró paralizar la guerra civil, obtener la rendición del Ejército Liberal Constitucionalista, desarmó al Ejército Conservador del Gobierno, hizo que los liberales reconocieran la legitimidad del Gobierno de Adolfo Díaz, reestructuró todas las instancias del Estado nicaragüense, ordenó las bases para las elecciones presidenciales de 1928 y hasta nombró candidatos para tales elecciones, ordenó la reorganización y fortalecimiento de la Guardia Nacional de Nicaragua, todo eso en solamente los 30 días que había estado en Managua y Tipitapa. Ese hombre fue el Cnel. Henry Lewis Stimson, que permaneció en Nicaragua escasamente un mes, desde su llegada a Corinto el domingo17 de Abril, y todo a base de negociaciones con los Liberales y «recomendaciones» dictadas al gobierno del Presidente Díaz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Stimson dio precisas órdenes para la reestructuración y fortalecimiento de la Guardia Nacional de Nicaragua, pero esto no fue publicitado ante los nicaragüenses y se manejó como un asunto interno, con la secretividad necesaria, propia de los militares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Temprano aquella mañana del lunes 16 de Mayo de 1927 hubo revuelo en la plazoleta y los corredores de la estación del ferrocarril, que funcionaba como funciona el aeropuerto internacional, era la puerta principal de Nicaragua donde transitaba el Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua. Todo el mundo oficial, social y político se encontraba presente para despedir al Cnel. Henry Stimson. Los principales personajes políticos, militares e invitados, hicieron festiva antesala en el bar, restauranate, cafetería y salones del Hotel Estrella, ubicado en la Calle Candelaria, a una cuadra la estación del ferrocarril, para tomar refrigerios, desayunos, algunos nepentes, hacer comentarios y al aproximarse la hora de dar el adios al Cnel. Stimson, de la tertulia en el Hotel Estrella se trasladaron a la estación.<br>La banda musical recibió con acordes de protocolo la llegada a la estación ferroviaria del Presidente Díaz acompañado del Cnel. Henry Stimson. Saludaron el Gral. José Ma. Moncada y a varios Generales Liberales presentes; al Almirante Julián Latimer y altos oficiales de la intervención norteamericana en Nicaragua, dignatarios de Nicaragua y Estados Unidos formaban una nutrida y alegre multitud que adornaban damas vistiendo sus mejores trajes. Presentes también los Embajadores y Ministros. Se rumoraba con admiración y con exageraciones acerca del «enorme barco de guerra» en que llegó el Cnel. Stimson y que lo estuvo esperando un mes para llevarlo de regreso a EE.UU., lo cual era un insólito y admirable tema de conversación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquello fue un grandioso acontecimiento político y social pomposamente resonante para la bucólica y provinciana Nicaragua de entonces, pero… Los primeros marines muertos en combate. El encanto festivo que se vivía en la estación de Managua y en el Hotel Estrella, súbitamente se ensombreció cuando llegaron los informes increíbles del primer combate en suelo nicaragüense contra las tropas norteamericanas de la ocupación, en el que habían muerto dos marines y otros heridos de bala, todos caídos en una emboscada en la cercana Paz Centro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta primera acción de armas contra las fuerzas militares de ocupación, sacaba a luz el resentimiento y la furia contenida del pueblo nicaragüense ante la presencia de las tropas extranjeras que se comportaban como los dueños de Nicaragua. Hubo innumerables casos de violencia a título personal, en donde nicaragüenses se enfrascaban a golpes y hasta duelos a balazos con los marines, que no ocultaban su arrogante petulancia y su racismo contra los nativos de Nicaragua, suelo que ilegalmente ocupaban, semejante al de cualquier otra soldadesca que ocupa un país enemigo vencido. La noche anterior, domingo 15 de Mayo de 1927, un grupo guerrilleros liberales nicaragüenses de las tropas del Gral. Francisco Sequeira, «Pancho Cabuya», se encontraban aparentemente celebrando con una borrachera se trataba de hacer creer eso en las cantinas de San Nicolás de la Paz Centro, pueblo artesanal y estación ferroviaria del departamento de León, ubicado a solamente 56 kilómetros de Managua y paso obligado del ferrocarril donde viajaría de regreso a Corinto el Cnel. Stimson, con su esposa Mabel y comitiva. Cerca de la media noche del sábado 14 de Mayo de 1927 a pocos minutos del domingo, en una de las cantinas se formó una balacera. Los disparos fueron escuchados por los soldados norteamericanos del comando de los marines que estaba ubicado fuera del pueblo, en un campamento alejado 300 metros al otro lado de la vía férrea. Todo el alboroto era un señuelo. Los soldados de «Cabuya», tenían apostados centinelas vigilando diferentes áreas del pueblo esperando con una emboscada la segura llegada de los marines, alertados especialmente por la seguridad del paso del tren al día siguiente con el Cnel. Stimson a bordo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Comandante del destacamento, Capitán Richard R. Buchanan USMC, organizó un pelotón y se introdujo en las calles de La Paz Centro a investigar y poner el orden, porque los interventores se consideraban y tenían órdenes de actuar como policías militares en Nicaragua. Los centinelas de los guerrilleros descubrieron el movimiento en el campamento norteamericano y vieron en la penumbra nocturna, acercarse al pelotón de marines, dieron aviso a sus jefes, que estaban preparados y esperando el encuentro. «Cabuya», aparentemente no se encontraba en el lugar de los hechos. Cuando el pelotón del Capitán Richard Buchanan entró por la Calle Real de La Paz Centro, a restaurar el orden entre los escandalosos borrachos nicaragüenses, las primeras balas silbaron sobre su cabeza; Buchanan, a la vanguardia de su columna, continuó la marcha en la oscuridad dividiendo a su gente: una escuadra de batidores al flanco derecho y media escuadra en el izquierdo. El cuerpo principal de la columna los seguía a 50 yardas. Habiendo caminado tres cuadras, el Sargento Glendell L. Fitzgerald, del flanco izquierdo, divisó un grupo de cerca de 65 hombres y creyó que se trataba de soldados conservadores. Les dio el alto recibiendo en respuesta una andanada de balas. Mientras los hombres de Fitzgerald se ponían a cubierto, el Capitán Buchanan hizo una conversión a su izquierda para socorrerlos. La patrulla de Buchanan avanzó bajo el fuego graneado de rifles y ametralladoras hasta el refugio de Fitzgerald una acera alta, de tambos de madera, y un montón de durmientes de ferrocarril apilados junto a la Calle Real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Teniente C. J. Chappell maniobró con sus hombres para resguardar la izquierda de Buchanan, sufriendo tres bajas en este movimiento. La retaguardia de los marinos estaba bajo el mando del Cabo Donald L. Truesdale y su escuadra. Buscando cómo mejorar sus posiciones el Capitán Buchanan intentó cruzar la Calle Real y cayó abatido por los disparos que salieron de la ventana de una cantina. Después de recuperar su cuerpo, herido mortalmente, el Sargento Fitzgerald y dos rasos atacaron por las calles, a favor de la oscuridad, y limpiaron de enemigos (nicaragüenses) la cantina, matando a siete. El Capitán Buchanan y los otros tres heridos: los rasos Jackson y Simon y el cabo Raush, fueron llevados a la cantina, donde los marinos decidieron hacerse fuertes. A las 2:30 de la madrugada el fuego enemigo barría la cantina desde las casas próximas; entretanto moría el Capitán Buchanan. El raso Marvin A. Jackson, el herido más grave, tuvo una agonía más larga. «Ese muchacho no quería morir», recordaba posteriormente el Cabo Truesdale, «sus sesos estaban esparcidos por un balazo, y así y todo, no quería morirse, pero murió». El enemigo inició su retirada de La Paz Centro a las tres de la mañana de ese lunes 16 de Mayo (la emboscada comenzó el domingo 15), dejando catorce muertos; algunos llevaban la banda roja en el sombrero, enseña del ejército liberal. En vez de perseguir al enemigo, el Teniente Chappell reagrupó a sus hombres, formó el pelotón y condujo los cadáveres y los heridos a la estación del ferrocarril.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La asistencia médica más cercana era la Universidad de León en la ciudad de León, centro tradicional del liberalismo, donde también un destacamento de marinos norteamericanos montaba guardia. Notificarse a este destacamento del inminente arribo de los heridos y los cadáveres del Capitán Buchanan y el soldado Jackson. Aunque el informe refleja el punto de vista de los marinos de la intervención, no sin poner un poco de «condimento de heroicidad» a la acción de sus compatriotas y magnificar a catorce (14) el número de muertos nicaragüenses que, como en todos los reportes oficiales exageran las bajas del enemigo para minimizar las propias; tampoco menciona que la acción fue una muy bien planeada emboscada preparada por los guerrilleros liberales del General Sequeira, y nunca se supo si actuaron por órdenes del mismo Pancho Cabuya o por iniciativa de algunos de sus jefes subalternos que no estaban de acuerdo con la plática de desarme que se había sostenido en Chinandega el sábado anterior. O se trató de un plan del mismo Gral. Francisco Sequeira y estuvo ausente para que no se le atribuyera el ataque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hecho indiscutible fue que los primeros disparos de las aparentes borracheras fueron hechos precisamente para atraer a los norteamericanos del campamento cercano y emboscarlos en la Calle Real de San Nicolás de la Paz Centro. La noticia del enfrentamiento armado se propaló velozmente por todo el departamento de León, primero, Nicaragua después, y finalmente llegó a Estados Unidos, de manera que cuando estaba por llegar a León el tren con los cadáveres y heridos norteamericanos, se había congregado una gran multitud en la estación del ferrocarril de León, para ver tal espectáculo… ¡y celebrarlo!… Los marines norteamericanos de la guarnición de León tomaron posiciones y formaron una Guardia de Honor para recibir y proteger los ataúdes. Es sobrancero señalar que los marines estaban furiosos con la muchedumbre reunida y peor se pusieron cuando al bajar los cadáveres la multitud rugió de contento y lanzó gritos de «¡Viva el General Cabuya!» y «¡Mueran los yankees!», las burlas y los abucheos se prolongaron todo el tiempo que duró la operación y la ceremonia funeral en la estación ferroviaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los norteamericanos heridos en La Paz Centro, el Cabo Anthony J. Rausch, USMC, originario de Filadelfia; el soldado William F. Simon, USMC y otro no identificado, fueron atendidos en la Escuela de Medicina de la Universidad de León. Los militares norteamericanos fueron contenidos por sus oficiales y se evitó la violencia en la estación; pero los incidentes en los días sucesivos se multiplicaron y varios ciudadanos fueron agredidos por los marines en leves casos de policía y hubo hasta muertos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y también el coraje de los leoneses, pues resentían los abusos de la conducta de los marines que incluso en los comercios nicaragüenses solicitaban crédito dando nombres falsos y con esos mismos nombres falsos contraían matrimonio con jovencitas nicaragüenses ingenuas. Antes de medio día del mismo lunes 16 de Mayo, los marines asumieron las labores de policía en Managua, ordenando el cierre de todas las cantinas y lugares de expendio de licores, cuya venta fue prohibida, para desalentar cualquier celebración o festejo popular por la acción ocurrida en La Paz Centro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de conocerse la noticia, un tren expreso especial partió de Managua llevando al Cnel. Henry L. Stimson, acompañado de su esposa Mabel White Stimson y comitiva, al puerto de Corinto, para abordar el entonces muy moderno crucero de guerra, recién construido en Filadelfia en 1924, el USS Trenton, que estuvo anclado en el puerto de Corinto, esperando al Cnel. Stimson durante todo el mes de su permanencia en Nicaragua, debido a lo importante del personaje y de su misión. El tren expreso que transportaba a Stimson a Corinto, llevaba como custodia a más de cien marines en alerta de combate y toda la línea férrea de Managua a Corinto estaba tomada por patrullas de marines, especialmente en los puentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Managua, por la tarde del lunes 16 de Mayo, el Brigadier General Logan Feland se reunió con el Gral. Moncada, el Capitán Frank A. Hart, Comandante de Chinandega; y el representante del Gral. Francisco Sequeira «Cabuya», para convenir el desarme de las guerrillas liberales chinandeganas, señalando el día jueves 19 de Mayo de 1927 para efectuar la entrega de todas las armas. Hasta entonces los comandantes norteamericanos comenzaron a comprender lo importante que debía considerarse la acción del Gral. Sequeira en La Paz Centro. Feland fingió no dar importancia al combate de La Paz Centro, pero insistió reiteradamente en que «Cabuya» debía cumplir con su desarme total. Muy temprano en la mañana del jueves 19 de Mayo de 1927, cumpliendo su compromiso, el Gral. Sequeira, entregó sus armas al Capitán Frank A. Hart, US Marine, en la ciudad de Chinandega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese mismo día el Departamento de Estado de EE.UU. anunció oficialmente que «la banda guerrillera que atacó a la guarnición de marinos en La Paz Centro, Nicaragua, se encuentra presente en las negociaciones con vistas a la entrega de sus armas». Ese anuncio del Departamento de Estado, como todos los demás, era para el consumo de la prensa norteamericana e internacional, muy poco o nada se conoció en Nicaragua de ese anuncio oficial; pero es evidente que oficialmente el Gobierno de EE.UU. señaló al Gral. Sequeira, como el responsable de la emboscada a los marines en La Paz Centro. Pronto se vería el resultado de esta inculpación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El «General Cabuya» se retiró a su casa en El Viejo, aparentemente tranquilo, después de cumplir con el desarme y disolución de su tropa, quedándose con un pequeño grupo de protección. Si había alguien que estaba observando e informándose de lo que ocurría con «el General Cabuya» en Chinandega, ese era el Gral. Augusto C. Sandino, que ya se encontraba en las frondosas montañas de Yalí, Jinotega, en franca rebeldía, aunque su actitud no era considerada por nadie como un peligro serio, en esas fechas hasta era ignorado. Basado en la acción del Gral. Sequeira en la Paz Centro, por primera vez el Gral. Moncada se dirigió al Gral. Augusto C. Sandino el sábado 21 de Mayo de 1927 enviándole un mensaje invitándole a rendirse y entregar sus armas, dándole garantías que no habría represalias. Sandino respondió a Moncada que «no rendiría sus armas mientras los marinos norteamericanos permanecieran en Nicaragua», con esta firme actitud de Sandino se marcó en esta fecha el inicio de una nueva guerra, esgrimiendo la defensa por la soberanía de Nicaragua y reclamando los derechos conculcados al Dr. Juan B. Sacasa. Ese mismo 21 de Mayo de 1927 los soldados norteamericanos ocuparon la ciudad de Jinotega, en la búsqueda del Gral. Sandino y su columna, compulsados por la experiencia con el Gral. Sequeira en La Paz Centro, para controlarlo y someterlo con una operación que ellos creían sería un simple acto de policía, hasta afirmaron que la temporada de lluvias destruiría las armas de Sandino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El martes 24 de Mayo de 1927 el Gral. Sandino expuso a su columna segoviana su decisión de luchar contra el poder interventor norteamericano, con el resultado de que solamente 29 hombres, más con la persona de Sandino sumaron 30, se decidieron a acompañarle en la nueva y desigual gesta. Sandino ocupó con su precaria columna la ciudad de El Jícaro, nombrándola cabecera departamental de Nueva Segovia con el nombre de «Ciudad Sandino».</p>



<p class="wp-block-paragraph">El jueves 26 de Mayo de 1927, el Gral. Francisco Sequeira entró cabalgando solo a la ciudad de Chinandega después de haber entregado las armas, al parecer en un desplante temerario de «hombre valiente», cuando súbitamente fue provocado por un individuo civil nicaragüense, con quien «Cabuya» se lió a golpes, lo que motivó fuera arrestado por los marines, que con toda naturalidad habían asumido las funciones de policía en Nicaragua, amonestó a Cabuya y le amenazó de que «si se repetían ofensas de esa clase, sería capturado y enviado a Managua a la orden de las autoridades civiles».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después fue puesto en libertad y discretamente seguido por espías renegados nicaragüenses al servicio de los interventores, que nunca faltan, para determinar exactamente dónde estaba ubicado su lugar de refugio y cuantos hombres formaban su escolta. Sin saberlo el «General Cabuya», estaba siendo objeto de una letal conspiración. Los informadores llevaron los datos completos sobre el Gral. Sequeira al cuartel de los marines en Chinandega y un pelotón fue organizado bajo el mando del Capitán William P. Richards, armados con equipo completo de combate. A las 9:30 de la noche tenían rodeada la casa del Gral. Sequeira en El Viejo, e iniciaron el asalto sorprendiendo a los ocho custodios, quienes fueron balaceados a quemarropa. Al escuchar las detonaciones, el «General Cabuya», que se encontraba en su dormitorio con su mujer, Concepción «Conchita» Alday Navarro, se levantó de un salto buscando sus armas, cuando violentamente fué rota la puerta y entró el Capitán William P. Richards y otros marinos disparando sus ametralladoras Thompson sobre el cuerpo del Gral. Francisco Sequeira, que cayó instantáneamente muerto, sin poder empuñar sus pistolas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su mujer, la guerrillera «Conchita» Alday, salió de la impavidez producida por la violenta sorpresa, logró tomar un machete y se avalanzó sobre el Cptn. Richards, pero la detuvieron las ráfagas de las Thompson, cayendo su cuerpo muerto junto al de su General Francisco Sequeira, «Cabuya». Desde Jinotega, el Gral. Augusto C. Sandino, aprendió algo más sobre los métodos de los US Marines. La lección del «General Cabuya» sería de mucha utilidad para Sandino y su seguridad, durante los próximos cinco años y cinco meses y medio… tiempo en que se mantuvo en guerra contra los US Marines, afamados como los mejores soldados del mundo… Los marines supusieron que la peor amenaza «para la paz», había muerto con «Cabuya».</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ejecución sumaria de este combatiente liberal, a todas luces no fue una acción para «consolidar la paz», sino una venganza del Cuerpo de Marinos por sus camaradas muertos y heridos en la emboscada en San Nicolás de la Paz Centro. Cada vez se hacía más evidente la necesidad para las fuerzas de intervención de contar con el apoyo de nicaragüenses debidamente entrenados, armados y leales a los marines, que se ocuparan de misiones de alto riesgo, para ahorrar peligros, sangre y vidas de los soldados norteamericanos de las fuerzas de ocupación. La respuesta a esa necesidad fue, sin duda, fue el fortalecimiento, entrenamiento y multiplicación de soldados para la Guardia Nacional de Nicaragua.</p>
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